Mérida, Abril Lunes 27, 2026, 12:27 pm
Antecedentes.-
Venezuela había adquirido cierto grado
de unidad en lo político desde la década de los setenta del siglo XVIII. Los
españoles del siglo XVI y sus descendientes se fueron identificando más con las
tierras americanas, como un proceso histórico de evolución normal. Por aquellos
años, el intendente José de Ábalos le escribió al Secretario General de Indias
José de Gálbes sobre la situación económica que se mantenía como consecuencia
del monopolio de la compañía Guipuzcoana, además de expresarle la madurez que han
alcanzado los habitantes, ya preparados para tomar las riendas de su propio
destino. El sentimiento que privaba era con el tiempo mayor en cuanto a la
necesidad de lograr más autonomía en el manejo de la cosa económica. En el año
de 1797 la Real Audiencia de Caracas prohíbe la circulación y venta del
libro Derechos del hombre y del ciudadano. El decreto hacía
referencia a la Revolución de Gual y España y a la adhesión de los habitantes a
libros y papeles torpes y sediciosos que tienden a corromper las
costumbres y hacer odios el real nombre de Su Majestad y su justo gobierno.
Pedro Grasses, La conspiración de Gual y España, Caracas, 1949.
Los principios filosóficos de los
derechos de los hombres tomaban conciencia en los revolucionarios peninsulares
y en los criollos. Podría expresarse que comenzaba a tomar forma ciertos grados
de clamor por la independencia y la libertad.
Por aquellos años, vivía un descendiente
de esclavos José Leonardo Chirinos, quien por ser hijo de una india, recibió el
apellido de nacimiento en libertad. Él se casó con otra esclava propiedad del
comerciante José Tellería de los patricios de Coro. Como este señor viajaba a
Curazao y Haití, Chirinos lo acompañó en esos viajes, que le permitió irse
impregnando de ideas libertarias que circulaban en las islas caribeñas. El 10
de mayo de 1795 Chirinos se declara en rebelión armada desde una hacienda lugareña.
La rebelión fracasa y muchos de los implicados son ajusticiados y decapitados
en la capital de la provincia.
Dos años más tarde, 1797, aparece la
rebelión de Manuel Gual y José María España en la Guaira. Gual capitán retirado
y España justicia mayor de Macuto, organizaron el movimiento junto a
empresarios y comerciantes del litoral central de la provincia de Venezuela.
Esta rebelión fracasó pues fueron descubiertos y los promotores huyeron a otros
destinos. Gual murió en la Isla de Trinidad en 1800 y España ejecutado en
Caracas el mismo año.
Como preludio de los movimientos
libertarios, en Los Andes Venezolanos, ocurrió un levantamiento popular que se
desarrolló el año de 1781, como reacción a la medidas impositivas fiscales
impuestas por la Monarquía Española. El movimiento originario en el virreinato
de Nueva Granada, se extendió a los Andes de la Provincia de Venezuela. Los
lugartenientes se quejaban de los impuestos al tabaco, al aguardiente y a la
sal. Además, había resistencia al control comercial que la Compañía
Guipuzcoana, que ejerció en la provincia. Los comuneros lanzaron como
consigna Viva el Rey muera el mal gobierno, lo que era preludio no
tanto independizarse sino echar a los funcionarios corruptos del mal gobierno
regional.
El movimiento comunero se inició en San
Antonio del Táchira el 30 de junio de 1781 con rápida expansión a las
poblaciones de La Grita, San Cristóbal y Bailadores. Mérida fue tomada el 27 de
julio del mismo año, alcanzando Lagunillas, Ejido, Tovar y Estanques. Los
rebeldes intentaron incluso avanzar hacia Trujillo y Maracaibo. El
movimiento sucumbió ante fuerzas enviadas desde la capital de la Provincia
y desde Maracaibo.
Aunque la rebelión fue finalmente
sofocada y no logró cambios estructurales inmediatos, se considera un movimiento
precursor de la lucha por la independencia de Venezuela. Demostró la
capacidad de organización de los sectores populares (blancos criollos, mestizos
e indígenas) frente al poder imperial y sembró las bases de un sentimiento de
autonomía regional que resurgiría décadas después.
