Mérida, Mayo Martes 26, 2026, 01:48 pm
La extracción de Nicolás Maduro por el gobierno
norteamericano es un hecho inédito en la historia y suscita muchas
interrogantes, entre ellas sobre materia constitucional y de Derecho
Internacional. Por supuesto que en materia política, que no tocaremos por
ahora. Un país entra en otro de manera avisada e impunemente y saca a su jefe
de Estado ante la inacción de sus fuerzas armadas, que hasta ahora no han dado
ninguna explicación.
El mundo quedó sorprendido y, salvo algunos gobiernos de la
misma camarilla, sintieron alegría y satisfacción. Después de 27 años de
tiranía, saqueo de la riqueza nacional y violación de los derechos humanos,
había una luz al final del túnel.
Quienes somos estudiosos del Derecho nos preguntamos sobre
las bases jurídicas constitucionales y del Derecho Internacional sobre
semejantes hechos. Es evidente de que esa acción viola la soberanía de
Venezuela consagrada en la Constitución Venezolana y garantizada para todos los
estados por las Naciones Unidas, pero el gobierno norteamericano considera que
Venezuela es un narco estado que ha invadido a Estados Unidos con delincuentes
como el Tren de Aragua, drogas, armas y dinero sucio, ante la impotencia de las
Naciones Unidas, ya agotada e incapaz de garantizar un orden internacional.
La Enmienda
XIV (1868) Sección 1. De la Constitución norteamericana, dispone que “Toda persona nacida o naturalizada en los
Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción, será ciudadana de los Estados Unidos
y del estado en el que resida.” Estirando un poco esta disposición y
amparado en sus leyes, Estados Unidos protege a la Nación de amenazas y terrorismo, y asegura la protección de
sus ciudadanos en el extranjero. Basado
en estas normas, el Presidente Donald Trum tomó la insólita iniciativa de sacar
a la fuerza a Nicolás Maduro y someterlo a la justicia norteamericana.
De manera que ni la Constitución de
Venezuela ni el Derecho Internacional, una destruida por el narco régimen y la
otra por la inacción de los organismos internacionales, podían ser las bases
para poner fin a las desgracias de los venezolanos por más de 27 años.
Con esta acción y otras como en Irán,
el gobierno norteamericano impone su propio orden internacional, por supuesto
en resguardo de sus intereses, pero con efectos gigantescos sobre el moribundo
orden internacional surgido a partir de la segunda guerra mundial. Amanecerá y
veremos.