Mérida, Abril Domingo 12, 2026, 04:45 pm
Combatir el cambio climático y acelerar acciones
intensificadas hacia un futuro sostenible de bajas emisiones de carbono son
cada vez más importante para la permanencia sostenida y equilibrada de la vida
en el planeta tierra. Los esfuerzos para combatir el cambio climático pasan por
adaptarse a los efectos del nuevo rumbo que se ha tomado como esfuerzos
comprometidos de las principales economías con altas emisiones. No obstante,
las protestas de millones de líderes mundial dejan ver que el camino recorrido no
ha sido el de menor emisiones.
Desde el pasado 2020 en el mundo se contabilizaron 195
países con compromisos en planes comunes para abordar el cambio climático la
tarea, limitar el calentamiento global a menos de 2°C. El momento se vislumbró
como transformador y alentador, pero literalmente en menos de dos años se
convirtió en llanto resiliente. La pandemia arruino los planes y los cambio.
En 2023 según el índice del cambio climático el mundo no
está haciendo los esfuerzos para alcanzar la temperatura promedio global
necesaria para cumplir con la agenda global de sostenibilidad de actividades
económicas con las del medio ambiente. Los planes y objetivos de 2030 ahora se
relanzaron hacia 2060.
Los movimientos a favor de la protección climática han
protestado la decisión y enfatizan la gran injusticia que se torna al respecto
de la diatriba entre objetivos de sostenibilidad economía versus ecosistemas
naturales. La realidad muestra posiciones encontradas sobre las medidas de
sobrevivientes que aún dudan en detener e invertir la deforestación y la
degradación, con la mejora de las prácticas agrícolas y eliminación progresiva
de emisiones de carbón. Tal vez la mejor justificación del resultado preliminar
es, la descoordinación de la transición energética justa hacia emisiones cero.
La pieza clave del engranaje es, el conjunto de planes y
compromisos de acción y apoyo de adaptación han sido altamente ambiciosos y poco
adaptables u aplicables a la realidad de los países y los esfuerzos hechos
frente a una situación con la que no se contó en 2015, cuando el 2023 se fijó
como el año de evaluación acerca de los progresos logrado.
La prórroga tal vez sea una esperanza teniendo presente
los problemas que la pandemia dejo entonces queda esperar que en 2025 sean optimistas.
Pero esto, no elimina la creencia que a nivel mundial existen al respecto de las
contribuciones que a nivel de Estado se esperan. Las mismas serán sujetas de
evaluaciones y demandas cada vez mayores. Es evidente que la falta de consenso
de algunos Estados comprometidos se filtra entre pasillos, por lo que las expectativas
son cada vez más altas y exigentes. Se entiende que no solo está en juego la
meta de disminuir la emisión, sino también la credibilidad de los Estados al
respecto de la gobernanza del cambio climático y su verdadero compromiso con la
reducción de emisiones de carbón, se entiende que del punto de inflexión logrado
derivará la reconfiguración de la forma de producir riqueza para beneficio de
nuestra existencia.
@ajhurtadob*