El Generalísimo Francisco de Miranda.-
Miranda fue el primer criollo de
dimensión histórica que trascendió los linderos patrios e interamericanos. Tuvo
una dimensión mundial. Su presencia se elevó sobre los campanarios coloniales,
recorrió Europa central y oriental hasta llegar a la lejana Rusia imperial.
Había estudiado en la vieja Universidad de Caracas matemáticas, filosofía y
derecho. Joven, ingresó en la milicia de la corte, alcanzando la jerarquía de
capitan y toma parte de las guerras contra los moros en Merruecos 1773-1775.
Más tarde por gestiones ante las cortes, viaja a los EEUU de América y luego a
Inglaterra. Viaja por Europa para terminar conociendo a la Emperatriz Catalina
de Rusia -1787. Viaja a Inglaterra donde se vincula con altos jerarcas
del gobierno inglés, para más tarde viajar a Francia, incorporándose a la
Revolución Francesa con el grado de Mariscal de los Ejércitos Franceses. Toda
su vida estuvo condicionada por encaminar sus acciones para preparar la
independencia de América. En este camino defendió la independencia de los
Estados Unidos de América. Luego le presenta al gobierno inglés un proyecto
para independizar a la América Hispano-parlante.
El año 1806 el General Francisco de
Miranda zarpa de lo puertos de Nueva York en el Leander, con una tripulación de
doscientos hombres de la más variada procedencia y equipado con cañones. Llega
a Ocumare donde pierde parte de sus embarcaciones logrando escapar a Puerto
España, para reorganizar la expedición. El primero de agosto de ese año de
1806, al frente de ocho embarcaciones y más de cuatrocientos hombres entra de
nuevo a tierra continental a través de la población de Coro. Ocupa la ciudad,
no sin antes la población huir, quedando la ciudad prácticamente sola. Ante la
apatía de la población y la falta de apoyo a la expedición, Miranda se refugia
de nuevo en las Antillas, para retornar a Inglaterra a la espera de nuevo apoyo
y reorganizar de nueva una segunda expedición.
Si bien es cierto que Miranda no obtuvo
los objetivos propuestos de alcanzar la independencia de Sud América, como
precursor de la Independencia como bien se le llamó, tuvo importantes
repercusiones para los acontecimientos que un par de años más tarde se
desarrollaron en la ciudad de Caracas. Miranda en sus proclamas expresa
recuperar la soberanía para hispano-américa.
Exclama Miranda “La recuperación de
nuestros derechos como ciudadanos y de nuestra gloria nacional como americanos
colombianos serán acaso los menores beneficios que recojamos de esta tan justa
como necesaria determinación“.
Miranda fue el promotor de la
revolución hispanoamericana que permitió la independencia de las repúblicas que
formaron el conglomerado sudamericano.
Así llegamos al 19 de abril de 1810.
Los rumores que España había sido
dominada por los franceses al mando del hermano de Napoleón Bonaparte, José
Bonaparte, que se hizo llamar José I, llegaron a Caracas en diciembre de 1809.
Las fuerzas invasoras de España dominaron primariamente Sevilla en enero de
1810. La confusión de lo que llegaba a las tierras hispanoamericanas era
confusa y tardía. El 2 de abril la conspiración de la Casa de la Misericordia.
El capitán general Vicente Emparan y Orbe confinó en sus haciendas a los
conspiradores entre ellos a los hermanos Vicente y Simón Bolívar. En los días
siguientes parecía que el capitan general Emparan, desconocía o ignoraba la
magnitud de la conspiración. Sólo el 17 de abril Caracas conoció la noticia de
la toma de Sevilla por Napoleón y la formación de un Consejo de Regencia y las
medidas que se adoptaban en Cádiz contra la invasión francesa.
Los partidarios de la creación de una
junta en la capital caraqueña se reunieron en la casa del médico José Ángel de
Álamo el 18 de abril hasta bien avanzada la madrugada del 19 de abril. Se
corrió el rumor que como el capital general tenía que presentarse junto al
Cabildo Municipal y otras autoridades a la Catedral para las ceremonias de
rigor del 19 de abril jueves santo, algunos de los miembros del Cabildo
estuvieron de acuerdo de formar una Junta. El Marqués del Toro y su hermano
Fernando que sin formar parte del Cabildo estuvieron de acuerdo con la Junta
propuesta, apoyaron al movimiento. La jerarquía eclesiástica no estuvo
involucrada en el movimiento, pero algunos clérigos si estaban comprometidos,
como el canónigo de la Catedral caraqueña José Cortés de Madariaga. Igualmente
era participe de la idea de la revolución José Feliz Rivas.
