FARMATODO 2017

Paradura viviente del Niño Jesús representa la Ofrenda de Dios

Paradura viviente del Niño Jesús  representa la Ofrenda de Dios

** En los meses previos la familia Balza hace el casting con la participación de los miembros de la propia familia y de la comunidad

 

La Paradura del Niño es una tradición popular propia de Los Andes venezolanos, muy arraigada en los estados Mérida, Táchira y Trujillo, aunque los andinos la han trasladado a otras regiones del país, con algunas variantes. Una de las paraduras que aún conserva su sentido original es la que se realiza en el sector de Santa Ana, estado Mérida y de eso es testigo Nancy Balza, quien expresó que la familia Balza, llevan más de medio siglo realizando el pesebre viviente donde participan aproximadamente 200 personas en cada celebración.

Un comienzo

“Esta hermosa tradición la inicio la señora Lola Balza, como una ofrenda a Dios para pedir trabajo y vivienda para sus hijos. Desde ese momento la familia todavía conserva esa maravillosa tradición”. Señaló

Y fue así como comenzó a contar en detalles lo que acontece en una paradura: -La paradura involucra a dos familias y el día que se va a iniciar un miembro de una de las familias ejemplo la familia Avendaño, se roba a escondidas el niño del pesebre de la otra familia, ejemplo la familia Guillén. Se da la alarma de que el niño fue secuestrado y comienza la procesión para ir a rescatarlo con música de violín, cuatro y maracas y el tronar de la pólvora.

El rescate

Los participantes de la procesión van cantando hasta llegar a la casa de la familia Guillén, piden permiso y entran a la sala donde se encuentra el pesebre y uno de los participantes dice: “Vengo a buscar al niño que se trajeron para acá”. Inmediatamente otra persona saca un pañuelo, toma al niño del pesebre y lo coloca en el centro de la tela. El pañuelo con el niño acostado es agarrado por cuatro personas que vienen siendo los padrinos, cada uno toma una punta y salen de la casa de la familia Avendaño.

La procesión inicia su recorrido de regreso con todos los participantes cantando y tirando pólvora hasta llegar a la familia Márquez donde pasan hasta la sala en la que se encuentra el pesebre vacio. “Allí besan al niño y le dan una moneda o lo que quieran, con eso se hará la fiesta del próximo año. Después el niño es colocado paraíto en el pesebre, porque ya lo bautizaron”, dijo.

Ese día la gente preparan hallacas, arroz con pollo, entre otros platos. Una torta que se llama bizcochuelo. Los presentes cantan villancicos y viene el brindis con vino para celebrar el rescate del niño que había sido llevado o secuestrado por los Avendaño… Esa es la costumbre. Allí la música sigue porque ya el niño llegó a su pesebre original. Cormetur/ Elianys Salas

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