Mérida, Enero Miércoles 21, 2026, 08:17 pm
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Julio Verne (1828-1905), uno de los escritores favoritos de los
jóvenes, ha nutrido con sus novelas las fantasías de millones de adolescentes
en todo el mundo. Desde muy niño, Julio soñaba con el mar, con emprender largos
viajes de aventuras. Cuando tenía once años de edad, una mañana se escapó a
galope tendido, se fue hasta el puerto de la ciudad más cercana y se embarcó
como grumete en “La Coralie”, un navío que partía rumbo a la India. El joven
aventurero no pudo llegar muy lejos: En la primera escala que hizo el barco, lo
estaba esperando su padre, un exitoso abogado que había decidido que Julio
continuara la tradición familiar y fuera abogado. Para cortar por lo sano el
afán aventurero del niño y castigar la osadía de haber huido de la casa, Julio
fue castigado a una dieta forzada de sólo pan y agua durante diez días. Cuando
pasaron los primeros cinco días, el padre le preguntó: ¿Prometes no viajar más
que con la imaginación? El que luego
sería uno de los escritores más admirados y leídos en todo el mundo, tuvo que
responder que sí, que en adelante sólo viajaría con su imaginación. Y Julio Verne
dio rienda suelta a su fantasía y creatividad. Su extraordinaria imaginación
fue guiando su pluma y una tras otra fueron naciendo 65 novelas que él mismo
bautizaría como “Viajes Extraordinarios”. Desde su escritorio, en Francia, se
adentró por las selvas del Orinoco, dio la vuelta al mundo, penetró al centro
de la tierra, recorrió el fondo de mares y océanos y hasta se trepó a la luna
adelantándose cien años a los viajes espaciales.
Generalmente las adversidades constituyen la fuerza que nos impulsa a
encontrar nuestra vida, nuestra felicidad. A veces nuestro viaje se ve
interrumpido, bien sea por algo o por alguien, cambiando nuestro rumbo por
completo. Pero esto no significa que hemos fracasado, lo único que nos dice es
que llegó el momento de hacer un alto y de reconsiderar más detenidamente tu
vida. Existen muchísimas maneras de alcanzar el triunfo. Así que si todo se te
hace difícil, no te atemorices, no te rindas; tan sólo analiza los hechos, reconsidera
tu camino y plantéate nuevas sendas. Recuerda: No existen límites para aquel
cuyo corazón está dispuesto a seguir adelante. ¡Que Dios te de un Feliz Día!