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Mundos de nostalgia y realismo mágico cuentan las historias de un país

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Parque Los Aleros de Alexis Montilla.


Creación / Alexis Montilla fue el arquitecto que hizo de Mérida una cápsula del tiempo. Un proyecto transformó a todo un estado en un destino turístico único

El Universal

El estado Mérida, enclavado en los Andes venezolanos, no se comprende hoy sin la monumental huella de Alexis Montilla. Este visionario no solo construyó parques temáticos; erigió verdaderas cápsulas del tiempo que redefinieron la identidad turística y cultural de toda una región. Su impacto trasciende el simple entretenimiento para convertirse en un fenómeno de arqueología contemporánea y un motor económico que, por décadas, ha sostenido el imaginario del viajero que busca más que frío y montañas.

Montilla, un hombre que se negó rotundamente a que el pasado muriera con la pérdida de los objetos que lo reflejan, sembró sus sueños con piedra, madera y una memoria casi obsesiva. Su legado más visible se sustenta en los parques Los Aleros, inaugurado en 1984, y La Venezuela de Antier, que abrió sus puertas en 1991. Más tarde, sumaría La Montaña de los Sueños. Con estas obras, logró algo inédito en el país: convertir la nostalgia y la vida rural andina en punto histórico de interés común altamente apreciado por millones.

Su enfoque se alejó de la fantasía plástica de los grandes parques internacionales y abrazó el realismo mágico andino, creando espacios que no se visitan de forma superficial, sino que se habitan con la imaginación. Los visitantes son invitados a interactuar con el pasado, a ser parte de una historia viva que se resiste a la modernidad.

Visionario andino

Hace más de 40 años el impacto en el turismo regional fue profundo. Mérida pasó de ser un destino enfocado en sus paisajes naturales y su vibrante vida estudiantil a convertirse en un epicentro indiscutible del turismo temático nacional. La creación de estos mundos generó una vasta red de empleos directos e indirectos, desde actores que daban vida a los personajes de época hasta artesanos, guías y hoteleros.

Esta consolidación le valió a la entidad andina el título no oficial de la "capital turística" de Venezuela durante finales del siglo XX y los inicios del XXI. Montilla demostró, según precisan quienes han trabajado en sus proyectos, o en agencias de viaje, una “profunda comprensión de la psicología del viajero: el turista no solo quería ver un paisaje, sino sentirse inmerso en una narrativa histórica y emocional”.

"Cuando entré a La Venezuela de Antier, sentí que mi abuela me había transportado a su juventud. Estaba el surtidor de gasolina que me contaba, las farmacias antiguas, todo en su lugar. No es un parque, es un museo de sentimientos", comenta María Solís, una visitante de Caracas que ha regresado a Los Aleros en tres ocasiones.

Rescate patrimonial

Lo que confiere al legado de Montilla su carácter único es su incansable labor como coleccionista y curador. Sus parques funcionan como auténticos museos vivos de "arqueología contemporánea". A lo largo de su vida, Montilla se dedicó con fervor a rescatar objetos que la modernidad, con su prisa, iba desechando.

Recuperó desde antiguos surtidores de gasolina y cámaras fotográficas de fuelle, hasta una impresionante y pulcra colección de automóviles clásicos que parecen estar listos para encenderse y recorrer la carretera Trasandina. Cada objeto en sus parques fue dispuesto para narrar una parte de la evolución social y estética de Venezuela.

Al recorrer los senderos de piedra de Los Aleros, el visitante se topa con un vasto inventario de la cotidianidad perdida. Fuera de ese contexto, muchos de estos objetos serían considerados chatarra, pero bajo la precisa curaduría de Montilla, se transforman en valiosos documentos históricos que explican cómo se vivía, se comunicaba y se viajaba en una nación que, en su versión más tradicional, ya no existe en las grandes urbes.

El tránsito de vida de Alexis Montilla concluyó el pasado 17 de abril y su partida generó una ola de tributos a nivel nacional, reconociendo su figura como la de un pilar fundamental en la cultura y el turismo merideño y venezolano.

Grabado en cada piedra 

A pesar de las severas situaciones económicas que han golpeado el sector turístico en el país en los últimos años, la infraestructura creada por Alexis Montilla soportó con firmeza, y siguió siendo el principal imán para quienes van a Mérida en cualquier período vacacional o asueto.

Sus creaciones representan la exitosa transición de una Mérida rural a una Mérida que supo cómo empaquetar y vender con alma su propia cultura e historia. El nombre de Alexis Montilla quedó grabado en cada piedra de sus pueblos imaginarios, recordándonos que el turismo, cuando se aborda con identidad, es el preservador más efectivo de la historia de un pueblo.

Su muerte no solo significó la pérdida de un empresario, sino del guardián de una parte significativa de la memoria colectiva venezolana. Sin embargo, muchos seguirán su legado.

"Es una tristeza inmensa. Yo llevé a mis hijos, y luego a mis nietos, para que vieran cómo eran las bodegas de antes, cómo se vestía la gente. Montilla nos dio un lugar para no olvidar", expresó conmovido Pedro Jiménez, un residente de Aragua quien visitó La Venezuela de Antier y luego los otros dos parques emblemáticos.

La arquitectura de Montilla, basada en materiales locales y un profundo respeto por la topografía, permanecerá como un testamento de su resistencia y su pasión por la vida misma.

"Sé que vine a cuidar cuatro cosas: la naturaleza, los animales, las casonas viejas y los carros antiguos. No nací para estudiar, sino para ingeniármelas cómo iba a hacer todo eso”

ALEXIS MONTILLA
Creador del Parque Los Aleros


1984 fue el inicio de toda la aventura con la inauguración de Los Aleros. Allí sembró sus sueños con piedra, madera y una memoria prodigiosa.




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