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Diario Frontera, Frontera Digital,  Opinión, ,Por Carlos Guillermo Cárdenas D.,Discurso pronunciado con motivo de la conmemoración del 19 de abril en el Municipio Zea del Estado Mérida, el 25 de abril de 2026 por Carlos Guillermo Cárdenas D.
Por Carlos Guillermo Cárdenas D.

Significado del 19 de abril de 1810

Discurso pronunciado con motivo de la conmemoración del 19 de abril en el Municipio Zea del Estado Mérida, el 25 de abril de 2026 por Carlos Guillermo Cárdenas D.



Significado del 19 de abril de 1810

Discurso pronunciado con motivo de la conmemoración del 19 de abril en el Municipio Zea del Estado Mérida, el 25 de abril de 2026 por Carlos Guillermo Cárdenas D.

Antecedentes.-

 

Venezuela había adquirido cierto grado de unidad en lo político desde la década de los setenta del siglo XVIII. Los españoles del siglo XVI y sus descendientes se fueron identificando más con las tierras americanas, como un proceso histórico de evolución normal. Por aquellos años, el intendente José de Ábalos le escribió al Secretario General de Indias José de Gálbes sobre la situación económica que se mantenía como consecuencia del monopolio de la compañía Guipuzcoana, además de expresarle la madurez que han alcanzado los habitantes, ya preparados para tomar las riendas de su propio destino. El sentimiento que privaba era con el tiempo mayor en cuanto a la necesidad de lograr más autonomía en el manejo de la cosa económica. En el año de 1797 la Real Audiencia de Caracas prohíbe la circulación y venta del libro Derechos del hombre y del ciudadano. El decreto hacía referencia a la Revolución de Gual y España y a la adhesión de los habitantes a libros y papeles torpes y sediciosos que tienden a corromper las costumbres y hacer odios el real nombre de Su Majestad y su justo gobierno. Pedro Grasses, La conspiración de Gual y España, Caracas, 1949.

Los principios filosóficos de los derechos de los hombres tomaban conciencia en los revolucionarios peninsulares y en los criollos. Podría expresarse que comenzaba a tomar forma ciertos grados de clamor por la independencia y la libertad.

Por aquellos años, vivía un descendiente de esclavos José Leonardo Chirinos, quien por ser hijo de una india, recibió el apellido de nacimiento en libertad. Él se casó con otra esclava propiedad del comerciante José Tellería de los patricios de Coro. Como este señor viajaba a Curazao y Haití, Chirinos lo acompañó en esos viajes, que le permitió irse impregnando de ideas libertarias que circulaban en las islas caribeñas. El 10 de mayo de 1795 Chirinos se declara en rebelión armada desde una hacienda lugareña. La rebelión fracasa y muchos de los implicados son ajusticiados y decapitados en la capital de la provincia.

Dos años más tarde, 1797, aparece la rebelión de Manuel Gual y José María España en la Guaira. Gual capitán retirado y España justicia mayor de Macuto, organizaron el movimiento junto a empresarios y comerciantes del litoral central de la provincia de Venezuela. Esta rebelión fracasó pues fueron descubiertos y los promotores huyeron a otros destinos. Gual murió en la Isla de Trinidad en 1800 y España ejecutado en Caracas el mismo año.

Como  preludio de los movimientos libertarios, en Los Andes Venezolanos, ocurrió un levantamiento popular que se desarrolló el año de 1781, como reacción a la medidas impositivas fiscales impuestas por la Monarquía Española. El movimiento originario en el virreinato de Nueva Granada, se extendió a los Andes de la Provincia de Venezuela. Los lugartenientes se quejaban de los impuestos al tabaco, al aguardiente y a la sal. Además, había resistencia al control comercial que la Compañía Guipuzcoana, que ejerció en la provincia. Los comuneros lanzaron como consigna Viva el Rey muera el mal gobierno, lo que era preludio no tanto independizarse sino echar a los funcionarios corruptos del mal gobierno regional.

El movimiento comunero se inició en San Antonio del Táchira el 30 de junio de 1781 con rápida expansión a las poblaciones de La Grita, San Cristóbal y Bailadores. Mérida fue tomada el 27 de julio del mismo año, alcanzando Lagunillas, Ejido, Tovar y Estanques. Los rebeldes intentaron incluso avanzar hacia Trujillo y Maracaibo. El movimiento sucumbió ante fuerzas enviadas desde la capital de la Provincia y desde Maracaibo.

