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Por Toro Belisario

Reflexiones de Madrugada

Entre la conquista y la rebeldía: 468 años de memoria en Mérida por Toro Belisario



Reflexiones de Madrugada

Entre la conquista y la rebeldía: 468 años de memoria en Mérida por Toro Belisario

Hoy se cumplen 468 años de la ocupación colonial de las sagradas montañas de Mérida. Dice la historiografía que su nombre originario era Valle de Tatuy o Tierra de los Tatuyes —me prometo investigarlo más a fondo—, pero lo cierto es que estos paisajes terminaron convertidos en tierra mestiza y rebelde.

Llevamos el nombre de la ciudad de nuestros conquistadores, pero también nos vestimos con los epónimos de Murachí, Tibisay, Tinjacá y Caribay; nos fuimos esculpiendo a nosotros mismos en medio y a pesar de esa ocupación.

Estoy convencido de que esa frase que comprendí en la lucha antitaurina, es más potente de lo que pensé, "ninguna tradición puede estar por encima de la razón". Por eso la abolición de la esclavitud fue una bandera irrenunciable, por eso abrir las puertas de la universidad a las mujeres era un paso imprescindible, y por eso destronar hoy los nombres manchados con la sangre de nuestros pueblos originarios es una tarea necesaria, Juan Rodríguez Suárez, Milla, Juan Maldonado, Ferrini, deberían ser condenados al destierro de nuestras calles y espacios públicos. Sueño el día en que la Av 5 Maldonado se llame "Campaña Admirable", que la parroquia Milla sea Tibisay y la Juan Rodríguez se vista de homenaje a las Heroínas.

Pienso mucho en esta dualidad. La Mérida actual forjó mi esencia y mi semblanza: está en ella la marca de la tierra conquistada, pero también la fuerza de la provincia que se levantó contra el yugo español y se rebeló ante el rey; la que sumó a sus hijos a la Campaña Admirable, la que fue cuna de luchas y resistencias, la de la universidad volcada a la calle contra el neoliberalismo.

No sé si llamarlo contradicción: 468 años de ocupación, pero también de todo lo que hemos construido. Quizás nunca termine de descifrar la mezcla de sentimientos que me cruza el alma en esta fecha. Sin duda, no celebro el despojo ni la masacre colonial, pero sonrío al contemplar en qué se ha convertido este pueblo andino que hoy se sueña y se construye como la ciudad más bonita y mágica se Venezuela 468 años despue de su creación.

¡Viva Mérida, la rebelde!

@torobelisario