FARMATODO 2017

Piñera y Guillier llegan a la segunda vuelta presidencial de Chile en empate técnico

Piñera y Guillier llegan a la segunda vuelta presidencial de Chile en empate técnico

Las presidenciales chilenas entran en su recta final. Unos 14 millones de electores están convocados a las urnas el domingo para la segunda vuelta, en la que la derecha de Sebastián Piñera y el centroizquierda del candidato oficialista Alejandro Guillier llegan con una diferencia muy estrecha. Aunque las encuestas han sido criticadas por no haber previsto el alto porcentaje de apoyo del Frente Amplio en la primera vuelta y haber sobrevalorado a Piñera, dos sondeos, el de Cadem y el de Criteria, ponen a los candidatos en empate técnico.

Conocidas antes del período de silencio legal que impera en Chile 15 días antes de la votación, la encuesta de Cadem del viernes 1 de diciembre le da a Piñera 40% y a Guillier 38,6%; la de Criteria, del 30 de noviembre, da 47% para Piñera y 45% para Guillier, en votantes totales.

Sin embargo, no está claro que ambas candidaturas puedan movilizar a un electorado que no acude a las urnas: en la primera vuelta del 19 de noviembre, sufragaron apenas un 46% de los ciudadanos habilitados.

El expresidente Piñera quedó primero con el 36,64% entre los ocho candidatos que estaban en la carrera a La Moneda. Pero su triunfo no fue del todo dulce. La derecha, alentada por las encuestas, esperaba al menos un 40% para asegurar una victoria menos compleja en un predecible balotaje. Y aunque la oposición mostró su fuerza en la parlamentaria —logró elegir 73 de los 155 escaños en la Cámara de Diputados— es consciente de que la competencia con Guillier será voto a voto, que los aires triunfalistas de noviembre les jugaron finalmente en contra y que el oficialismo ha enfrentado los últimos metros de la carrera presidencial con un optimismo que no se advierte en la derecha.

Guillier obtuvo solo un 22,7% de respaldo en la primera vuelta —con lo que necesita al menos conseguir un 27,3% para imponerse a la derecha—, pero su formación se ha tomado con entusiasmo esta campaña de segunda vuelta. Pese a que Beatriz Sánchez, del izquierdista Frente Amplio, casi le pisó los talones con un 20,27% que la dejó en un tercer lugar, el centroizquierda se ha instalado de igual a igual ante la oposición con miras al domingo 17. El oficialismo tendría las mismas opciones de ganar que Piñera y de mantener la presidencia de Chile para el período 2018-2022.

La Nueva Mayoría

Con la coalición oficialista Nueva Mayoría quebrada, este inesperado optimismo se debe en buena parte a la lectura que hizo La Moneda de los resultados y que ha logrado penetrar en la ciudadanía: sumando la votación de Guillier a la de Sánchez y los otros candidatos de izquierda, el Ejecutivo concluyó que el electorado había respaldado la agenda de reformas de la presidenta Michelle Bachelet en este segundo mandato (2014-2018). Esa mirada es rechazada por la derecha y ciertos sectores de la izquierda que aseguran que la oposición al Gobierno se manifestó en la inesperada votación del Frente Amplio.

El candidato del oficialismo ha contado con el respaldo público de Bachelet, que en esta campaña se ha dejado con ver con Guillier en diversas actividades públicas en señal de apoyo. La popularidad de la presidenta alcanza el 40% —la mejor cifra desde comienzos de 2015—, por lo que actualmente la jefa de Estado representa uno de los mayores activos del centroizquierda chileno. El candidato ha logrado también conseguir el respaldo público de un puñado de dirigentes del Frente Amplio. La coalición de izquierda dejó en libertad de acción a sus seguidores y evitó un llamado explícito a votar por Guillier, pero a cuenta gotas sus figuras finalmente han expresado que personalmente apoyarán al senador por Antofagasta el domingo.

Una de las principales dudas de esta segunda vuelta, sin embargo, es la porción de adherentes del Frente Amplio que votarán por Guillier. Convertidos en el factor decisivo en estas presidenciales, el comportamiento de su electorado todavía es una incógnita. En esta coalición que mira al Podemos español, nacida en febrero pasado y compuesta por 14 movimientos y partidos, no todos comulgan con la estrategia de apoyar al centroizquierda para evitar un triunfo de Piñera.

El expresidente ha logrado arrimar a su molino a figuras importantes de su sector, como el excandidato presidencial José Antonio Kast, que reivindica la figura del dictador Augusto Pinochet y que con su apuesta conservadora logró casi un 8% en la primera vuelta. Pero en el seno de su campaña Piñera ha debido enfrentar una adelantada carrera presidencial de 2022 entre dos de las figuras de la derecha que aspiran a llegar a La Moneda en cuatro años: Felipe Kast y Manuel José Ossandón. Con una derecha desplegada en el terreno —aprovechando el impulso de un buen resultado parlamentario—, la oposición deberá luchar contra el antipiñerismo al que apela el centroizquierda para movilizar electores.

LAS OFERTAS DE LOS CANDIDATOS

La campaña de segunda vuelta, de solo cuatro semanas, ha tenido un ritmo que no se advirtió en la primera etapa y tanto Sebastián Piñera como Alejandro Guillier se han visto obligados a hacer cambios programáticos. En el caso de la derecha, el expresidente tuvo que transformar su discurso con respecto a la gratuidad de la educación superior, a la que se oponía, y ofreció enfocar el beneficio en la formación técnica. El candidato del oficialismo, en busca de cautivar al electorado del Frente Amplio de izquierda, propuso eliminar la deuda que adquirieron los alumnos con los bancos para poder estudiar, pero solo para el 40% más pobre.

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