Mérida, Diciembre Viernes 02, 2022, 05:56 am

Inicio

Opinión



DESDE MI PARROQUIA

“Tiempo para descansar” por Padre Edduar Molina Escalona

Diario Frontera, Frontera Digital,  Padre Edduar Molina Escalona, Opinión, ,“Tiempo para descansar” por Padre Edduar Molina Escalona
Padre Edduar Molina Escalona


En medio del prolongado tiempo de cuarentena por el Covid-19, nos llega el tradicional mes de vacaciones. Tiempo en el que hacemos un alto en nuestras labores cotidianas, para “dedicarse por entero a otra actividad”, tal como significa su raíz latina vacare. Por tanto, no es como muchos lo entienden “quedarse sin hacer nada”. De la sapiencia de los monjes es bien conocida aquella norma: “el ocio lleva al vicio”.

Cada vez son más los que vivimos sometidos a un ritmo duro de trabajo que nos va desgastando a lo largo de los meses. Por eso, al llegar el mes de agosto, todos buscamos de una manera u otra un tiempo de descanso que nos ayude a liberarnos de la tensión, el agobio y el desgaste que hemos ido acumulando a lo largo de los días.

Pero, ¿Qué es descansar en pandemia? (...) SI pareciera que ya hemos descansando tanto con la pandemia, sumado al no poder salir de casa por la situación país, entre otras tantas causas que nos han dejado encerrados en nuestros propios hogares.

No basta con recuperar nuestras fuerzas físicas, tomando el sol en la playa o el aire puro del campo, es importante asumir nuestros problemas, nuestros ruidos y conflictos, sumergiéndonos en la paz del corazón. Y es que también en vacaciones podemos caer en la tiranía de la agitación, el ruido, la superficialidad y la ansiedad del disfrute fácil y agotador. No todos sabemos descansar. Y quizá el hombre moderno necesita urgentemente iniciarse en el arte del verdadero descanso.

Hace casi un año nuestra vida se transformó con la aparición de la pandemia y todas las actividades que cumplíamos de forma presencial, ahora las realizamos dentro del hogar con el apoyo de herramientas tecnológicas.

En medio de este ritmo acelerado de vida, muchas veces no logramos encontrar un espacio de reflexión personal, donde nos cuestionemos cómo estamos llevando nuestra existencia, que actividades nos hacen felices y la conexión espiritual con el Ser Supremo, que nos llene de esperanza para afrontar las dificultades que nos presenta la vida.

Necesitamos, antes que nada, encontramos más profundamente con nosotros mismos y buscar el silencio, la calma y la serenidad que tantas veces nos faltan durante el año, para escuchar lo mejor que hay dentro de nosotros y a nuestro alrededor.

Necesitamos recordar que una vida intensa no es una vida agitada. Queremos tenerlo todo, acapararlo y disfrutarlo todo. Y nos hacemos rodear de mil cosas superfluas e inútiles que ahogan nuestra libertad y espontaneidad.

Necesitamos redescubrir la naturaleza, contemplar la vida que brota cerca de nosotros, detenernos ante las cosas pequeñas y las gentes sencillas y buenas. Experimentar que la felicidad tiene poco que ver con la riqueza, los éxitos y el placer fácil.

 Hoy más que nunca estamos necesitados de recordar que el sentido último de la vida no se agota en el esfuerzo, el trabajo y la lucha. Por el contrario, se nos revela con más claridad en la fiesta, el gozo compartido, la amistad y la convivencia fraterna.

En tiempos de pandemia, el cuidado de la dimensión espiritual no se pueda considerar como un “deber”, sino como una oportunidad de crecer y de encontrar fuerzas adicionales y sentido ante lo que nos toca vivir. Es el momento de atestiguar nuestra fe en familia, en la “pequeña Iglesia doméstica”, testimoniando los valores del bien y la verdad, la justicia, la responsabilidad y el compromiso que nos construye como persona y que nos ayuda a dar sentido a nuestra cotidianidad.

Es el momento de arraigar nuestra vida en ese Dios “amigo de la vida”, fuente del verdadero y definitivo descanso. ¿Puede descansar el corazón del ser humano sin encontrarse con Dios? Es tiempo de que escuchemos con fe las palabras de Jesús: “Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo los haré descansar”. (Mt 11,28).

Mérida 1 de agosto de 2021






Contenido Relacionado