Profit 2017

El Rey Chiquito por Carlos Guillermo Cárdenas D.

El Rey Chiquito por Carlos Guillermo Cárdenas D.

(Dedico a Beatriz Briceño Picón, descendiente del prócer civil merideño)

 

Su vida, colmada de triunfos y fracasos, de glorias y penurias, de alegrías y tristezas, fue el sello de la parábola vital del hombre todo poderoso de la provincia merideña, que apodaron “El Rey Chiquito”. Tuvo éxito en su vida privada aunque la pública no le fue ajena. Con vocación y pasión gobernó la comarca, la única de la provincia que contaba con un obispado y una incipiente universidad. La única que había fomentado la cultura y las letras unos años atrás. Apenas en cuatro ocasiones salió a otros destinos, primero cuando tomó como esposa a  una joven de Pamplona; segundo cuando visitó la capital, que la comparó con la pequeñuela ciudad nativa, afirmando en su diario que mayor categoría se vivía en esta la cordillerana; cuando salió exiliado y confinado a un calabozo en Puerto Cabello durante un año y cuando marchó a los llanos neogranadinos de Casanare aventado por la pérdida de la Primera República para nunca más volver, pues su restos reposan en las entrañas de las tierras de Guasdualito (30.VIII.1816).

Don Antonio Ignacio Rodríguez Picón profesó por el joven brigadier Simón Bolívar la mayor admiración y respeto. Reconoció sus dotes de orador y de líder incipiente de la gesta que apenas iniciaba y, fue en Mérida, con el paso del Ejercito Libertador de la Campaña Admirable (1813) que de la gente del pueblo brotó, espontáneamente, el grito a Bolívar: “Libertador, libertador”; se le proclamaba Libertador por primera vez.

A Rodríguez Picón le correspondió presidir la Junta Patriótica de Mérida que el 16 de septiembre de 1810 se sumó al grito libertario de Caracas del 19 de abril del mismo año, quedando para la historia pintado en el lienzo que preside los actos protocolares del Concejo Municipal de Mérida.

 

Noticias relacionadas

Comentarios desactivados