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“Espacios seguros en la Iglesia por el Pbro. Edduar Molina Escalona

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“Espacios seguros en la Iglesia por el Pbro. Edduar Molina Escalona


Durante los días 22 y 23 de marzo las instalaciones de la Universidad Católica Andrés Bello abrieron sus puertas al Seminario-taller: ESPACIOS SEGUROS EN LA IGLESIA. “Hacia la Cultura del Buen Trato, Salvaguarda y Prevención”. Entendida ésta como: atendernos, relacionarnos, cuidarnos y respetarnos como hermanos y, a la vez, prepararnos y fortalecernos como Iglesia para afrontar y superar cualquier forma de abuso que desfigure el rostro de la Iglesia de Cristo en Venezuela.

 

Nos dimos cita un total de doscientas ochenta agentes de pastoral en el servicio de autoridad y formación en la Iglesia, obispos, vicarios judiciales y pastorales, rectores de seminarios, la Conferencia Venezolana de Religiosos y Religiosas, la Asociación Venezolana de Educación Católica, junto a la Comisión Nacional de Cultura del Buen Trato, Salvaguarda y Prevención, reflexionando juntos sobre la necesidad de fortalecer espacios seguros en la Iglesia desde la cultura del buen trato, tal como lo expresó Monseñor Jesús González De Zárate, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, “estamos ante el gran desafío y compromiso de promover un camino largo, donde todos pongamos en alto la dignidad de la persona humana, especialmente la de los niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables, así como, protegerlos y ofrecerles espacios seguros para su desarrollo integral, aún nos queda mucho por recorrer”.

 

Durante el Seminario – Taller, dimos una mirada sobre el camino hecho por la Iglesia en materia de prevención de abusos a menores, desde hace treinta años. San Juan Pablo II, en el 2001, por medio de un motu proprio, agrega el delito de abuso contra un menor de 18 al elenco de los delicta graviora reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Benedicto XVI hizo que las normas contra la pedofilia contenidas en el documento fueran aún más estrictas, simplificando los procedimientos. En mayo de 2011, la Congregación para la Doctrina de la Fe envió una importante carta circular a todas las conferencias episcopales con el objetivo de "asistir a las conferencias en el desarrollo de pautas para tratar los casos de abusos sexuales de menores perpetrados por clérigos".

 

Hasta llegar a nuestro actual Papa Francisco que ha continuado con la línea de "tolerancia cero”, estableciendo reglas más estrictas en materia de abuso, reuniéndose con víctimas y apartando de la Iglesia a cientos de sacerdotes y religiosos para que pueda resplandecer la verdad y se haga justicia a las víctimas.

 

Una de las más importantes tareas pastorales que debemos asumir es la de la pastoral de la escucha, el dolor de quien ha sufrido el quiebre de la confianza y el abuso físico, son lámparas encendidas que iluminan el discernimiento y nos ayudan al acompañamiento de tantos rostros que reclaman nuestro consuelo y cercanía.

 

Como invitados especiales y ponentes de este importante evento, contamos con la grata participación de Monseñor Jordi Bertomeu i Farnós, nacido en la ciudad catalana de Tortosa, estudió Derecho en la Universidad de Barcelona, además de ser doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En el año 2012 empezaría a trabajar como oficial de la Sección Disciplinaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Con su gran experiencia en esta materia, compartió de cerca sus vivencias y nos invitó a mover el corazón de cada uno de los miembros de la Iglesia, para ir más allá de la justicia y vivir la misericordia, reconociendo la presencia del otro como persona, para actuar en tres grandes frentes: prevención, sanación y reconciliación.

 

Junto al sacerdote mexicano Dr. Daniel Portillo Trevizo, fundador y director del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (Ceprome), actualmente dirige el Consejo Latinoamericano para la Protección del Menor, profesor de las universidades Pontificias de México y de la Gregoriana de Roma y miembro de la Pontificia Comisión del Cuidado de Menores, animó a la Iglesia en Venezuela a caminar hacia una prevención en la perspectiva de sinodalidad, es decir, asumir juntos el compromiso de responder de manera conjunta a esta realidad de manera que pueda valorarse desde distintos enfoques. Ya no solamente es una Iglesia local, una congregación la que padece el abuso, sino también una Iglesia Católica, una Iglesia que intenta responder de manera conjunta, con una participación más activa de los laicos en la misión de la purificación de la Iglesia.

 

La tarea es de todos, tal como nos dice el Cardenal Sean O’Malley, presidente de la Comisión Pontificia para la Protección de menores: “decirnos creyentes sería constatar que nuestra fe se traduce en ser promotores del cuidado, la integridad y la seguridad de quienes conformamos la comunidad; en mantener la esperanza de formar en la Iglesia relaciones sanas que dignifiquen, maduren y consoliden la historia de cada persona que la conforma; en implementar una cultura de denuncia y de búsqueda de la justicia con lineamientos claros, que no revictimizan, y con la debida supervisión de que estos terribles delitos son perseguidos y sentenciados”.

 

La actuación responsable de nuestra Conferencia Episcopal ha llevado a implementar en cada diócesis del país protocolos de prevención y actuación ante los abusos, a las que se pueden acceder por medio de los enlaces de las páginas web de la CEV en la que podemos encontrar todo un apartado sobre el compromiso de la Iglesia en la prevención, así como conocer de cerca la tarea de la comisión nacional del buen trato, salvaguarda y prevención, junto al contacto en cada Diócesis, protocolos y códigos de buenas prácticas, documentos y recursos, todo ello con el propósito firme de que la prevención, como concluyó Monseñor Ángel Caraballo, “no se puede limitar solo a la implementación de un código de conducta, sino que debe nacer de una más amplia cultura del cuidado y del buen trato; que nos lleve a todos a interpelarnos sobre nuestro modo de relacionarnos, de hacer comunidad y de vivir verdaderamente la sinodalidad”.

 

Escuchando la invitación del Papa Francisco a sentirnos “retados a mirar de frente este conflicto, asumirlo y sufrirlo junto a las víctimas, sus familiares y la comunidad toda para encontrar caminos que nos hagan decir: nunca más a la cultura del abuso”.

 

Mérida, 26 de marzo de 2023





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