Paz, barbarie o intervención gringa por Esmeralda García Ramírez

Paz, barbarie o intervención gringa por Esmeralda García Ramírez

esmeraldagarcia2309@yahoo.com

 

El legado de Jesús de Nazareth, Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, chocaron con las ideas e imposiciones de la época al desafiar a un sistema que atentaba contra la lucha de clase de sus pueblos, sometidos a las vejaciones a las que esclavizaron su gente, desde el punto de vista religioso y político. Cada uno de ellos impuso, en su gesto de valentía, el símbolo de la paz e hicieron que el mundo rechazara los sistemas de opresión, de segregación racial, con una revolución pacífica en la lucha por la reconciliación de su país logrando la unión de su pueblo. Muchos compatriotas invocan a Jesús, comparan a algunos líderes de la oposición con Mandela, pero ignoran realmente el inmenso trabajo que ellos hicieron a favor de la paz, distinto al que ellos practican. Hoy vivimos el peor espiral de violencia jamás vista en el país, el nuevo guion es implantar una guerra civil, la barbarie entre hermanos, para que los EE.UU. intervenga por “razones humanitarias” si así lo solicita la OEA o la ONU. Los venezolanos debemos escoger entre la paz, la barbarie o la intervención gringa. Y la PAZ es el camino, ésta se alcanza con la no violencia que es la fuerza del alma, como dijo Gandhi, para que ella pueda darse la primera exigencia consiste en respetar la justicia alrededor de nosotros y en todos los terrenos, puesto que no se puede ser no violento y permanecer pasivo ante las injusticias sociales. La intolerancia política, a la forma de pensar nuestro hermano nos llevó a niveles extremados derivado del odio que impregnaron en la psiquis de los más radicales para quienes el pensar y defender una causa es prohibido, aunado a un resentimiento de quienes acudan a su centro de salud más cercano, o al abasto, o a su banco, y no pueden hacer su uso porque estos establecimientos fueron quemados o saqueados. Esto nos está llevando, entre hermanos, a aplicar la “Ley del Talión” y no aquellas sabias palabras de Jesús “no hagas al otro lo que no quieras que te hagan a ti”. La situación política del país toca sus puntos más álgidos y el control se le está escapando al gobierno. En la IV República era inimaginable que los movimientos de lucha de izquierda que se formaron, por ejemplo, fueran atacar un ambulatorio; o que arrojaran excremento, le quitaran el uniforme a un guardia, lo golpearan y asesinaran. Queremos la paz, porque amamos la vida. Nunca a los que apostamos por un sistema más humanista se nos ha ocurrido llamar a exterminar a ninguna familia opositora, porque tenemos un proyecto de Patria que nos da cabida a todos, porque es incluyente. Vivir libre es estar dispuesto a morir. Todo homicidio y todo atentado contra tu hermano es un crimen contra la humanidad.

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