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La terna de matadores de la vigésima segunda corrida de feria era exactamente la misma que abrió la temporada de Madrid el 22 de marzo

FERIA DE SAN ISIDRO – VIGESIMOSEGUNDO FESTEJO

La crudísima guerra de Damián Castaño con un temible toro de Escolar en Las Ventas

Los dos últimos toros de una corrida decepcionante pero muy compleja aportan la emoción ausente por registros opuestos: Del Pilar pincha lo logrado ante un sexto que fue, con mucho, el mejor; herido grave el banderillero Rubén Sánchez



FERIA DE SAN ISIDRO – VIGESIMOSEGUNDO FESTEJO

La crudísima guerra de Damián Castaño con un temible toro de Escolar en Las Ventas

ZABALA DE LA SERNA

Diario EL MUNDO de Madrid

Foto: Plaza 1

La terna de matadores de la vigésima segunda corrida de feria era exactamente la misma que abrió la temporada de Madrid el 22 de marzo: Pepe Moral, Damián Castaño y Gómez del Pilar. De Cuadri a José Escolar, un camino de piedras bajo el sol. Quién dijo dureza. Un respeto. Por si faltaba algún elemento hostil, se sumó el viento en esta tarde en las que todos querían verle virtudes que no existían a la imponente corrida de Escolar, tan compleja en su descaste. Realmente aquello era un correoso disgusto -sin noticias de bravura ni de la humillación ni del poder-, pero a últimas la emoción surgió con dos toros en las antípodas: un albaserrada montaraz, apabullante y temible y otro con la cosa buena de la casa, el mejor con mucha diferencia sobre todo los demás. Castaño protagonizó una crudísima guerra y Gómez del Pilar perdió, una vez más, la suya con la espada.

A las 20.42, el feísimo y temible quinto sorprendió con un extraño a Rubén Sánchez -ya cambiado el tercio de varas- y lo atrapó por el pecho. La voltereta resultó estruendosa contra el suelo. Se lo llevaron a la enfermería sangrando abundantemente por la nariz. Damián Castaño no se quitó la montera y se enfrascó en una guerra crudísima, echando el corazón por la boca. Damián resoplaba a la salida de cada serie, cogido en cada muletazo, poniéndose, quitándose, por momentos todo a la vez, en aquella pelea tabernaria. No renunció nunca el salmantino, asido a la férrea voluntad de querer y querer. Atacaba el toro con todo, con toda su correa montaraz, digo, hasta el punto que, cuando Castaño se fue a por la espada, tiró la montera, totalmente desfondado. O desesperado. Todavía escapó de milagro al salir de un pinchazo, perdiendo pie. El capote de Toñete evitó una tragedia. El último aliento lo empleó el torero en un grito de guerra para irse detrás de la espada. Un pinchazo, una estocada delantera, una vuelta al ruedo para su heroico toma y daca.

A últimas salió un sexto con otro tipo, mucho más fino -incluso sin remate- que toda la corrida junta y con una cualidad que no había aparecido: la humillación. «Buenacara» descolgaba en el embroque y gateaba, con la cosa buena de su sangre albaserrada, es decir, un temple cierto para salirse lo justo de su muleta. Fue, con mucho, el mejor toro de la corrida, ya digo. Gómez del Pilar se templó -también frente al viento- y corrió una y otra mano encontrando, por fin, el eco de los oles. Cuando parecía que podía obtener recompensa, se pasó de faena y, sobre todo, se encasquilló con la espada. Hasta los dos avisos otra vez. Se ovacionó con fuerza a «Buenacara»; también al torero.

Las puntas finísimas de un tal «Chulito I» provocaban tanto pavor como su afilado carácter. Desde que apareció no rompió nunca hacia delante, obligando a Damián Castaño a cambiarle los terrenos. No se empleó en el caballo y en la muleta tendía a quedarse en mitad de la suerte, midiendo siempre a Castaño. Uf, amargo trago. Un depredador agazapado. De la segunda pierna rara vez pasó, siempre con ese calambre, un nervio de hule. Sufrió el salmantino. Que lo pasaportó con dos pinchazos -el toro no le dejaba pasar- y una estocada.

Saltó como tercero un toro altísimo, hondísimo, muy serio pero lejos de la belleza del que estrenó la tarde. Y, sin embargo, fue más ovacionado aún. La tarde iba por ese palo. Noé Gómez del Pilar lo cambió también de terrenos en posición de brega: a estas alturas no se había dejado pegar un solo lance la corrida. Un puyazo apenas señalado por orden del matador. No sobraba el poder y pareció querer lucirlo en el caballo. Pero, tras colocarlo en largo en un puyazo también medido, cambió el tercio, dejando al torismo con la miel en los labios. Ese juego acarreó sensaciones erróneas sobre el escolar, que tampoco se venía con empuje, ni humillaba, ni se salía de la suerte. Gómez del Pilar apostó por la derecha -la mano más abordable- para, a base de zapatillazos, robarle meritoriamente lo que pudo a aquel animal que, al final, fue lo que parecía: un mulo. Su sordo esfuerzo se estrelló con los aceros hasta los dos avisos.

Había abierto la tarde un toro cárdeno caro, cuajado y tocado arriba de pitones, enseñando las palas, una criatura hermosa. De guapa seriedad, el más guapo, de hecho. No descolgó nunca para humillar, pero fue pacífico en su trato sin entrega. Siempre apoyado en las manos los medios viajes. Pero cuando Pepe Moral le cambió los terrenos, más por el viento que por el toro, dibujó cinco o seis naturales en dos tandas con su aquel. Metió el brazo con facilidad a la hora de matar. Ni con los mínimos contó un cuarto de terrible apariencia pero sólo eso. No regaló ni lo poco que le había dado el primero de su lote a Pepe Moral. Lo tuvo siempre encima con su desacompasado movimiento. De la humillación tampoco hubo noticia. Hubo un dato curioso de los seis toros: ni uno solo se dejó pegar un lance.

Parte facultativo de Rubén Sánchez: Herida por asta de toro con orificio de entrada en hueco poplíteo derecho con una trayectoria hacia delante de 10 cm que contusiona arteria poplítea y nervio ciático en su bifurcación, y una 2° trayectoria de 15 cm en dirección ascendente que produce lesiones en músculos isquiotibiales. Es intervenido bajo anestesia general y trasladado a Hospital General Universitario Gregorio Marañón previa comunicación a su mutua laboral (Fraternidad-Muprespa). Traumatismo facial con epistaxis y erosión en dorso de nariz. Pronostico: Grave

FICHA DEL FESTEJO

 

LAS VENTAS. Martes, 2 de junio de 2026. Vigésima segunda de feria. Tres cuartos de entrada.

 

Toros de JOSÉ ESCOLAR; muy serios en sus diferentes hechuras; sin bravura, ni poder, muy malos los cinco primeros; destacó el buen 6º.

 

PEPE MORAL, de canela y oro. Estocada. Aviso (silencio); un pinchazo, estocada delantera y seis descabellos (silencio).

DAMIÁN CASTAÑO, de negro y oro. Dos pinchazos, estocada y descabello (silencio); pinchazo, estocada delantera y descabello(vuelta al ruedo).

GÓMEZ DEL PILAR, de azul pavo y oro. Tres pinchazos y doce descabellos. Dos avisos (silencio); pinchazo hondo delantero y dos descabellos. Dos avisos (saludos).