El 19 de abril, los miembros del Cabildo
Municipal se reunieron en la sede situada en la esquina noreste correspondiente
temprano en horas matutinas. Esquina donde actualmente funciona la Casa
Amarilla. Una delegación del Cabildo se dirigió al gobernador y capital general
Emparan a reunirse con el cuerpo edilicio, quien aceptó la invitación.
Ante un hecho consumado de la
celebración de un Cabildo abierto que no había convocado, Emparan siendo el que
legalmente tenía la atribución para ello, al aceptar su asistencia, de alguna
manera estaba avalando la celebración del Cabildo. En dicho Cabildo se le
interpeló sobre la situación reinante en España y se le exhortó a participar en
la Junta con el fin de atender la salud pública del pueblo.
Emparan intentó restarle importancia a
los acontecido en España, argumentando que la Regencia tenía control de la
situación en la península. Pero los miembros del Cabildo considerados
revolucionarios le replicaron que la Regencia era ilegitima pues no había sido
elegida por el pueblo. Además, argumentaban que la provincia de Venezuela tenía
tanta legitimidad para elegir una junta como las provincias de Sevilla o
Cádiz. Todos apoyaban al Rey depuesto Fernando VII, pero desconocían a la
Regencia como instancia gubernativa de la Provincia de Venezuela.
Una hora más tarde de iniciado el debate
del Cabildo con la presencia del capitán general Emparan, este instó al mismo a
asistir a las ceremonias religiosas del jueves santo. Pasada las 9 de la
mañana, Emparan cruzó la plaza mayor ante la mirada del pueblo inconforme. En
las puertas de la Catedral se escucharon voces de “a cabildo, a
cabildo“, instándolo a regresar al Cabildo. Emparan se regresó al
Cabildo. Al pasar por el área central de la Plaza Mayor, el piquete de guardias
no le rindió los honores que le correspondían. Reunidos de nuevo en el Cabildo
por varias horas.
Ante
la confusión y las posiciones encontradas entre los miembros del Cabildo que se
oponían al capital general y los partidarios de este, Emparan se asoma al
Balcón para dirigirse al pueblo. Le pregunta si el pueblo está contento con él
y quiere que siga al mando. Un momento de silencio embarga el ambiente, que se
rompe con un gesto negativo del canónigo, seguido por un NO rotundo del pueblo.
Ante el NO, el mandatario español exclama “pues
yo tampoco quiero mando“. Asi triunfaba el movimiento
revolucionario.
Los
funcionarios depuestos fueron confinados a la Guaira en fortalezas o en buques
anclados en el puerto marítimo. Se dice que los presos compusieron canciones
alegóricas a la independencia, invitando a toda hispano-américa a hacer causa
común y a seguir a los caraqueños como modelo para dirigir revoluciones.
Igualmente se afirma que esos cánticos constituyeron el futuro Himno Nacional
de Venezuela “Unida por lazos,
que el cielo forjó, la América toda, existe en Nación, y si el despotismo,
levanta la voz, seguid el ejemplo, que Caracas dio”.
Semanas
después, el funcionario español depuesto le escribe a la Regencia que por el
grito de un pillo, los mantuanos lo habían despojado del mando, que había
pasado a manos del Cabildo que se hizo cabeza de la Rebelión. Diccionario
de la Historia de Venezuela. Revolución del 19 de abril de 1810.
El
mismo 19 de abril se firmó el acta que establecía la constitución de un nuevo
gobierno. El Cabildo de Caracas asumió el poder, incorporando en su seno a los
representantes del clero. Todos los miembros asistentes del Cabildo firmaron.
Con
el acta suscrita aquel 19 de abril de 1819 el Cabildo se transformó en gobierno
que más tarde se denominó Junta Suprema de Caracas, que gobernaría las
provincias de Venezuela por un breve periodo. Más tarde la Junta Gubernativa se
transformó en Suprema Junta Conservadora de los derechos de Fernando VII.
