Mérida, Mayo Martes 17, 2022, 10:34 am

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Monseñor Luis Enrique “Kike” Rojas y la tragedia de la Zona del Valle de Mocotíes por Orlando Gutiérrez

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ORLANDO GUTIÉRREZ, EX GOBERNADOR DE MÉRIDA


Sin duda todos estamos de luto, sufrimos el dolor, el alma triste, por la arremetida de la naturaleza contra este pueblo,agrícola por excelencia, educado, noble, tierra de cultivadores, poetas, artesanos, músicos, artistas, educadores, profesionales de distintas ramas del acontecer educativo, religioso, pacífico, enclavado en nuestra cordillera, de tradiciones culturales marcadas por el espíritu laborioso del buen ciudadano, sorprendido por esta trágica embestida, quedando destrozada fuertemente, con pérdidas humanas, pérdidas materiales de hogares, vías y establecimientos en general, múltiples desaparecidos y damnificados, quedando a merced de la ayuda humanitaria que ha sido muy activa por los ciudadanos vecinos, sectores privados, como otros organismos no gubernamentales, voluntarios y la Iglesia Católica, como siempre, solidaria en su apostolado social. Definitivamente, como dicen en la redes, estamos en el mundo loco, una situación como esta debería ser materia prioritaria gubernamental de primer orden, ha sido el gobierno Nacional, lejos de apoyar, siendo su responsabilidad por autonomacia, se ha convertido en un obstáculo, un estorbo, oponiéndose a la entrega de los donativos para la gente y poder paliar la situación tan urgente y dolorosa. Han inventado unos puntos de control en forma descarada, confiscar los alimentos y enseres para apropiárselos, uno para hacer proselitismo político, nada más bajo y ruin, otros no menos, para robárselo y vender a los necesitados, en medio de estos abusos, como están acostumbrados en sus labores diarias de custodio del orden y seguridad, cuando cobran peaje, mordidas, confiscan a los trasportistas su mercancías en las alcabalas, atropellan, vejan, apresan, intimidan, policías del terror, reflejo de un gobierno militarista dictatorial, aquí en Tovar se le salió la clase, no es un hecho aislado ese comportamiento, porque así denuncio valientemente el Doctor del hospital San José de Tovar, que le quitaron las medicinas y comida que había recibido de donaciones, de paso amenazado de enjuiciarlo, por querer recuperar esa mercancía para sus pacientes,

Igual sucedió con el Obispo Auxiliar de Mérida, Luis Enrique Kike Rojas, se convirtió en el héroe en defensa de la gente damnificada, cuando viniendo de Mérida con un equipo de caridades católica, del seminario Buenaventura de Mérida y por orden del Cardenal Porras, unos Guardias Nacionales y que por orden superiores no le permitían la entrega de sus alimentos, los enfrentó con valentía, haciendo propio su labor apostólica de servicio, acción social humana, como buen misionero de la obra de Jesús, entregado sin importarle su integridad física exponiéndose más allá del irrespeto y abuso, se las cantó, elevó su voz señalando a los malhechores, retándolos “los valientes dan la cara” a uno de los Generales en Jefe involucrado en el bochornoso y doloso acontecimiento, los enfrentó, convencido que las estructuras de la convivencia humana se impregnen y son expresión plena de vivir y servir justicia y de caridad, como citó Monseñor Moronta en su carta solidaria “AY DE USTEDES QUE PISOTEAN SOBORNAN Y ATROPELLAN AL POBRE (AMOS, 5,11,12). El Obispo Rojas me hizo recordar, en particular la significación de la iglesia en su bondad y servicio por el pobre, la elevada participación de nuestra iglesia en Mérida, donde fue fundadores en el pasado en la creación de la Ilustre Universidad  de los Andes 1785, cuando creó la casa de estudio para estudiantes de vocación sacerdotal, luego en seminario y posteriormente en Universidad, por Fray Juan Ramos De Lora, me recordó al celebre Monseñor Enrique María Dubuc, Obispo Administrador de Barquisimeto, trujillano de nacimiento, Filósofo, Teólogo, escritor, orador, historiador, pronunció el discurso el 17 de diciembre del año 1942 , con motivo del centenario del traslado de los restos del Libertador a Caracas, que estremeció el templo de San Francisco cuando expresó que no fue una blasfemia de Simón Bolívar cuando dijo "si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”; igual me hizo recordar a Monseñor Arias Blanco, Arzobispo metropolitano de Caracas, en su carta pastoral denunciando la queja contra Marcos Pérez Jiménez en mayo 1957, denunciando los bajos salarios, el déficit de escuelas, las queja laborales y el trato injusto a las condiciones laborales del sector femenino; también me hizo recordar al presbítero José Cortes de Madariaga cuando le hizo señas a la multitud para que contestar NO cuando el Capitán General Vicente Emparan preguntó que si querían que el siguiera Gobernando; me hizo recordar al valiente Cardenal Porras Cardozo en su entrega por los mas necesitados.

El Obispo Luis Enrique Kike Rojas nos hizo sentir que existen hombres todavía con sentido de patria, esa sotana es oración, valor ético, moral es la voz de los que no tienen voz, es la mano generosa de los damnificados, es la oración contra la bayoneta insolente asesina del pueblo, usada para chantajear, robar amedrantar, como Ud., los enfrentó, que solo sirven para estorbar, no colaboran, que lo valientes dan la cara Ud. si la dio, pasó a la historia al enfrentar lo que es una política de estado de acabar, de arrasar al pueblo, si un mismo dirigente y comunicador de medios del régimen dijo “que quemen los alimentos que tienen en la Victoria", está grabado, atacan al Médico, al Obispo, solo con el despropósito salvaje de castigar , humillar y afectar al pueblo. Padre Luis Enrique, la feligresía y el pueblo en general , está agradecido por su valor, oraremos por su salud y vida, ha sido el preámbulo del deseo de la inmensa mayoría de venezolanos vivir en democracia y con bienestar






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