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“El Teorema del Bochinche” por Beyker Albornoz

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Beyker Albornoz



Transcurría el año 1806, un año como cualquier otro para poder iniciar un proyecto Republicano. Luego de haber recorrido todo el mundo, antiguo y nuevo, de leer las ideas de los pensadores del momento, de ser todo un personaje en Europa y de representar una amenaza real al gobierno de la Capitanía General de Venezuela, llega a la Vela de Coro el 03 de agosto, a bordo de “El Leander”, el gran Precursor Francisco de Miranda a decirle al pueblo de Venezuela, palabras más palabras menos, que lucharan por su libertad.


Se puede leer en su Proclama de Coro: “El opresivo insensato gobierno…consiguió también mantener su abominable sistema de administración por tres siglos consecutivos…La recuperación de nuestros derechos como ciudadanos y de nuestra gloria nacional”.


Todas palabras nobles, el primer plan para el “Cese de la Usurpación y el gobierno de Transición” que hubiera sido totalmente efectivo, si en ese momento la población en general hubiera estado instruida en las artes de la lectura y la escritura y no hubieran estado siendo gobernados por una monarquía por más de trecientos años, el primer fracaso del plan de Cese de Usurpación del gobierno pre-republicano no tiene su origen en la carencia de liderazgo ni en la convicción que éste tenía respecto a tomar el poder, estuvo en que la población no entendió el mensaje , porque no pudo leerlo o porque culturalmente no lo entendía, el primer fracaso pero no el último.


El que persevera vence y finalmente el venezolano más perseverante logró ser nombrado Generalísimo el 23 de abril de 1812, logrando el Cese de la Usurpación y Capitulando más temprano que tarde el 25 de julio de ese mismo año.


Y si todas las palabras que se pudieran escribir de esos 6 años de historia las hubiera tratado de resumir el mejor cronista de Venezuela nunca se le hubiera ocurrido la frase “Bochinche, bochinche, esta gente no sabe hacer sino bochinche”, una exclamación atribuida al gran precursor en un momento de profunda amargura.


“La clase política”, quien haya leído un par de textos del proceso Republicano de Venezuela de la primera a la quinta República seguro ha de conseguir esa frase, con uno u otro adjetivo agregado, los que mueven los hilos de poder.


Esta clase política se ha visto amenazada en muchas oportunidades, en algunas ha sido arrasada y renovada, en otras tantas se han impuesto y destruido proyectos de tanta magnitud como el de la Gran Colombia, y todos esos procesos han llevado a lo que hoy es Venezuela, para bien o para mal.


Hugo Chávez, se encargó de crear una nueva clase política, económica y militar. Una a su imagen y semejanza. Viéndose amenazado en el año 2002 se encargó de atar algunos cabos sueltos, necesitaba saber quién iba a ser su oposición.


¿Cómo se diluyeron los grandes movimientos ciudadanos de 2002, 2007, 2013, 2014, 2015 y 2017?


·         Siendo mayoría.


·         Teniendo apoyo internacional.


·         Teniendo a la ciudadanía movilizada.


El “Teorema del Bochinche” lo puede explicar, es una suma sencilla: una clase ejerciendo el poder, una oposición política y económicamente involucrada con quien ejerce el poder, un ejército corrompido o desarticulado y unos factores de poder internacional apoyando económica y militarmente a quien ejerce el poder. El resultado una constante, la ciudadanía sometida a la invariabilidad de su precaria situación.


Hoy la clase política venezolana, se ve amenazada por un renovado liderazgo y una ciudadanía que no acepta más chantaje de la dirigencia tradicional, que no acepta más corrupción, que está decidida a que ocurra un cambio, que apuesta todo a la Nueva Venezuela. Esta vez, con conciencia de lo que significa su libertad y sin miedo a los costos que ésta implica. Todos estamos invitados a formar parte de esta ciudadanía.


 


“Compatriotas: el mundo está ya muy ilustrado para que suframos tantos ultrajes, somos demasiado grandes para vivir en una tutela tan ignominiosa” (Francisco de Miranda. Proclama de Londres 1801).






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