Dicha
Suprema Junta que actuaba a nombre del Rey depuesto, reclamaba como soberanía
provisional la emanada por el pueblo.
La
Suprema Junta procedió a su organización interna e implementar medidas
ejecutivas con el fin de adecentar el orden y la seguridad pública. Ordenó la
libertad de comercio, suprimió los derechos de exportación que le eran casi de
exclusividad a los españoles y funcionarios, liberó a los indios del tributo,
prohibió el comercio de esclavos negros, libertó a muchos presos
injustificadamente. Además, decretó la creación de la Academia de Matemáticas y
una Sociedad patriótica que estimulase la agricultura y la industria.
Envió
misiones a las provincias para lograr que se sumaran a la causa de la libertad.
Más
tarde, el 3 de mayo la Suprema Junta se dirigió a La Regencia desconociendo su
autoridad.
Ante
al llamado de la Suprema Junta de sumarse al grito del 19 de abril, se sumaron
Barcelona el 27 de abril, Cumaná el 30, Margarita el 4 de mayo, Barinas el 5 de
mayo, Mérida el 16 de septiembre y Trujillo el 6 de octubre. No sumaron sus
acciones ni Coro ni Maracaibo.
También
envió a una delegación a las Antillas y dos delegaciones diplomáticas, una a
Londres integrada por Simón Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez y
otra a los Estados Unidos por Juan Vicente Bolívar, Telesforo Orea y José
Rafael Revenga.
En
los días siguientes, privó en el ánimo de los integrantes de la Suprema Junta y
los revolucionarios, que se daban los pasos para la convocatoria del gran
congreso representativo de las 7 provincias existentes. Se marchaba camino al 5
de julio de 1811, cuando se decretó y firmó la primera Constitución de
Venezuela.
Dos
meses después constituida ya en gobierno, la Junta suprema convocó a elecciones
a todos los habitantes de la Provincia de Venezuela. El 11 de junio de 1810 se
firma el decreto de convocatoria bajo un reglamento redactado por Juan Germán
Roscío.
Reunidos
el 2 de marzo de 1811 en casa del conde de San Javier el Cuerpo Conservador,
que mas tarde se llamará Congreso Nacional, pero las sesiones se celebraran en
la capilla del Convento de San Francisco, se designa al primer presidente, el
doctor Felipe Fermín Paúl, vicepresidente el doctor Mariano de La Cova y Miguel
José Sanz y Antonio Nicolás Briceño secretarios.
Ante
la declinación de la Junta Suprema, queda instalado el Congreso que precedió a
designar al poder ejecutivo. El 28 de marzo se eligió la primera Junta
Directiva compuesta por Cristóbal Mendoza, Juan de Escalona y Baltazar Padrón.
Francisco
de Miranda retornó a Venezuela en diciembre de 1810. Con la autorización de la
Junta Suprema, Miranda ingresa al país. Acogido por muchos venezolanos, el
joven Simón Bolívar lo hospeda en su casa. Se le es reconocido el grado de
Teniente General. Aunque algunos venezolanos se opusieron a Miranda como Juan
Germán Roscío, la juventud caraqueña vio en él un hombre de prestigio, venido
con reconocimientos de varias repúblicas de Europa y con fama
internacional. Miranda, junto a Bolívar, el doctor Espejo y otros se
constituyeron en la mayor expresión de presión para seguir el camino
independentista.
El 19
de abril de 1811 se conmemora el primer aniversario del movimiento
independentista con proclamas y expresiones populares. Se abogaba sin
restricción alguna por la declaración de la independencia. La Sociedad
Patriótica fue la más expresiva portavoz de aquel ideal que tomaba más fuerza.
El
Congreso Nacional ya constituido proclamó el 1º de julio de 1811, en documento
público, los derechos del pueblo. Se decretó la soberanía popular
imprescindible, inenajenable e indivisible, la libertad de seguridad, la
propiedad, la igualdad ante la Ley, la temporabilidad de los empleos públicos
y, por último, la felicidad común como objeto y fin de la sociedad. El
anterior documento es la fiel expresión de lo que para la clase dirigente de
aquellos años, debía ser una sociedad y un estado. División de clases, pues
sólo los propietarios eran aptos para votar y armonía jerárquica.