Aunque la rebelión fue finalmente sofocada y no logró cambios estructurales inmediatos, se considera un movimiento precursor de la lucha por la independencia de Venezuela. Demostró la capacidad de organización de los sectores populares (blancos criollos, mestizos e indígenas) frente al poder imperial y sembró las bases de un sentimiento de autonomía regional que resurgiría décadas después. 

 

El Generalísimo Francisco de Miranda.-

 

Miranda fue el primer criollo de dimensión histórica que trascendió los linderos patrios e interamericanos. Tuvo una dimensión mundial. Su presencia se elevó sobre los campanarios coloniales, recorrió Europa central y oriental hasta llegar a la lejana Rusia imperial. Había estudiado en la vieja Universidad de Caracas matemáticas, filosofía y derecho. Joven, ingresó en la milicia de la corte, alcanzando la jerarquía de capitan y toma parte de las guerras contra los moros en Merruecos 1773-1775. Más tarde por gestiones ante las cortes, viaja a los EEUU de América y luego a Inglaterra. Viaja por Europa para terminar conociendo a la Emperatriz Catalina de Rusia -1787.  Viaja a Inglaterra donde se vincula con altos jerarcas del gobierno inglés, para más tarde viajar a Francia, incorporándose a la Revolución Francesa con el grado de Mariscal de los Ejércitos Franceses. Toda su vida estuvo condicionada por encaminar sus acciones para preparar la independencia de América. En este camino defendió la independencia de los Estados Unidos de América. Luego le presenta al gobierno inglés un proyecto para independizar a la América Hispano-parlante.

 

El año 1806 el General Francisco de Miranda zarpa de lo puertos de Nueva York en el Leander, con una tripulación de doscientos hombres de la más variada procedencia y equipado con cañones. Llega a Ocumare donde pierde parte de sus embarcaciones logrando escapar a Puerto España, para reorganizar la expedición. El primero de agosto de ese año de 1806, al frente de ocho embarcaciones y más de cuatrocientos hombres entra de nuevo a tierra continental a través de la población de Coro. Ocupa la ciudad, no sin antes la población huir, quedando la ciudad prácticamente sola. Ante la apatía de la población y la falta de apoyo a la expedición, Miranda se refugia de nuevo en las Antillas, para retornar a Inglaterra a la espera de nuevo apoyo y reorganizar de nueva una segunda expedición.

 

Si bien es cierto que Miranda no obtuvo los objetivos propuestos de alcanzar la independencia de Sud América, como precursor de la Independencia como bien se le llamó, tuvo importantes repercusiones para los acontecimientos que un par de años más tarde se desarrollaron en la ciudad de Caracas. Miranda en sus proclamas expresa recuperar la soberanía para hispano-américa.  

 

Exclama Miranda “La recuperación de nuestros derechos como ciudadanos y de nuestra gloria nacional como americanos colombianos serán acaso los menores beneficios que recojamos de esta tan justa como necesaria determinación“.

 Miranda fue el promotor de la revolución hispanoamericana que permitió la independencia de las repúblicas que formaron el conglomerado sudamericano.

 

Así llegamos al 19 de abril de 1810.

Los rumores que España había sido dominada por los franceses al mando del hermano de Napoleón Bonaparte, José Bonaparte, que se hizo llamar José I, llegaron a Caracas en diciembre de 1809. Las fuerzas invasoras de España dominaron primariamente Sevilla en enero de 1810. La confusión de lo que llegaba a las tierras hispanoamericanas era confusa y tardía. El 2 de abril la conspiración de la Casa de la Misericordia. El capitán general Vicente Emparan y Orbe confinó en sus haciendas a los conspiradores entre ellos a los hermanos Vicente y Simón Bolívar. En los días siguientes parecía que el capitan general Emparan, desconocía o ignoraba la magnitud de la conspiración. Sólo el 17 de abril Caracas conoció la noticia de la toma de Sevilla por Napoleón y la formación de un Consejo de Regencia y las medidas que se adoptaban en Cádiz contra la invasión francesa.

Los partidarios de la creación de una junta en la capital caraqueña se reunieron en la casa del médico José Ángel de Álamo el 18 de abril hasta bien avanzada la madrugada del 19 de abril. Se corrió el rumor que como el capital general tenía que presentarse junto al Cabildo Municipal y otras autoridades a la Catedral para las ceremonias de rigor del 19 de abril jueves santo, algunos de los miembros del Cabildo estuvieron de acuerdo de formar una Junta. El Marqués del Toro y su hermano Fernando que sin formar parte del Cabildo estuvieron de acuerdo con la Junta propuesta, apoyaron al movimiento. La jerarquía eclesiástica no estuvo involucrada en el movimiento, pero algunos clérigos si estaban comprometidos, como el canónigo de la Catedral caraqueña José Cortés de Madariaga. Igualmente era participe de la idea de la revolución José Feliz Rivas.

