Mérida, Julio Martes 07, 2026, 04:44 pm

Inicio

Opinión



Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por  Pedro Castro,El espejismo de la desesperanza: Hacia una VERDAD que construya el futuro por Pedro Castro
Por Pedro Castro

El espejismo de la desesperanza: Hacia una VERDAD que construya el futuro por Pedro Castro



El espejismo de la desesperanza: Hacia una VERDAD que construya el futuro por Pedro Castro

Durante 27 años, el escenario político venezolano ha sido testigo de una coreografía errática.

Hemos navegado a través de una densa niebla de torpezas tácticas, donde la soberbia y la falta de visión estratégica fracturaron las bases de la alternativa democrática.

La VERDAD, esa realidad cruda que a menudo evitamos mirar de frente nos dicta que el costo de nuestras divisiones internas ha sido la pérdida sistemática de espacios: hoy, la estructura del Estado, desde la Asamblea Nacional hasta los consejos municipales, pasando por los pilares que nombran al CNE y al TSJ, responde a una hegemonía que ha sabido capitalizar cada uno de nuestros desaciertos.

*​La Anatomía del Error*

​El abandonar espaciones no fue solo una estrategia fallida; fue un repliegue táctico que nos dejó sin trincheras desde donde luchar.

Al abandonar la participación, pese a las trampas obvias no se podía dejar en manos de los culpables de la tragedia de los venezolanos tan fácilmente, entregamos por omisión las herramientas del Estado a quienes, bajo una visión absolutamente politizada y sesgada, han desmantelado la institucionalidad.

​Ahora, ante la premura de una transición, surge una pregunta que es necesario plantear con total franqueza: ¿Cómo se pretende gobernar un país con la estructura administrativa, los poderes públicos y la fuerza institucional en contra? La respuesta es evidente para quien decide observar con honestidad: no basta con el deseo de cambio; se requiere una arquitectura de poder que sea capaz de sustituir, con solvencia y eficiencia, a la incompetencia actual.

Debemos barrer los rastros del sectarismo para instaurar un Estado que, finalmente, tenga como único norte el bienestar del ciudadano.

*​La Realidad más allá de la desesperación de algunos grupos*

​Es imperativo que combatamos la desesperación que hoy nubla el juicio de algunos sectores.

Esa ansiedad política ha derivado en comportamientos erráticos, como el conflicto innecesario con los aliados internacionales, en este caso Estados Unidos, llegando al extremo desproporcionado de intentar interferir en la política interna de los Estados Unidos y hasta han comenzado a mandar a votar en las elecciones intermedias por los demócratas, quienes se caracterizaron por su mano blanda con la extensión del mal llamado "Socialismo del Siglo XXI".

Esta conducta no solo es contraproducente, sino que ignora la certeza de nuestra situación actual: si el respaldo internacional no hubiera servido de contención, el colapso sería aún más profundo.

​Reconocer esta realidad indiscutible es el primer paso para salir del atolladero. Mi intención no es señalar por señalar, sino aportar la claridad necesaria para reorganizar nuestras fuerzas.

Estamos ante el imperativo de limpiar la gestión pública de quienes la han usado como trofeo político en lugar de servicio social.

*​El Camino hacia el Cambio*

​La lucha contra el desespero debe ser nuestra prioridad. No podemos permitir que la frustración dicte nuestra agenda.

La autenticidad de nuestra lucha depende de que aceptemos los hechos tal cual son:

- *​Reconocimiento*: Aceptar las torpezas pasadas es el acto de madurez política que nos permitirá no repetirlas.
- *​Visión Ciudadana*: Debemos transitar de un Estado para los partidos a un Estado para las personas.
- *​Unidad Estratégica*: La certeza de que solos no podemos debe ser el motor para una alianza que busque, realmente, la recuperación institucional.

​Esta es mi posición, construida desde la honestidad y la convicción de que aún es posible rescatar el país.

Debemos abandonar la fantasía del atajo y abrazar la evidencia de que solo a través de la rectificación profunda, el pragmatismo y la unidad enfocada en el ciudadano, lograremos reconstruir Venezuela.

La VERDAD es un bálsamo necesario, a veces doloroso, pero es la única base sólida sobre la cual podemos edificar un futuro distinto.