Así
estamos en el preámbulo del 5 de julio de 1811, con la firma del acta de la
Independencia de la Provincia de Venezuela.
Qué
significó para la historia de Venezuela aquel 19 de abril de 1810.
El 19 de abril de 1810 significó
para la República el primer paso hacia la independencia del
dominio monárquico. Fue el grito de libertad de un pueblo que después de tres
siglos de colonialismo, quería separarse.
El 19 de abril un movimiento de
expresión popular sin injerencia de fuerzas militares. Que el Cabildo de
Caracas desconoció a la autoridad del Capitán General Vicente Emparan. Que el
pueblo a través del Cabildo designó a la Junta Suprema Conservadora de los
Derechos de Fernando VII, pero en la realidad, la Junta actuó con absoluta
autonomía y libertad, tomando el control político.
El 19 de abril constituyó el preámbulo
de un proceso emancipador que desencadenó cambios que culminaron al siguiente
año en la firma del Acta de la Independencia, el 5 de julio de 1811.
Fue el primer movimiento emancipador de
las colonias de la América meridional y del sur. Los procesos en Bogotá, Buenos
Aires, Ecuador y Santiago de Chile, fueron posteriores.
En síntesis fue el despertar de la
soberanía popular y el comienzo de una nueva era.
La primera República tuvo corta vida.
Dos hechos incidieron en la pérdida, el terremoto de 1812 y la presencia del
capitan de fragata Domingo Monteverde.
El terremoto del 12 de marzo fue de tal
magnitud que afectó toda la cordillera andina y la cordillera de la costa.
Caracas quedó parciamente destruida igual que la ciudad de Mérida. Aquel Jueves
Santo 12 de marzo fue aprovechado por clérigos enemigos de la independencia
como Narciso Col y Prat, para predicar que era un castigo de Dios.
Monteverde ingresó por Coro en febrero
de 1812 y ordena a Ceballos avanzar. Algunas tropas patriotas se pasan al bando
realista. El occidente es controlado por Monteverde. La Junta Suprema de
Caracas nombra al Generalísimo Francisco de Miranda jefe supremo de las tropas
republicanas. El coronel Ustáriz es designado por Miranda para defender
Valencia y el coronel Bolívar para defender Puerto Cabello. Ambos coroneles
perdieron las plazas de Valencia y Puerto Cabello. Se produce la capitulación
de Miranda frente al poder de Monteverde.
En julio de 1812 con la intervención del
marqués Casa de León se efectúa la negociación entre Miranda y Monteverde.
Miranda se retira a la Guaira donde es apresado por los patriotas jóvenes,
Bolívar entre ellos, por considerarlo traídores a la causa patriota.
La República de reciente nacimiento cae
en manos de las fuerzas realistas al frente de Domingo Monteverde.
Qué
significó para la historia de Venezuela aquel 19 de abril de 1810.
Un
despertar de conciencias que se truncó después que la nación llegó a la mayoría
de edad, tempranamente, aunque voces autorizadas han expresado que llegó
tardíamente.
El
advenimiento de la República al separarse de la Gran Colombia con el General
José Antonio Páez y la identidad plena como nación independiente, el país,
excepto muy contadas excepciones, entró en un periodo de ciclos gobernados por
el caudillismo militar. Aquellos que lucharon con el Libertador Simón Bolívar
que se consideraban herederos de su legado. Siete décadas de esa hegemonía
militarezca que dominó la escena política del país.
El
centralismo, el estatismo y el caudillismo fue el común denominador del periodo
que se extendió desde 1830 hasta finales del siglo XIX, que amenazaron con la
salud de las instituciones. Cada caudillo modificaba o cambiaba la constitución
a su entender y saber, como traje a su medida.
De
manera que el legado del 19 de abril de 1810, fue remembrado el 5 de julio de
1811. Se desvaneció con el transcurrir de las siguientes décadas.
Al
anterior largo periodo, llegó la hegemonía de otro militarismo, ahora llamado
andino, que durante casi medio siglo conculcó los valores tangibles de la
democracia y del orden constitucional.
