Mérida, Septiembre Martes 21, 2021, 04:20 pm

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Tío Alberto, mejor que el de la canción por Jim Morantes

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JIM MORANTES



La alegría, se apodera del pensamiento cuando revivimos historias cantadas con tonadas del pasado, si esas que entusiasman el espíritu y entrelazan tu vida con profundo agradecimiento a esa hermosa familia que Dios te dio.


El relato de hoy es real y lógicamente viene circunscrito en otro contexto distinto pero en esencia rodeado de amor, buena voluntad  y bondad, muy similar a la famosa canción del Tío Alberto, cantada por Joan Manuel Serrat.


Afortunadamente yo tengo el mío, cuyo nombre es Alberto Martínez Reimy, oriundo del estado Portuguesa, antes que mi tío político, es un verdadero amigo y guía desinteresado, fue pilar fundamental durante mi infancia y adolescencia, siempre estuvo ahí y a él le debo entre tantas otras cosas, la parte sistemática y metodológica de codificar con estructura lógica e inventariar con data la colección  tangible y el orden conceptual de lo intangible.


Siempre era incluido e invitado por él, para las diversas y múltiples actividades recreativas, paseos y entretenimiento, la mayoría de las veces asistíamos tía Rosa                           (su esposa) y Marcel (mi primo), en época vacacional compartíamos con sus sobrinos José y el Hipo (extraordinarios amigos) y sus hermanos Raúl y Mireya, gracias por ese amor fraternal,  digno de recordar.


 Los fines de semana, dormía, comía y jugaba en su apartamento de la urbanización la Linda; a Alberto reitero le debo y agradezco la formación de la observación y el registro minucioso de acontecimientos y fechas sistematizadas, parte fundamental en las investigaciones que efectuó a diario.


Desde niño siempre he coleccionado objetos, voy a tratar de ilustrar en estricto orden cronológico tal afición: carros a escala de plástico y metálicos, a control remoto con cable por cierto aún conservo la ambulancia, aviones de juguete metálicos, soldados e indios, gladiadores, juegos de cartas de múltiples comiquitas, legos, juegos de mesa (domino, ludo, bingo, monopolio…) caricaturas, historietas de Condorito y Kaliman, etc, cuentos infantiles, afiches los típicos de los chimpancés y todos los de Bruce Lee enmarcados sobre formica blanca (década de los 80), tarjetas de cumpleaños (preservo gran cantidad), cajas de fósforos, álbumes de cromos, bien sea de animales, fauna, futbol el clásico Panini que no puede faltar en cualquier miembro de nuestra generación, discos de acetato.


Revistas, libros, llaveros, latas de refresco y cerveza, tarjetas telefónicas, periódicos, estampillas (filatelia), monedas y billetes (numismática), barajitas y cascos miniatura de beisbol, licores miniaturas, calcomanías, banderines de basquetbol el dream team norteamericano, propaganda electoral, fotografías, obras de arte, entre otros gustos. 


Menciono algunas de mis colecciones porque en la mayoría de ellas, Alberto siempre me indicaba qué y cómo hacer para los fósforos me diseño la forma de los listones de madera que luego mande a elaborar donde encajaban las cajas con diversos temas alegóricos, sobresale la variedad de productos la Giralda.


Respecto a las latas me dio la idea de colocarlas con pie de amigos y vidrios con 2 medidas para que se aprovechara el espacio en la parte superior e inferior, posición que generó un efecto visual atractivo y todas iban colocadas por rubro, país y orden cronológico.


En los llaveros, me orientó la forma de colgarlos en madera con la separación precisa de 5 a 10 cm entre clavo y clavo de acuerdo al tamaño y a la variedad, muchos eran de casas comerciales y otros comprados como linternas miniaturas, muñecos, rabos de conejo, etc.


Para la conservación de las estampillas (además de conseguirme con su amigo Conquet, me enseñó el secreto de despegarlas del sobre sin deteriorarlas), monedas (limpiarlas con Brasso  y un trapo)  y billetes (diseño un álbum personalizado), sugirió las bolsas clip para su adecuada conservación y así sucesivamente.


. De tantas anécdotas al respecto, Alberto me instruyó a colocarle la fecha de adquisición a cada lata para ello compre en la librería Luz, gran cantidad de etiquetas adhesivas en las que escribía de acuerdo a la colección, día, mes y/o año, también me ilustró en la personalización de mi hemeroteca y así sucesivamente en diversas actividades del andar.


 Espera la próxima parte de amigos y sígueme en Twitter, Instagram y YouTube   @JIMMORANTES






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