Activos venezolanos en el exterior por Edgar Márquez C.
Activos venezolanos en el exterior por Edgar Márquez C.
Venezuela tiene la particularidad de que se producen muchos escándalos, en variados órdenes y materias, que no terminan por mover la conciencia nacional para revertir las situaciones que originan. Por ello, esos eventos quedan despejados en la mente colectiva en cosa de días o semanas, sin que haya una expresión generalizada de rechazo, repudio o desaprobación.
Claro, ahora no hay los canales de comunicación del pasado, de hace dos décadas largas. En aquel entonces, contábamos con cuatro periódicos en Mérida, uno en El Vigía y un buen número de estaciones radiales libres, en las que se podían presentar los dirigentes contrarios al régimen imperante.
Hace dos semanas, el tema irritante fue la desaparición de miles de millones de dólares de la empresa petrolera del Estado Venezolano, Petróleos de Venezuela. Los medios oficiales dieron las versiones únicas que se conocen públicamente. En privado hay otras. Lo concreto del caso es que hubo hechos dolosos que llevaron a la pérdida de grandes cantidades de dinero, lo que sirvió para procesos policiales (y judiciales) que involucran más de cincuenta personas.
Hay otros eventos de corrupción que no cesan de permanecer activos, como son las deforestaciones y explotaciones mineras en el Estado Bolívar. Allí hay daños a los ecosistemas, con la contaminación de las aguas por uso de agentes químicos en la búsqueda del oro, desaparición de especies animales y, lo peor humanamente hablando, del daño a los hombres, mujeres y niños de nuestras comunidades indígenas. En medio del cuadro, un clima de violencia armada e inseguridad.
Como son muchos los escándalos, algunos pasan por debajo de la mesa. Es decir, no se conocen y, en ausencia del periodismo investigativo, los detalles precisos y documentados no los conocemos. De modo que los venezolanos no saben sino lo básico, lo empírico y lo aproximado.
Venezuela está sometida hoy a varias demandas judiciales en escenarios de Estados Unidos de América por deudas y compromisos, contraídos en este mismo gobierno que ya suma veinte años, cuyas sentencias pueden acabar con la existencia, vigencia y validez de varias empresas del Estado venezolano, entre ellas Citgo Petroleum. El valor global puede alcanzar quince mil millones de dólares, una cifra descomunal en medio de nuestra precaria situación económica.
El gobierno del norte ha venido imponiendo medidas especiales para evitar la decisión judicial, lo cual da un respiro momentáneo, pero en nada alentados para nuestra nación. Son procesos judiciales complicados, requeridos de gran experticia jurídica y de personas que actúen en medio de la mayor sensatez, sin estridencias y sin corrupción, y menos con mentiras o estrategias de baja ralea.
Se trata de un nuevo escándalo, tapado por otros recientes, pero en nada de poco valor. Al contrario, de muchísima importancia y trascendencia para nuestro futuro. Es necesario el diálogo nacional, de verdad, sin caretas, con nacionalismo sincero, para enfrentar el tema judicial presente.
Se trata de un asunto de verdadera validez, donde están ausentes los líderes políticos del ahora, todos desconocedores de esta cruda realidad.