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Fragmentación geo-económica por Alberto José Hurtado Briceño

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Fragmentación geo-económica por Alberto José Hurtado Briceño


Una de las consecuencias geoeconómicas de la pandemia Covid-19 es la fragmentación geoeconómica que indica descenso significativo en el aprovechamiento de la especialización mediante las ventajas comparativas del comercio internacional hasta ahora conocido. En particular, muestra el cambio estructural en el (des) orden internacional de la cuarta mitad del siglo XXI, en el cual la globalización puede cerrar sus puertas para iniciarse lo que se conoce como relación bilateral y unilateral en el sistema mundo.

En Davos recientemente se destacó el riesgo de la mencionada fragmentación como guía y orientación a la geoeconomía mundial. Las crecientes tensiones son visibles en las realidades macroeconómicas de los países a nivel del mundo. Los valores a nivel de comercio, inversión y tecnología dan muestra de estar gestándose algún cambio. Lo alarmante es que dicha tensión se ha trasladado a los marcos de seguridad nacional en las que las preocupaciones crean altas cargas de securitización a todo nivel. La confianza hacia los pares y socios desaparece y se profundizan crisis humanas por la deficiencia en comercio de energía, alimentos y materias primas.

Por su parte, la fragilidad financiera mundial es latente con la aparente fuerza del dólar como moneda de reserva de valor global. De ello, las vulnerabilidades políticas mantienen las alarmas encendidas pues se siente estar a la espera de una gran turbulencia a nivel financiera, y las previsiones de liquidez parecen no ser suficientes. En tal sentido, el equilibrio entre política monetaria y fiscal lucen quebrantadas ante los resultados de alta inflación mundial y altos costos de alimentos y energéticos.

Si a todo lo señalado se le integra la volatilidad climática que especialmente está dañando a los países de menores ingresos, se ve que la fragmentación geoeconómica no es un mito sino una realidad de puertas abiertas. El riesgo global es una realidad frente a la disminución sostenida de la oferta de bienes públicos globales y el desacoplamiento tecnológico a nivel mundial. En 2023 el producto interno bruto mundial destinado al comercio internacional se estima en un total de 0,2%, cifra que expresa un escenario de fragmentación limitada con ajuste de bajo costo. Sin embargo, las proyecciones del FMI el BM y demás organismo multilaterales indican que mencionado valor alcanzará el 7% cifra porcentual que evidencia un escenario de fragmentación severa con ajuste de alto costo. De todo los más ricos serán cada vez más ricos en alrededor 42 billones de dólares, ellos tenderán a agruparse para asegurar su estabilidad, en momentos recientes del 2023 lo estamos presenciando frente a las recientes asociaciones contra las nuevas realidades de “amenazas” que indica la IA para los lideres tecnológicos a nivel global. Por su parte, los menos ricos solo captaran alrededor del 50% de la nueva riqueza a consecuencia de la fractura geoeconómica de las que dependen sus inversiones.

En general, se puede pensar que no existe un camino claro para resguardar la estabilidad de la integración en el mundo. No obstante, un ajuste necesario podría ser el de inmediata asociación estratégica con quienes disponen de altas ventajas competitivas a nivel tecnológico y de gestión de riesgos medio ambientales y financieros mediante las ventajas competitivas de materias primas y mercancías agroindustriales y agroalimentarias. Además de reconocer que los síntomas del punto de inflexión denominado fragmentación geoeconómica pueden indicar posiciones: una la del cambio de paradigma de comportamiento y herramientas de solución de problemas estructurales o dos la de nuevas asociaciones y alineación en polos de poder mundiales que profundizaran los liderazgos ya establecidos a nivel tecnológicos y financiero mundial en la cuarta mitad del siglo XXI.

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