Mérida, Mayo Sábado 16, 2026, 08:44 pm
Con gran alegría nuestra Arquidiócesis
de Mérida celebró el Jubileo de Monaguillos este sábado, 9 de agosto, en los
espacios del Seminario Arquidiocesano “San Buenaventura”, donde unos 465
servidores del altar. bajo la guía de nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor
Helizandro Terán; el padre Jhon Chacón, sacerdote asesor de la Pastoral de los Monaguillos;
junto a un nutrido grupo de sacerdotes del clero merideño, acompañamos a quienes
sirven al Señor con tanta dedicación y generoso compromiso de fe.
Durante este año la Iglesia
Universal celebra el Jubileo, por eso los Monaguillos se hacen peregrinos de
esperanza, con su servicio en los oficios litúrgicos haciendo de la eucaristía
el centro y culmen de su vida cristiana, toda una verdadera experiencia de fe,
además de cuidar y dar brillo a la celebración eucarística.
Desde muy tempranas horas de la
mañana los monaguillos, procedentes de toda la geografía merideña, arribaron a
nuestro Seminario para vivir un día diferente marcado por la compartir
experiencias del servicio en la celebración de los misterios santos, recibir
formación litúrgica, orar como una sola familia delante del Señor sacramentado
y disfrutar la alegría de los juegos y dinámicas preparadas por el apoyo del
equipo de Samuelitos y seminaristas presentes.
También fue oportuno reconocer el
trabajo de la Hna. Teresita Medina en dar vida y acompañar en nuestra
Arquidiócesis la Pastoral de los Monaguillos reflejando, así, el compromiso de nuestra Iglesia local con la
formación y animación de los servidores del altar, quienes son protagonistas de
participación y comunión en este tiempo de sinodalidad en nuestra Iglesia
Universal.
Una gran procesión de casi 500
monaguillos, desbordaron las calles del centro de la ciudad, para llegar a
nuestra Basílica Menor de la Inmaculada Concepción y cruzar la Puerta Santa en
medio de cantos y alabanzas, oraciones y vivas precedidos por la Cruz Jubilar.
Al inicio Monseñor Helizandro les
dio palabras de bienvenida, para luego comenzar la solemne misa, en su homilía destacó
la importancia de este apostolado del altar, que no se puede reducir a “tocar
una pequeña campana, sino a esforzarnos en hacer crecer la amistad con Jesús, a
esforzarse por brindar con decoro y disciplina la mejor liturgia, o acciones
del Señor para una triple misión: servir, como el mejor modo de imitar al Señor
que no vino a ser servido sino a servir; peregrinos de la esperanza, como esa misión de todo monaguillo de contagiar la
alegría que produce la cercanía de estar con el Cristo Vivo; y, por último,
formar ciudadanos constructores de país: El monaguillo por medio de un proceso
formativo recibe el germen de los valores ciudadanos y cristianos que lo
capacitan para ser y actuar como un verdadero constructor de país, con
valentía, con sueños, que buscan la paz, respetan la vida y aman sin exclusión.
El recordado Papa Francisco lanzó una invitación contundente, con motivo
de la XXV Peregrinación Nacional de Monaguillos al Santuario de Fátima,
Portugal en mayo de 2021, el Papa envió un especial mensaje: “querido Monaguillo,
no te dejes caer en la mediocridad, que nos rebaja y nos vuelve grises. Pero la
vida no es gris, la vida debe apostar por grandes ideales, ¡sigue irradiando a
tu alrededor la luz y la esperanza que vienen de Dios! Como saben, esta
esperanza no defrauda; ¡nunca defrauda! Con Dios nada se pierde, pero sin él
todo se pierde.”
En la Asamblea Eclesial de América Latina “hacia una Iglesia sinodal en
salida a las periferias”, se nos invita a asumir el reto de evangelizar la
cultura de la virtualidad, hoy vemos con alegría como nuestros monaguillos de
esta Arquidiócesis, destacan por su enorme creatividad, para una participar de
forma más amplia y diversificada de las comunidades eclesiales en los espacios
de culto y celebración de la fe.
Asimismo, nuestro Papa León compartió
que su madre tenía
una rutina especial para despertar a sus hijos: “Nos despertaba diciendo: Vamos
a misa. Así que incluso servir en la misa, como monaguillo, era algo que nos
gustaba mucho, porque desde pequeño me enseñaron que Jesús siempre está cerca,
que el mejor amigo siempre es Jesús”.
Al
terminar la eucaristía el Arzobispo compartió con los monaguillos, de modo
especial los más lejanos de la geografía merideña, agradeciendo a los párrocos
y responsables laicos de esta noble misión de caminar junto a los servidores de
los altares de estas cumbres andinas.
Que
san Tarsicio patrono de los monaguillos, interceda y acompañe a nuestros pequeños
ministros del altar y crezca en ellos el deseo de servir con fidelidad al
Señor.
Mérida, 10 de
agosto de 2025