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¿Quién gana con la hiperinflación? Por Alberto José Hurtado B.

¿Quién gana con la hiperinflación? Por Alberto José Hurtado B.

@ajhurtadob

 

A pesar de la opacidad en las cuentas públicas y la campaña gubernamental contra la especulación nada impedirá que Venezuela finalice por tercer año consecutivo con inflación de tres dígitos, iniciándose de esta manera la primera hiperinflación de nuestra historia. Situación que llega debido a la extrema crisis general que atraviesa el país, grave conflictividad política, terrible inseguridad personal y jurídica, pésimas políticas económicas e importante caída de la producción de bienes y servicios que ha obligado a la población a convivir en un clima de inflación galopante. En este marco, los sistemas de precios se han fracturado y ya no sirven para encaminar las decisiones de producción, inversión, consumo y ahorro, razón por la cual los agentes económicos han recurrido a la corrupción, especulación, usura y contrabando con el propósito de minimizar la incertidumbre acerca de los acontecimientos futuros.

Así, el incremento desbordado de los precios ha obligado a las personas a cambiar su comportamiento diario para protegerse de la inflación, destacando: a) preferencia por conservar riqueza en forma de activos no monetarios o en moneda extranjera; b) los bolívares obtenidos se gastan inmediatamente para mantener su capacidad de compra; c) los precios de las mercancías se establecen en términos de una moneda extranjera; d) los salarios y demás precios de la economía se indexan a la evolución del índice de precios; y e) proliferan los mecanismos de intercambio donde no se utiliza dinero. Y ante la pérdida de confianza en la capacidad del bolívar para mantener su valor, ya comienza a cobrarse una prima de riesgo para aceptar monedas y billetes en establecimientos y comercios del país.

Esta realidad nos ubica muy cerca de llegar al momento donde se impide la planificación económica, el bolívar pierde sus funciones de reserva de valor, unidad de cuenta y patrón de pagos diferidos, y colapsa el sistema monetario venezolano. En ese escenario no hay ganadores, todos perdemos. Incluso pierden aquellos que se aprovechan del monopolio estatal para acuñar e imprimir monedas y billetes. El gobierno podrá aumentar la velocidad de crecimiento de la cantidad de dinero en circulación para hacer frente a unos gastos corrientes que serán cada día más altos, para permitir que los bancos atiendan los retiros de dinero de sus clientes atemorizados por la pérdida de valor de sus ahorros, y para que las empresas públicas puedan llevar a cabo sus actividades, pero ello generará un circulo vicioso de alza descontrolada de precios que acrecentará la crisis que hoy vivimos. Y la población evidenciará una mayor pérdida de bienestar al ver destruidos sus ahorros, sufrirá la veloz pérdida del poder adquisitivo de sus ingresos, los fondos de pensiones se desvanecerán, los seguros de vida perderán su valor, se dejará de utilizar el bolívar como signo monetario local y aumentará el número de hogares pobres en el país.

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