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Por Néstor Abad Sánchez

Matria bailadorense (24)

El padre Pernía: Santo Varón bailadorense por Néstor Abad Sánchez



Matria bailadorense (24)

El padre Pernía: Santo Varón bailadorense por Néstor Abad Sánchez

El poeta alemán _Rainer María Rilke (1875 - 1926)_, pensaba que se carga la muerte como la fruta lleva el hueso, porque ella es parte de la vida, especialmente en hombres geniales como nuestro admirado y recordado Pbro. *Ramón Emilio Pernía Noguera, un Santo Varón bailadorense y como tal será recordado ahora que Dios lo llamó a gozar de su Santa Gloria*, en palabras o versos de Rilke, dicho así en _“El libro de las horas”_, donde esboza su concepción de Dios: *_“Señor, da a cada uno su muerte propia,/ el morir que de aquella vida brota,/ en donde él tuvo amor, sentido y pena./ Pues somos tan sólo corteza y hoja./ La gran muerte que cada uno en sí lleva,/ es fruto en torno a la que todo gira”_*

Hay muertes que no se deben llorar, por el contrario, se deben recordar con cariño y respeto. Los grandes hombres nunca mueren, sólo cambian de vida. La muerte en sí misma es parte de la vida. El sábado 29 de abril del 2017 el padre Pernía pasó a una mejor vida. Dios necesitaba de un cura sabio y bueno, por eso le abrió la puerta de la eternidad. Su partida es sólo física, pues vivirá en nuestros corazones mientras Bailadores exista como pueblo. Bien lo dijo Jorge Luis Borges, quien en innumerables y contradictorias veces opino sobre la muerte: *_“La inmortalidad está en la memoria de los otros y en la obra que dejamos… Más allá de nuestra muerte corporal queda nuestra memoria”_*

El *Pbro. Ramón Emilio Pernía Noguera*, Hijo Ilustre y Benemérito de Bailadores, nació el 06 de octubre de 1926 en la aldea Mesa de Quintero, hoy pujante parroquia del municipio Guaraque, en el hogar humilde y de acendrada fe religiosa de Ramón Pernía y Josefa Antonia Noguera, quienes habían contraído matrimonio el 18 de mayo de 1914, cumplidos los 12 años y con apenas tercer grado cursado en la escuela a cargo del maestro don Pedro Montilva fue llevado al Seminario Mayor de Mérida el 6 de octubre de 1938, era el regalo de cumpleaños de sus padres, ponerlo en las manos de Dios. Del Seminario de Mérida pasó al Seminario Interdiocesano de Caracas a estudiar Filosofía y Teología, una vez culminados esos estudios fue ordenado sacerdote por el Arzobispo de Mérida Monseñor Acacio Chacón Guerra, el 26 de noviembre de 1950, a los pocos días oficio su primera misa en Guaraque con motivo de la solemnidad Patronal de Santa Bárbara el 4 de diciembre y en nochebuena haría lo mismo en Mesa de Quintero, entre sus paisanos.

Para el Padre Pernía el sacerdocio fue un verdadero apostolado, una virtud que como pocos supo llevar durante 66 años, 5 meses y 3 días; de los cuales consagró 48 años de su generosa existencia al servicio de la iglesia y de las comunidades de Santa Cruz de Mora (1951); Canaguá (1952); San Cristóbal de Torondoy, también atendía a Palmira de Trujillo, Piñango y Arapuey (1953-1956); Bailadores (1956-1964); Lagunillas (1964-1968); Secretario del Arzobispado (1968-1971); San Juan de Lagunillas (1972-1980) y nuevamente Bailadores (1980-1998); donde con inimitable celo evangélico, constancia, idoneidad y ejemplar abnegación sirvió como guía espiritual, edificando siempre en las conciencias con su palabra y su ejemplo. Como bien señalo el Papa Juan Pablo II: *_“El objetivo primordial y constante de los representantes Pontificios, es la promoción de la paz, la paz autentica, que no existe si no descansa en los pilares de la verdad, de la justicia, de la libertad y de la solidaridad. Dicho compromiso, como bien sabéis, se traduce concretamente en la lucha contra la pobreza y en la promoción de un desarrollo humano integral…”_*

