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El Real Madrid, a un solo punto del alirón

El Real Madrid, a un solo punto del alirón

Por un conjunto de circunstancias de las que no es responsable, el Madrid tiene que jugarse la Liga en cinco días. En otro caso, esto hubiera sido considerado una grave adulteración de la competición. El alcalde de Vigo añadió además unas extrañas declaraciones, claro que Abel Caballero suena muy céltico, extracéltico: nombre de entrenador del Celta y apellido del portero del Celta.

En un fondo podía leerse una leyenda familiar: “Sólo tú puedes entenderlo”. Los aficionados ahora “entienden” o no.

Como sucede en el Bernabéu, en Balaídos sonaron tres himnos antes del partido.

El Madrid jugó una excelente primera media hora y marcó muy pronto. Isco, con mucha movilidad pero menos acierto, se entretuvo y el balón le cayó a Cristiano al borde del área. Lo normal era pasarlo a Benzema, que se abría a su derecha, pero no lo hizo. No dudó. Se movió para reorientar su cuerpo. Ya había decidido. Armó la zurda y marcó de tiro fuerte, muy difícil de parar.

Los latigazos de Cristiano no son de nueve oportunista, sino de artillero. Puskas fit. Es ahora, cuando alarga su carrera y va a lo esencial, cuando le luce más esa virtud que siempre se le destacaba respecto a Messi: Cristiano domina todas las suertes. Remata de todas las maneras.

El Madrid jugaba bien. Apenas llegaba El Celta. Casemiro oscurecía los espacios, y Kroos la jugaba con ligereza. Sus aperturas a Marcelo aportaban luminosidad, amplitud, facilidad. Isco y Benzema se dejaban caer por bandas. El Madrid tiene cierto esplendor geométrico, eso que se destacaba siempre en el Barcelona. Esa solidaridad inicial de Zidane, la del “estar juntitos,” parece haberse estilizado, ordenado. Los jugadores tienen mucha movilidad, pero organizada, siempre están cerca, con una armonía muy agradable de ver. Eso es, objetivamente, jugar bien.El puntito italiano de Zidane se regodea luego en Casemiro y en la prudencia táctica.

El Celta respondió al gol con la movilidad estrepitosa de Sisto por donde Danilo, siempre resbaladizo. Estuvo un poco chupón. El Madrid controló bien eso y jugó ordenado. A la media hora, sobre Balaídos se desparramaba una hermosa luz atlántica, dorada, con algún reflejo metálico de posteridad. Era como luz de campeón. Un filtro instagram para un Madrid sólido ante un rival bravo.

En ese momento de éxtasis, Benzema pasó a Cristiano un balón que desfiló por la portería. Se desinfló un poco el partido ahí, se le desmadró al Madrid, y apareció Aspas. Algun chut, y una movilidad, esta sí, muy insidiosa. La pena para él fue que Guidetti estuvo desastroso. Lo mejor que hizo fue protestar al juez de línea con mucho movimiento de brazos. Fue revelador. Los futbolistas siempre le hablan por gestos a los linieres, como si por no poder hablar fueran tomados por sordomudos.

El Madrid se alargó, cayó en cierta blandura, se acolchó. Keylor le paró una falta a Aspas y el público se fue calentando con su equipo. La luz de campeonato se retiraba y el ambiente era otro. El Madrid parecía cansado, sin reprís. No estaba Carvajal y Marcelo jugaba muy preocupado por Aspas. El Madrid quedaba lento, diésel. Aún así, al final de la primera parte, Kroos, el mejor del Madrid, regaló dos balones a Benzema: en uno se cayó y en otro remató flojísimo.

Al inicio de la segunda parte, Cristiano cerró medio campeonato con una contra rematada con la zurda. Medio campeonato y el Balón de Oro, pues nadie competirá con su primavera memorable.

Los mejores equipos que se recuerdan del Madrid no son los que ganaron Copas de Europa. Son los que en momentos concretos conquistaron o aseguraron campeonatos de Liga en partidos fuera de casa. Equipos incontestables, fiables. Este Madrid es uno de ellos. Es un señor equipo de fútbol, algo que suena horriblemente heteropatriarcal, a puro, a alirón. Digamos, mejor, un gran equipo de fútbol.

Cuando algún jugador del Celta conseguía superar a otro del Madrid, al elevar la cabeza tras el regate topaba con Casemiro. El balón se lo quedaba para un rombo elástico que estiraba Isco. Con Casemiro el Madrid se juventiniza. No son estilos tan distintos.

El partido se alteró en ese momento. Aspas se ganó una segunda amarilla (la primera había sido por protestar) en una jugada en el área con Ramos. De posible penalti a expulsión del 10 local. El árbitro no calibró su error. Las ardientes protestas inhibieron al árbitro en un probable penalti posterior a Cristiano y desencadenaron una especie de ira colectiva que él, desencajado, transformó en tarjetas y en la expulsión del segundo de Berizzo.

Se enrabietó el Celta ante un Madrid no tanto relajado como laxo, y Guidetti se redimió con un 1-2 que nada inquietó, que tuvo poca vida porque, inmediatamente, Benzema remató el tercero a pase de Marcelo.

El partido, si renacía, lo haría ya del modo poco convincente en que vuelven los malos personajes de terror. Era el tiempo de los cambios ya, la redistribución de energía en el campo.

Descansaron Casemiro, Cristiano e Isco, que evitó la amarilla de la que estaba apercibido. Gran parte de la Liga la habrá ganado el Madrid por el desempeño final del malagueño, que ha mejorado enormemente como futbolista, añadiendo a sus maneras virtuosas un gran número de valores: presión, movilidad y un nuevo sentido del «tempo», de un mejor-soltarla.

El partido se fue acabando para bien de todos, pues los ánimos estaban algo agitados, y tuvo su colofón con un gol final de Kroos, brillante toda la noche. Acaba la temporada en forma, llegando a gol como en su mejor época. De la flor al método. De la flor a la recolección. Porque ahora el Madrid se encuentra con las bondades del sistema de rotaciones que Zidane, después de mucho tiempo, consiguió establecer en el Madrid. Jugadores frescos a estas alturas. Como comer fruta fuera de temporada.

¿Podría recordarse así a este equipo, el que mezcló por fin la BBC con los demás? Está a un solo punto del título liguero. Y los alirones del Madrid se empiezan a cantar en partidos como el de Vigo. Tienen algo inolvidable para los aficionados de mejor memoria.

Celta-Real Madrid

Celta
Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Wass, Hernández, Jozabed (Marcelo Díaz, min.74); Iago Aspas, Pione Sisto (Pape Cheikh, min.84) y Guidetti (Beauvue, min.84).
Real Madrid
Keylor Navas; Danilo, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Modric, Casemiro (Kovacic, min.73), Kroos; Isco (Lucas Vázquez, min.84), Cristiano Ronaldo (Asensio, min.84) y Benzema.
Goles
0-1 Cristiano Ronaldo, min.10; 0-2 Cristiano Ronaldo, min.48; 1-2 Guidetti, min.69; 1-3 Benzema, min.70; 1-4
Árbitro
Martínez Munuera (colegio valenciano). Expulsó a Iago Aspas (min.62) por doble amonestación y al segundo entrenador del Celta Ernesto Marcucci (min.66). Además, mostró tarjeta amarilla a Jonny, Guidetti, Hugo Mallo y Hernández por parte del Celta de Vigo, y a Casemiro y Sergio Ramos por parte del Real Madrid.

ABC

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