Mérida, Abril Lunes 20, 2026, 10:03 am
La historia es conocida. En el reino de España se había instalado un gobierno ilegítimo impuesto por el emperador francés, provocando la reacción de diversas provincias y municipios que se declararon en rebeldía, y entre 1809 y 1810 crearon unas Juntas que asumieron el gobierno en sus respectivas jurisdicciones.
Así lo hicieron en la península Sevilla, Valencia, Galicia, Asturias, Aragón, Murcia y Cádiz, entre otras. En América, Caracas fue la primera, luego Buenos Aires, Santa Fe de Bogotá, Quito, Santiago de Chile, Chuquisaca, La Paz, Cartagena, Cali, El Socorro, Pamplona, Mendoza, Salta, Montevideo, Dolores, Nicaragua entre otras. En la Capitanía General de Venezuela, luego de la creación de la Junta Suprema de Caracas el 19 de Abril de 1810, siguieron la Junta de Barcelona el 27 de abril de 1810, la de Cumaná el 27 de abril, la de Margarita el 4 de mayo, de Barinas el 5 de mayo, de Mérida el 16 de septiembre y la Junta de Trujillo el 9 de octubre.
Si estas, las decisiones fundamentales, siguen en manos de los grandes consorcios y poderes organizados en torno a la codicia, nada bueno nos espera. En nuestro país tenemos una oportunidad única para que desde los espacios donde se ejerce la ciudadanía activa, desde la cercanía de la vida cotidiana, levantar una nueva institucionalidad basada en el más natural de las organizaciones políticas: el municipio.
Desde los lugares, esos espacios íntimos, conocidos y queridos, desde sus identidades y, sobre todo, su ética, puede construirse una nueva realidad que impregne de su autenticidad y de su practicidad la cultura, la economía y la política. En este contexto la realidad venezolana la pone frente al desafío gigantesco: la posibilidad real de la creación de un andamiaje político – institucional tomando como punto de partida las propias raíces de nuestro origen republicano, más los aprendizajes naturales provenientes de la experiencia y los conocimientos actuales.
Esta posibilidad exige la activación de la sociedad civil mediante su adecuada organización, la claridad sobre su razón de ser y de sus propósitos, y su movilización ahora y desde su lugar haciéndose visible globalmente. Tener al día su aspectos legales, reflexionar su rol protagónica en la construcción de la Venezuela Posible en el entorno de su accionar, cumplir su misión con calidad y proyectarla al conocimiento público.
Paralelamente es importante tener muy claro que el ejercicio de la libertad y la democracia parte de la praxis ciudadana, y que este trabajo trasciende en la creación de conciencia y en la movilización de los cientos de miles de venezolanos que están en el mismo camino. “La democracia debe interiorizarse, volverse transparente” clamó el poeta Rafael Cadenas el recibir el Premio Cervantes.
La construcción y consolidación de cientos de estos espacios de cordura, territorios de decencia, lugares de convivencialidad, municipios civilizatorios, comunidades con valentía cívica y otras denominaciones, son fundamentales para dejar atrás el caudillismo centralista y pasar a ser una democracia útil para que los venezolanos vayamos al encuentro del bienestar.
El 19 de Abril de 1810 se inició desde los municipios el camino de la independencia de Venezuela, luego de 216 años de accidentado recorrido, el devenir nos pone frente a la posibilidad de consolidar la República Federal Descentralizada que aquellos padres de la patria soñaron. Y volver a dar el ejemplo que Caracas dio.