Mérida, Octubre Martes 06, 2026, 02:08 pm
A 100
años de su nacimiento (1926 -octubre 6- 2026)
“…las excepcionales virtudes que ornaron
al Padre Ramón Emilio; disciplinado, trabajador, honrado, justo y comprometido
cabalmente con su credo”
Ramón Sosa Pérez, 23 noviembre
2025
Con el despuntar del alba las campanas al vuelo del Santuario de Nuestra Señora de Candelaria de Bailadores anuncian a los cuatro vientos la celebración del centenario del Pbro. Ramón Emilio Pernía Noguera (1926-2017), un villoro nacido en Mesa de Quintero hace exactamente 100 años en el hogar de Francisco Ramón Pernía Duque (H.L. de: Genaro Pernía y María del Carmen Duque) y Josefa Antonia Noguera (H.L. de: Manuel Noguera y Ana Joaquina Contreras), fue el quinto -no hay quinto malo- de seis hermanos: José Antonio, Ana Teresa, José Jesús, Sara Corintia y María del Socorro. Sus padres se casaron en La Grita el 14 de mayo de 1914 quienes al poco tiempo se avecindaron en Mesa de Quintero, constituyendo una familia de acendradas creencias y fe religiosa, que de por sí y por tradición ancestral lo eran, motivado al significativo número de religiosos entre los Pernía, Duque, Noguera y Contreras de La Grita, Pregonero, Canaguá y Mesa de Quintero.
Su infancia estuvo rodeada de muchas carencias, de esfuerzos, apego a las labores del campo y acercamiento a la iglesia; estudio hasta el 3er. grado en la escuelita de Mesa de Quintero regentada por su único maestro don Quintero, cuando apenas cumplió los 12 años, su padre lo llevó al Seminario de Mérida donde comenzó con el “…estudio de latín al mismo tiempo que hacía los otros grados de la Primaria”. En octubre de 1943 pasó a estudiar Filosofía y Teología en el Seminario Interdiocesano de Caracas y una vez culminados los estudios recibió la ordenación sacerdotal de manos de Monseñor Acacio Chacón en la Catedral de Mérida el 26 de noviembre de 1950. En la tarjeta de invitación a su Primera Misa el 4 de diciembre de 1950 en Guaraque, se lee una frase del Salmo 115 que tiene un profundo significado: “Tomaré el cáliz de la salud e invocaré el nombre del Señor”, es su manera de expresar a Dios su gratitud y cercanía por permitirle iniciarse en el sacerdocio y como compromiso de alabarlo para cumplir con sus promesas alzando el cáliz frente a las vicisitudes superadas y por los más necesitados.
Así inicia el padre Pernía sus 66 años, 5 meses y 3 días de sacerdocio de los cuales dedicó 46 años, 9 meses y 12 días de servicio activo a la iglesia que hoy lo recuerda como un pastor ejemplar, sabio y de profunda vida espiritual, cuyo mayor legado está presente en el fuerte arraigo que aún perdura en las poblaciones de Lagunillas, San Juan y Bailadores donde es considerado como un santo varón de la iglesia venezolana: 1) Por ser un referente moral y espiritual por su cercanía y escucha desde el confesionario donde supo aconsejar y motivar a su feligresía, 2) Por ser un impulsador y promotor natural de las iniciativas comunitarias que vio en él la posibilidad de materializar sus sueños en obras y 3) Por ser un hombre sabio y honesto que nunca hizo gala de sus virtudes viviendo y muriendo justo con lo necesario.
Razones por las cuales la Arquidiócesis de Mérida decretó en noviembre próximo pasado y conmemoró su año centenario que hoy culmina en este hermoso Santuario techado y mandado a decorar por él para vuestra gloría. Nos que ahora por delante la promesa de iniciar formalmente y promover su causa de beatificación y canonización que ya avanza con el empuje y la fuerza de la arquidiócesis, clero, autoridades, familiares y amigos.
El padre Pernía se hizo sacerdote para acercar los hombres a Dios. Su vida dotada de una profunda fe y fuerza interior dejaba en quienes se le acercaban la imagen imborrable de hombre de Dios siempre dispuesto a la ayuda generosa y el consejo al que más lo necesitaba. Su vida fue un dechado de virtudes.
Concluyo reafirmando, porque ya lo he dicho en otras oportunidades, que hombres como el Pbro. Ramón Emilio Pernía Noguera nacen cada mil años y su legado no debe ni puede perderse; ya sus despojos mortales reposan en la cercanía del panteón de los sacerdotes del Santuario de Candelaria, pero su legado debe quedar en el Templo de los Inmortales, que es el corazón del pueblo creyente, en especial en la juventud. ¡Que viva el padre Pernía en sus primeros 100 años de vida!
De su
ideario que es parte de su mayor legado, tomo prestada una frase del escrito La
lucha sigue… c.1968, que tanto ayer como hoy siguen siendo un llamado
irrenunciables: “…ya es tiempo de volver a la lucha. Imposible eludirla! No seamos
esclavos del fatalismo, de la espera boba. No alinearnos en el mito conformista
de aguardar. El que espera, desespera. Y eso no remedia nada.
Lo positivo es juntarnos a precipitar realizaciones”
Sus palabras son más que visionarias en la Venezuela actual porque de eso se trata de “…juntarnos a precipitar realizaciones”, a luchar y empujar la Patria que todos queremos y nos merecemos.
Hoy
más que nunca estamos comprometidos y cercanos a la causa del padre Pernía, a celebrar y agradecer a
Dios por permitirnos compartir con un santo varón en vida, que fue y seguirá
siendo guía, honra y prez del clero merideño
y venezolano. ¡Señor danos muchos
sacerdotes como el padre Pernía: revolucionarios -en el verdadero sentido
de la palabra-, contestatarios y dispuestos a arremangarse la sotana y luchar
por el pueblo y con el pueblo! Obras son amores y buenas razones para pasar a
la posteridad
Néstor Abad Sánchez