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Por Rafael Augusto López

El trío de la entrega por Rafael Augusto López



El trío de la entrega por Rafael Augusto López

A partir del 3 de enero, a raíz de la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, han surgido una serie de hipótesis y especulaciones, unas creíbles y otras fantasiosas; cada quien hace su propia historia, pero en la que pareciera que todo el mundo coincide es que la operación fue todo un éxito. Esto se debe a que la pareja extraída fue entregada, es decir, víctimas de una traición. En el madurismo y fuera de él, la gran incógnita era: ¿quiénes los entregaron?

Luego, desde el 4 de enero, todas las miradas, tanto de allá como de acá, se posaron sobre Delcy y Jorge Rodríguez, y la incertidumbre crecía, hasta que el martes 18 se completó el trío con la designación del general en jefe Gustavo González López como nuevo ministro de la Defensa, en sustitución de Vladimir Padrino López. Se necesita ser muy tonto para no darse cuenta de la realidad.

Cuando Delcy asume el interinato, designa como jefe de la Guardia de Honor Presidencial y director de la Contrainteligencia Militar (Dgcim) a Gustavo González López, con la finalidad de garantizar la seguridad de la interina y su permanencia en el cargo. Todo eso estaba debidamente planificado, de común acuerdo con los norteamericanos, incluido el nombramiento de ministro de la Defensa, y solo una persona que formara parte del complot podía ocupar estos cargos.

Dicen que a Padrino lo mantuvieron allí hasta que aceptó ser embajador en Rusia. Por supuesto, esto último es especulación, pero tiene sentido.

Por todo lo que observo de un lado y del otro, tengo la sospecha de que a Donald Trump no le interesa si los venezolanos tenemos libertad y democracia plenas. Su preocupación es tener en Miraflores a una persona que haga todo lo que ellos ordenen y les garantice los negocios energéticos. De lo contrario, ¿cómo aceptar como ministro de la Defensa a un general en jefe que tiene un terrible historial sobre violación de derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y hechos de corrupción?

A pesar de que sus compañeros de promoción sostienen que era destacado académicamente y que era la inteligencia emocional más destacada de la promoción, a tal punto que le correspondía pasar a retiro en 2012, hoy, en 2026, es activo, general en jefe y ministro de la Defensa. En otras palabras, le regalaron la mitad de la carrera, gran parte de ella sembrando terror entre los oficiales y soldados no sumisos al régimen.

Pero, como los norteamericanos son tan indescifrables, quién sabe si le dieron a González López la misma tarea que a Delcy: implosionar desde adentro la tiranía.

Esa conchupancia entre el interinato y el gobierno de Donald Trump ha generado mucha incertidumbre, sobre todo en la gran mayoría de venezolanos que deseamos un cambio de régimen en el país. Cada quien crea su propio guion, por lo que no es posible darle veracidad a ninguno; de tal manera que es mejor darle rienda suelta a la imaginación y que cada quien, a su modo, cuente su propia leyenda.

De todas las que he escuchado o leído, les quiero contar dos para que hagan su respectivo análisis:

La primera dice que, si el 3 de enero el gobierno de Estados Unidos ejecutó de manera impecable, perfecta y exitosa la operación de extracción para dejar la mapanare sin cabeza, nos corresponde a nosotros enterrar el cuerpo y el veneno que nos dejaron. Y ello será posible produciendo un remezón en toda la sociedad, para que cada quien exija un salario justo, una pensión decente, el reconocimiento y respeto a los derechos sindicales y sociales; presionar para que se produzca el cambio total de los rectores del Consejo Nacional Electoral y se aprueben las condiciones indispensables y necesarias para garantizar un proceso electoral transparente, creíble, que rescate el valor del voto y se respete y reconozca la soberanía popular. Así como también crear las condiciones para que todos los compatriotas que están en el exterior, incluidos Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, puedan regresar sin ningún tipo de restricción, para que en suelo patrio dirijan el movimiento opositor que comienza a dudar.

La segunda afirma que si los venezolanos transmitimos la idea y la imagen de que se ha producido un cambio de gobierno, que tenemos normalidad y que estamos conformes, corremos el riesgo de que el apoyo de Donald Trump a Delcy Rodríguez se haga más fuerte y más prolongado, sobre todo si en las elecciones de noviembre en Estados Unidos pierden los republicanos, como parece ser inevitable. Y que se repita en Venezuela lo que ocurrió con Cipriano Castro y su compadre Juan Vicente Gómez, lo que seguramente se traduciría en el cambio de la campaña: “los queremos de vuelta” por “aquí no los queremos”.

Pero parece mentira que quienes más desean que eso ocurra son los que entregaron a Nicolás y a Cilia. Por eso, todos los que queremos vivir en libertad y democracia plenas tenemos que seguir luchando sin tregua para lograr el cambio que el país desea y necesita.

rafael.tuto@gmail.com