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DIOS SIEMPRE RESPONDE con reflexión de Any Aular

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ANY AULAR



Dios no desampara la obra de sus manos, y de ninguna se olvida…


Todo durante mi primer embarazo, en 1967, había ido bien hasta ese momento. Doug me llevó al hospital con tiempo de sobra. Seis horas más tarde, nació nuestra bebé, Liz, perfectamente sana, con un peso de exactamente ocho libras. Estaba muy emocionada por llegar a casa y empezar nuestra nueva vida como una familia de tres. Y entonces vino el problema. La enfermera nos dijo que podíamos ir a casa, una vez que hubiésemos pagado los 50 dólares extra por el uso de la guardería. Mi esposo y yo habíamos planificado de antemano los gastos del hospital para el momento del nacimiento de nuestro bebé, pero no contábamos con este gasto extra. Habíamos presupuestado hasta nuestro último centavo y no teníamos dinero extra. Ambos habíamos pedido a Dios por este momento, y ahora se presentaba esto. Mi esposo sólo tomó el periódico, se sentó a la orilla de la cama y dijo: "tranquila, Dios nos sacará de este apuro". De repente mi esposo dijo: "¡Grace, mira esto!", Doug señaló un anuncio de búsqueda de un carro robado. "Vi este coche fuera del hospital", continuó Doug. "Lo recuerdo porque estaba estacionado en forma extraña, y uno de los neumáticos estaba desinflado”. Yo estaba segura de que estaba equivocado, pero Doug no se desanimó. "Ya vuelvo", dijo. Doug salió corriendo hacia el estacionamiento y regresó minutos más tarde. El coche seguía allí, y tenía la misma matrícula. Al cabo de una hora, los propietarios llegaron y Doug salió a su encuentro. Volvió sonriendo y dijo: "El propietario estaba tan agradecido, que me dio una recompensa, y me entregó un cheque". El cheque era por la suma de cincuenta dólares exactos. Verdaderamente Dios no nos desampara. Grace Booth.


 




 


Está historia verídica nos dice que Dios nunca nos abandona. Aún cuando creamos que el tiempo se ha acabado, o que ya no hay salida, no dudemos en hablar con Él, porque de la forma en que menos imaginas, vendrá la solución para ti. Tan sólo espera confiado. No te desanimes, ni te des por vencido, muy pronto saldrá el sol para ti. ¡Que Dios te de un Feliz Día!


 


Any Aular






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