El 19 de abril, los miembros del Cabildo Municipal se reunieron en la sede situada en la esquina noreste correspondiente temprano en horas matutinas. Esquina donde actualmente funciona la Casa Amarilla. Una delegación del Cabildo se dirigió al gobernador y capital general Emparan a reunirse con el cuerpo edilicio, quien aceptó la invitación.

Ante un hecho consumado de la celebración de un Cabildo abierto que no había convocado, Emparan siendo el que legalmente tenía la atribución para ello, al aceptar su asistencia, de alguna manera estaba avalando la celebración del Cabildo. En dicho Cabildo se le interpeló sobre la situación reinante en España y se le exhortó a participar en la Junta con el fin de atender la salud pública del pueblo.

Emparan intentó restarle importancia a los acontecido en España, argumentando que la Regencia tenía control de la situación en la península. Pero los miembros del Cabildo considerados revolucionarios le replicaron que la Regencia era ilegitima pues no había sido elegida por el pueblo. Además, argumentaban que la provincia de Venezuela tenía tanta legitimidad para elegir una junta como las provincias de Sevilla o Cádiz.  Todos apoyaban al Rey depuesto Fernando VII, pero desconocían a la Regencia como instancia gubernativa de la Provincia de Venezuela.

Una hora más tarde de iniciado el debate del Cabildo con la presencia del capitán general Emparan, este instó al mismo a asistir a las ceremonias religiosas del jueves santo. Pasada las 9 de la mañana, Emparan cruzó la plaza mayor ante la mirada del pueblo inconforme. En las puertas de la Catedral se escucharon voces de “a cabildo, a cabildo“, instándolo a regresar al Cabildo. Emparan se regresó al Cabildo. Al pasar por el área central de la Plaza Mayor, el piquete de guardias no le rindió los honores que le correspondían. Reunidos de nuevo en el Cabildo por varias horas.

Ante la confusión y las posiciones encontradas entre los miembros del Cabildo que se oponían al capital general y los partidarios de este, Emparan se asoma al Balcón para dirigirse al pueblo. Le pregunta si el pueblo está contento con él y quiere que siga al mando. Un momento de silencio embarga el ambiente, que se rompe con un gesto negativo del canónigo, seguido por un NO rotundo del pueblo. Ante el NO, el mandatario español exclama “pues yo tampoco quiero mando“.  Asi triunfaba el movimiento revolucionario.

Los funcionarios depuestos fueron confinados a la Guaira en fortalezas o en buques anclados en el puerto marítimo. Se dice que los presos compusieron canciones alegóricas a la independencia, invitando a toda hispano-américa a hacer causa común y a seguir a los caraqueños como modelo para dirigir revoluciones. Igualmente se afirma que esos cánticos constituyeron el futuro Himno Nacional de Venezuela “Unida por lazos, que el cielo forjó, la América toda, existe en Nación, y si el despotismo, levanta la voz, seguid el ejemplo, que Caracas dio”.

Semanas después, el funcionario español depuesto le escribe a la Regencia que por el grito de un pillo, los mantuanos lo habían despojado del mando, que había pasado a manos del Cabildo que se hizo cabeza de la Rebelión. Diccionario de la Historia de Venezuela. Revolución del 19 de abril de 1810.

El mismo 19 de abril se firmó el acta que establecía la constitución de un nuevo gobierno. El Cabildo de Caracas asumió el poder, incorporando en su seno a los representantes del clero. Todos los miembros asistentes del Cabildo firmaron.

Con el acta suscrita aquel 19 de abril de 1819 el Cabildo se transformó en gobierno que más tarde se denominó Junta Suprema de Caracas, que gobernaría las provincias de Venezuela por un breve periodo. Más tarde la Junta Gubernativa se transformó en Suprema Junta Conservadora de los derechos de Fernando VII.

Dicha Suprema Junta que actuaba a nombre del Rey depuesto, reclamaba como soberanía provisional la emanada por el pueblo.