A principio de 1956 enfermó de gravedad el Pbro. Silvestre Pernía, su pariente lejano, que murió el 20 de junio, y como hombre de retos y obediencia acepto el nombramiento de Monseñor Chacón de venirse a Bailadores, su primera tarea fue recorrer el pueblo casa a casa haciendo un censo parroquial, estaba consiente que era primordial mirar a la cara a los feligreses y también conocer sus más apremiantes necesidades.

Es oportuno recordar un pasaje de su vida escrito por Milton Alexander Ramírez Mora, en semblanza con ocasión de sus bodas de oro sacerdotales: *_“Una semana después de la caída de la dictadura, el 23 de enero de 1958, recuerda la primera Visita Pastoral que le tocó en Bailadores, a cargo del Arzobispo Coadjutor de Mérida, quien fuera después Arzobispo de Caracas, y nombrado por el Papa Juan XXIII como el primer Cardenal de Venezuela. Él, una mañanita con viento frío al subir a la Iglesia, para celebrar la misa, al pasar por la Plaza junto a la Estatua del Libertador, …le dijo ´Esta Casa Cural hay que cambiarla por una más cerca de la Iglesia´”_*. Dicho por el mismo padre: *_“Me quedé sin comentario a lo que Monseñor Quintero decía, pero acabada la Visita Pastoral, a la semana siguiente empezó, entusiasmado con aquel empujoncito, a poner por obra su propósito. Fue a Tovar y en el campamento del MOP y solicitó prestada una excavadora o Bulldozer que pronto llegó a Bailadores, y en cosa de dos días se hizo el plano del actual Salón Parroquial, que soporta la nueva casa, contigua al templo y frente a la Plaza Bolívar. Más la pobreza de la feligresía y los recursos mínimos hacían esperar a que la “Romería del Santo Niño” hiciera su recorrido aldea por aldea, cada año. Así dicho salón no estuvo concluido sino hasta mayo de 1964, último de su primera estadía en Bailadores, cuando para la Fiesta de las Madres se inauguró con una representación teatral muy sonada y aplaudida, de los alumnos del grupo escolar Tulio Febres Cordero, dirigida por la bien recordada Maestra y poetisa Débora Matheus Bencomo de Mora”_*

El *padre Pernía* como todo el pueblo lo conoce, fue profeta en Bailadores, ya que impulsó de modo desinteresado el progreso moral, intelectual y material del pueblo, dedicando toda su voluntad en su desempeño durante 26 años como cura párroco de nuestra parroquia. Entre sus obras materiales cabe destacar la ya mencionada construcción del Salón Parroquial que hoy lleva su epónimo (1958-1964), la sustitución de los techos de madera y láminas de asbesto del templo por nuevos de hierro, cemento y tejas con cielo raso en la nave central, obra hecha con un aporte de 30 mil bolívares, que previa solicitud le aprobó el Ministerio de Justicia y que fue realizada por la Constructora Grespan (1959-1960), decoración artística del Templo Parroquial (1962-1964), realizada de manera simultánea con la construcción del techo, para lo cual contrato al pintor italiano Arnaldo Giordani, quien se ofreció a decorarlo, su primera respuesta fue que no había ni medio para eso, el pintor se fue y al poco tiempo regresó dándole oportunidades de pago y en esta segunda ocasión le dijo: *_“Bueno pues, pinte y se verá”,_* vino la Fiesta de San Isidro el 15 de mayo de 1962 y de la mano de don Carlos Mora movilizó a todo el mundo para realizar una vendimia donde logró recaudar 20 mil bolívares, una fortuna para la época y ahora también, con eso terminó de pagarle a la constructora Grespan y aseguró el dinero requerido para que el pintor Arnaldo Giordani pintará esos extraordinarios frescos que hoy con orgullo enaltecen nuestro Santuario. Además, producto del trabajo mancomunado con los vecinos logró la apertura de vías carreteras en los sectores de las Tapias, los Quemados y Mariño; a donde llevó el primer Jeep, emulando la osadía de los curas camineros; además de su lucha incansable por establecer un liceo nocturno, formar la Liga Agraria y una Cooperativa de Ahorro y Crédito.

