Mérida, Abril Domingo 12, 2026, 06:46 pm
Cada año celebramos en la Iglesia el mes de octubre como el mes misionero,
gracias al trabajo infatigable de las Obras Misionales Pontificias, instrumento
valioso para la animación y cooperación misionera de cada iglesia particular,
despertando conciencia en cada bautizado sobre nuestro compromiso cristiano de
ir por todo el mundo y anunciar la Buena Noticia del Señor. (Mc 16,9-15).
Cada año son muchas las iniciativas en toda la vida de la Iglesia, desde
cada una de las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, colegios, instancias
de comunión, en las que se invita a la oración y a la colecta de recursos para
la misión siempre se ha ejercido como un servicio a la comunión eclesial.
El lema del Octubre Misionero y del Domingo Mundial de las Misiones (Domund
2023), está tomado del Evangelio de Lucas 24,13-35: “Corazones ardientes, pies
en camino”, inspirado en el emblemático episodio evangélico de Emaús, toda una
invitación a volver a escuchar la Palabra del Señor que se hace cercano y
camina con nosotros, de manera especial, cuando “nos sentimos perdidos,
desanimados, amedrentados ante el misterio de la iniquidad que nos rodea y nos
quiere sofocar”, como nos lo recuerda el Papa Francisco.
Estamos llamados a poner la atención en la compresión y profundización de
las Escrituras, para que al igual que los discípulos del camino, puedan arder
nuestros corazones; así como redescubrir la belleza de la comunión de convivir
como hermanos, alimentados y fortalecidos en la fracción del pan, donde
encontramos a Jesús en medio de la comunidad, convirtiéndonos en discípulos
misioneros, cada vez que somos pan partido de servicio y generosidad para cada
hermano que nos necesita.
Esta jornada del Domund 2023 nos presenta tres sugerentes invitaciones,
iluminadas por el Evangelio de Emaús y nos ayudarán a vivir a profundidad el
mes misionero. En primer lugar, fomentar entre todos los bautizados una
verdadera espiritualidad bíblica que nos lleve al conocimiento, meditación y
reflexión que nutra el alma desde la Palabra de Dios, la animación bíblica
pastoral es toda una propuesta que nos lanza a la misión de darla a conocer a
nuestros entornos con verdadero espíritu de discípulos en camino.
La segunda es la espiritualidad eucarística, “necesitamos recuperar el
asombro y la fe ante la presencia de Cristo resucitado entre nosotros como
El-que-parte-el-pan y al mismo tiempo El-pan-partido-por-nosotros”. Hemos
reducido la participación en la misa a un mero cumplimiento o tradición de
nuestros padres, devolver el rostro de una comunidad que se alimenta del Pan de
Vida para transformase en pan de servicio y generosidad para los demás, es todo
un desafío misionero.
Finalmente, la cooperación misionera, el solidarizarnos con las iglesias de
mayor necesidad y atención en la fe, y escuchar la invitación de “ser enviados
a evangelizar”, hoy más que nunca se hace necesario en Venezuela desarrollar
una mayor conciencia de la corresponsabilidad en la evangelización más allá de
los límites diocesanos y de las propias obras. Estamos movidos a desarrollar la
creatividad en las mismas parroquias vecinas de poder ayudarnos con jornadas de
evangelización compartidas en las barriadas o centros urbanos, así como la
presencia del hermano misericordioso en los hospitales, cárceles y centros de
atención al necesitado.
Durante las cuatro semanas el mes misionero, se
propuso una actividad a desarrollarse en cada ambiente personal, familiar o
comunitario, la primera semana se invitó a la “oración por las misiones”. Somos
invitados a promover la oración ferviente en cada comunidad para dar gracias a
Dios por el don de la fe recibido y pedir al dueño de la mies que envíe
operarios a sus campos.
La segunda semana se tomó como tarea realizar un
“sacrificio ofrecido por las misiones”, es descubrir que las contrariedades y
sufrimientos de esta vida tienen sentido en la cruz de Cristo redentora y bajo
esta luz tienen un valor misionero. Poder ofrecer desde una enfermedad hasta
las pequeñas cosas que nos hacen contrariar, en amor a la misión.
La tercera se orientó a implicarnos en la
cooperación económica con las misiones. Se trata de tomar ideas compartidas
sobre la preparación de la Colecta de las Misiones a la que somos invitados a
colaborar, no de lo que nos sobra, sino también de lo que tenemos, para que el
anuncio del Evangelio pueda realizarse y la ayuda material llegue a los lugares
y pueblos, centros educativos, salud y alimentación donde las carencias de lo
esencial llaman la solidaridad cristiana.
Por último, tengamos todos el mismo deseo al que
nos ha llamado el Papa: “Que nuestro corazón anhele siempre la compañía de
Jesús, suspirando la vehemente petición de los dos de Emaús, sobre todo cuando
cae la noche: “¡Quédate con nosotros, Señor!”
Mérida, 22
de octubre de 2023