La
naciente revolución democrática que para muchos se inició el 45 del pasado
siglo, que permitió la elección directa del primer presidente, Don Rómulo
Gallegos, fue derrocada por un golpe de estado que truncó prematuramente el
ensayo incipiente democrático, que se reinició con el advenimiento de un
periodo de real disfrute del sistema democrático, el año de 1958, periodo que
se extendió por 45 años, cuando se impuso el actual, el llamado Socialismo del
siglo XXI.
Y
cuál es la realidad actual que vive el país, que percibe el ciudadano común, el
estudiante que asiste a su escuela, el ama de casa que buscas el avío para su
hogar, el campesino que sale de madrugada a cultivar la tierra, el obrero que
se prepara a diario para acudir a la fábrica, el maestro que enseña al alumno,
el profesor que prepara el seminario para dictarlo en el 4º nivel, el
académico, en fin, los ciudadanos que a diario sufren las consecuencias de las
políticas erradas y administraciones corruptas.
Podemos
afirmar con propiedad que en Venezuela no se castiga la corrupción, al corrupto
se le premia con un cargo ministerial o una embajada. El corrupto no acepta la
vergüenza de su propio mal, sino que luce con orgullo su condición. Lo anterior
trae como consecuencia una subversión de valores, un resquebrajamiento de las
fibras éticas y morales.
Pero
ahora la interrogante. Realmente estamos a las puertas de un cambio, de una
nueva etapa en la historia del país. El próximo año probablemente se celebrarán
las nuevas elecciones.
El
año 2027 nos plantea una coyuntura de cambio. El momento de la gran
rectificación. Un gran entendimiento, para demostrarle al mundo y a nosotros
mismo como ciudadanos, que más allá de las diferencias y coyunturas
circunstanciales al sistema democrático, no se ha desvanecido la capacidad de
entendernos a los intereses del país.
Historiadores
avezados han expresado que la historia del país ha marchado en ciclos de 30
años cada uno. Periodo de tiempo que representa la vida útil de una generación.
En
1777 con la creación de la Capitanía General de Venezuela, se inició nuestra
existencia como historia. En 1810, 30 años más tarde, se produce el grito del
19 de abril, que se consolida el 5 de julio de 1811 con la declaración de la
independencia y la promulgación de la Primera Constitución, la primera
constitución de la América del Sur. Declaración de la independencia que se
consagra en el glorioso Campo de Carabobo.
El
siguiente ciclo que se inicia el año de 1830, conlleva la separación de
Venezuela de la Gran Colombia y el inicio como nación independiente.
Luego
llegamos a una nueva etapa, la del liberalismo y la federación, el año de 1960.
Treinta años más tarde, 1899, llega la Revolución Restauradora, con el
lema, “Nuevos hombres,
nuevos ideales y nuevos procedimientos“.
El
siguiente ciclo de 30 años comienza en 1928, con las protestas estudiantiles
contra el régimen de turno del General Juan Vicente Gómez y la aparición de la
llamada generación del 28. Generación que tendrá una participación
destacadísima en los años siguientes.
Llegamos
al 23 de enero de 1958 con el derrocamiento del régimen del General Marcos
Pérez Jiménez.
Y el
último ciclo, 1999, se inicia con el triunfo del Comandante Chávez.
Después
de casi treinta años, el país es llamado a conquistar por la vía del voto, un
cambio fundamental, tal vez el mas trascedente en toda su historia, de
recuperación del sistema democrático con la separación y autonomía de los
poderes públicos y el rescate del voto como único camino para la elección
presidencial.
El
país exclama a los cuatro vientos un cambio. Más y mejor democracia. Empleos
estables, salarios dignos, oportunidades para que seamos un país de
propietarios, una clase media robusta, democratización del capital, un sistema
de salud que llegue a los lugares más reconditos de la geografía nacional, una
educación primaria y secundaria de calidad que prepare al joven para afrontar
los avatares de la vida y una educación superior que prestigie el talento y la
capacidad.
Una
gran tarea se asoma a corto y a mediano plazo. Un reto de dimensiones no
vividas antes.
Se
reclama más descentralización. El exceso de centralismo que ha asfixiado a la
provincia debe superarse.
El
exceso de estatismo que no permite la iniciativa privada, al contrario, la
coarta.
Es
impostergable revisar el rol de los partidos en la democracia. Pues si bien es
cierto que la democracia debe transitar por los partidos políticos, estos nunca
deben asfixiarla.