En 1983, cuando el destino lo trajo de nuevo a Bailadores no abandonó sus proyectos y contrato los servicios del pintor Dioban Márquez Carrillo para restaurar la pintura del altar mayor, columnas y terminar de decorar las paredes laterales del Santuario.

El *Pbro. Ramón Emilio Pernía Noguera* entregó todos los instantes de su generosa vida al servicio de la iglesia, de la sociedad y de la patria; con especial énfasis en pro de los intereses generales del municipio Rivas Dávila, Lagunillas y San Juan, tierra que lo vio morir. Su corazón siempre estuvo abierto a las prácticas del amor y de la caridad; jamás lo preocupó su propio bienestar sino el ajeno, de modo que cargado de años y encanecido en el ejercicio del bien, vivió sus últimos días acompañado de la gratitud pública a que fue acreedor por sus virtudes y merecimientos. Por ello, la rectoría del Santuario a cargo del Pbro. Edduard Molina, interpretando el clamor popular y como tributo de veneración y respetuosa deferencia le concedió el más alto de los honores en vida, ya que el homenaje de los pueblos hacia sus benefactores debe ser público, como públicos son los beneficios que de ellos han recibido. Que su retrato al óleo fuese develado en la columna lateral y arcada izquierda que sirve de sustento al coro y la torre del Santuario Nuestra Señora de la Candelaria, al otro lado a la misma altura y dimensiones en la columna lateral y arcada derecha ya había sido colocado desde el 31 de mayo del 2010 el retrato al óleo de San Juan Bautista María Vianney, el Santo Cura de ARS (08/05/1776 - m. Francia 04/08/1859), Patrono de los Sacerdotes; gracias a la iniciativa del Pbro. Leonardo Mendoza con motivo del año sacerdotal decretado por S.S. Benedicto II. De esta manera, salvando las distancias, ambos sacerdotes quedan eternizados por los siglos venideros y su imagen servirá de ejemplo a las nuevas y viejas vocaciones. Tan ejemplares sacerdotes, son las columnas que sustentan la fe religiosa en Bailadores y sus vidas constituyan un ejemplo y un camino a seguir.

Concluyo diciendo que *hombres como el padre Pernía nacen cada mil años y su legado no debe ni puede perderse, por voluntad y disposición de su eminencia el Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo sus despojos mortales serán inhumados en el panteón de los sacerdotes del Santuario, pero su legado debe quedar en el Templo de los Inmortales, que es el corazón del pueblo creyente*, como cosa curiosa sus restos estarán al lado de su pariente lejano el Pbro. Silvestre Pernía, quien finalizó la construcción de la iglesia y del Pbro. Hazael Arellano, iniciador de la construcción y quien el 15 de diciembre de 1926 lo bautizó en la iglesia de Santa Bárbara de Guaraque. Paz a sus restos, reposo eterno a su alma y que viva el padre Pernía.

Su muerte no la podemos llorar… la debemos celebrar y agradecer a Dios por permitirnos compartir con un *Santo Varón en vida*, que fue y seguirá siendo honra y prez del clero venezolano. Me honró con su amistad, sabios y oportunos consejos.

La Abadía, abril 30, 2024
ex Director de Cultura del municipio Rivas Dávila 2004 - 2022
ex Cronista de la Ciudad de Bailadores 1991 - 2000