Las cosas sencillas por José Antonio Rivas Leone

Las cosas sencillas por José Antonio Rivas Leone

joseriv67@hotmail.com

 

No hay dudas de que el siglo XXI globalizado, complejo y polifacético en el que vivimos o sobrevivimos nos toca transitar los días de una manera muy acelerada, el tiempo no ha variado siguen siendo los mismos años, las semanas y días más no la forma e intensidad en la manera de vivir. Y no es un tema de elección, o de despotricar del presente o del pasado, sencillamente nos correspondió vivir una época de cambios eso en el contexto mundial. En el contexto nacional la cosa es dramática porque no se puede explicar cómo la vida de los venezolanos paso de un extremo al otro, no se puede explicar o cuesta mucho hacer entender cómo uno de los países más ricos terminó siendo un país arruinado por un nefasto gobierno que en menos de dos décadas hizo sucumbir economía, industria y a los propios venezolanos.

Sin embargo, nuestra reflexión particular tiene que ver con que ciertamente vivir en Venezuela es particularmente complejo y difícil porque la vida se no va en unas horrendas colas buscando alimentos, o buscando medicinas, o tratando de poder retirar algo de efectivo cuya cantidad no permite ni siquiera comprar medio kilo de café, una pasta dental, un kilo de azúcar o harina por ejemplo. Y el vivir o sobrevivir así nos está convirtiendo en cosas, registramos una nueva forma de esclavitud, servidumbre, maltrato y desmejora de la condición humana con la consecuente situación de que no sólo dilapidamos nuestro tiempo, la paz y el sosiego, además, nos hemos olvidado de las cosas sencillas.

Cuando nos referimos a las cosas sencillas pues es eso ni más ni menos que dormir, almorzar, tomarse un café, poder hacer una diligencia, disfrutar de seguridad, servicios públicos, decir buenos días o buen provecho, ser amable, no perder la sensibilidad, ser honesto y responsables, las cosas sencillas tienen que ver precisamente con cuestiones llanas, campechanas para unos, espontáneas para otros pero hasta eso lo hemos perdido en estos días de revolución. Es urgente que recuperemos los modales, el buen hablar, la tolerancia, el respeto por el que piensa diferente, la caridad, los sentimientos de nobleza y los valores humanos y por supuesto el que volvamos a comportarnos como gente y no como bestias o antisociales en la selva de concreto.

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