Mirar
con atención a movimientos sociales como las asociaciones de vecinos, es
importante en cuanto al rol que cumplen como ente cercano al ciudadano.
El
estado debe transformarse en el gerente del bien común. Que interviene para
proteger al débil, que administra la justicia y orienta a la sociedad en la
dirección que democráticamente ha elegido.
Un
clamor impostergable reclama reforma del sistema electoral para elegir tanto a
los representantes ante los cuerpos deliberantes como al presidente de la
República. Una reelección con periodos presidenciales de cuatro años y un
congreso bicameral. Separación de las elecciones presidenciales de los cuerpos
deliberantes y de las municipales.
El
fortalecimiento del municipio con los Consejos Municipales y el alcalde, que es
el funcionario más directamente compenetrado con el ciudadano, que conoce sus
problemas y necesidades. Debe estudiar la posibilidad de elección a mitad de
periodo para renovar parcialmente las cámaras legislativas.
La
incorporación de las fuerzas productivas, estimular la libre iniciativa, y
ofrecer oportunidades de desarrollo a la juventud.
Ofrecer
oportunidades a la creatividad y a la innovación.
Estamos
en la antesala de un nuevo mundo, cambiante, que a pasos agigantados avanza
hacia una tecnología en los más elevados niveles.
Hace
15 días regresé del Congreso Americano de Cardiología. El desarrollo
tecnológico aplicado al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades
cardiovasculares, es impresionante. Estamos hablando de la inteligencia
artificial aplicada a la medicina y a la ingeniería. Dentro de 10 años no
sabemos qué pasará con la Inteligencia Artificial. Reemplazará al cerebro
humano, será un complemento de la inteligencia humana. No lo sabemos. Pero
debemos prepararnos para los días por venir.
Para
afrontar ese reto, la juventud debe prepararse. Estudiar en áreas del
conocimientos y carreras que miren a futuro.
Dentro
de este contexto que hemos hablado en estos minutos que ustedes pacientemente
me han escuchado, el municipio será la entidad que se consustanciará mas con el
común del ciudadano. Será el motor por excelencia en el desarrollo y progreso
de las regiones.
No
soy optimista, pero estoy lleno de esperanza, declaró el general vietnamita en
la mesa de negociaciones en París hace 60 años, mientras que en el campo de
batalla se peleaban y lanzaban bombas napalm.
Reconstruir
el país será una labor de todos. La escritora y periodista muy talentosa
Soledad Morillo Belloso, lo ha expresado con las siguientes palabras: “Venezuela se va a arreglar, no como quien
endereza un cuadro torcido con dos golpecitos, sino como quien rescata una casa
vieja heredada, con goteras que se rien de uno, paredes que crujen
como viejas chismosas y un jardín que decidió convertirse en salva tropical. Y
aún así, ahí vamos con todo, sin pausa y sin prisa. No será fácil ni rápido.
Ninguna gesta lo es. Y esto nos guste o no nos guste, es una gesta. Las
naciones, como ciertos volcanes viejos, parecen dormidas mientras por dentro
acumulan fuerza para levantarse otra vez“.
El
país tiene potencialidades de desarrollo y progreso como no lo tiene ningún
otro país en la actualidad. Sólo necesitamos ordenar las cuentas y actuar con
inteligencia y talento.
Ya a
manera de colofón, agradezco en lo más profundo la oportunidad que ustedes me
han concedido. Al señor Alcalde Víctor Bustamante, un personaje que con talento
y perseverancia realiza un labor admirable. A su señora esposa que lo acompaña
en este desafío de imprimirle excelencia y calidad a la gestión municipal. A
ustedes señores concejales que al producir ordenanzas y leyes asertivas, le
imprimen a la gestión mayor y mejor resultados.
A
toda la población de este hermoso municipio de Zea, a la propia comunidad de
Zea y a Caño Seco, un municipio que ha sido generoso en talentos y virtudes.
A
todos ustedes mi eterno agradecimiento por permitirme estos minutos de
reflexión sobre lo que significó y ha significado para la vida del país, aquel
19 de abril de 1810.
De aquella epopeya, han trascurrido 216 años, la misma edad de nuestra Universidad de Los Andes.
Gracias, muchas gracias a todos.
CGCD/25
de abril de 2025