La Suprema Junta procedió a su organización interna e implementar medidas ejecutivas con el fin de adecentar el orden y la seguridad pública. Ordenó la libertad de comercio, suprimió los derechos de exportación que le eran casi de exclusividad a los españoles y funcionarios, liberó a los indios del tributo, prohibió el comercio de esclavos negros, libertó a muchos presos injustificadamente. Además, decretó la creación de la Academia de Matemáticas y una Sociedad patriótica que estimulase la agricultura y la industria.

Envió misiones a las provincias para lograr que se sumaran a la causa de la libertad.

Más tarde, el 3 de mayo la Suprema Junta se dirigió a La Regencia desconociendo su autoridad. 

Ante al llamado de la Suprema Junta de sumarse al grito del 19 de abril, se sumaron Barcelona el 27 de abril, Cumaná el 30, Margarita el 4 de mayo, Barinas el 5 de mayo, Mérida el 16 de septiembre y Trujillo el 6 de octubre. No sumaron sus acciones ni Coro ni Maracaibo.

También envió a una delegación a las Antillas y dos delegaciones diplomáticas, una a Londres integrada por Simón Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez y  otra a los Estados Unidos por Juan Vicente Bolívar, Telesforo Orea y José Rafael Revenga.

En los días siguientes, privó en el ánimo de los integrantes de la Suprema Junta y los revolucionarios, que se daban los pasos para la convocatoria del gran congreso representativo de las 7 provincias existentes. Se marchaba camino al 5 de julio de 1811, cuando se decretó y firmó la primera Constitución de Venezuela.

Dos meses después constituida ya en gobierno, la Junta suprema convocó a elecciones a todos los habitantes de la Provincia de Venezuela. El 11 de junio de 1810 se firma el decreto de convocatoria bajo un reglamento redactado por Juan Germán Roscío.

Reunidos el 2 de marzo de 1811 en casa del conde de San Javier el Cuerpo Conservador, que mas tarde se llamará Congreso Nacional, pero las sesiones se celebraran en la capilla del Convento de San Francisco, se designa al primer presidente, el doctor Felipe Fermín Paúl, vicepresidente el doctor Mariano de La Cova y Miguel José Sanz y Antonio Nicolás Briceño secretarios.

Ante la declinación de la Junta Suprema, queda instalado el Congreso que precedió a designar al poder ejecutivo. El 28 de marzo se eligió la primera Junta Directiva compuesta por Cristóbal Mendoza, Juan de Escalona y Baltazar Padrón.

Francisco de Miranda retornó a Venezuela en diciembre de 1810. Con la autorización de la Junta Suprema, Miranda ingresa al país. Acogido por muchos venezolanos, el joven Simón Bolívar lo hospeda en su casa. Se le es reconocido el grado de Teniente General. Aunque algunos venezolanos se opusieron a Miranda como Juan Germán Roscío, la juventud caraqueña vio en él un hombre de prestigio, venido con reconocimientos de varias repúblicas de Europa y con fama internacional.  Miranda, junto a Bolívar, el doctor Espejo y otros se constituyeron en la mayor expresión de presión para seguir el camino independentista.

El 19 de abril de 1811 se conmemora el primer aniversario del movimiento independentista con proclamas y expresiones populares. Se abogaba sin restricción alguna por la declaración de la independencia. La Sociedad Patriótica fue la más expresiva portavoz de aquel ideal que tomaba más fuerza.

El Congreso Nacional ya constituido proclamó el 1º de julio de 1811, en documento público, los derechos del pueblo. Se decretó la soberanía popular imprescindible, inenajenable e indivisible, la libertad de seguridad, la propiedad, la igualdad ante la Ley, la temporabilidad de los empleos públicos y, por último, la felicidad común como objeto y fin de la sociedad. El anterior documento es la fiel expresión de lo que para la clase dirigente de aquellos años, debía ser una sociedad y un estado. División de clases, pues sólo los propietarios eran aptos para votar y armonía jerárquica.

Así estamos en el preámbulo del 5 de julio de 1811, con la firma del acta de la Independencia de la Provincia de Venezuela.

Qué significó para la historia de Venezuela aquel 19 de abril de 1810.

El 19 de abril de 1810 significó para la República el primer paso hacia la independencia del dominio monárquico. Fue el grito de libertad de un pueblo que después de tres siglos de colonialismo, quería separarse.

El 19 de abril un movimiento de expresión popular sin injerencia de fuerzas militares. Que el Cabildo de Caracas desconoció a la autoridad del Capitán General Vicente Emparan. Que el pueblo a través del Cabildo designó a la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, pero en la realidad, la Junta actuó con absoluta autonomía y libertad, tomando el control político.

El 19 de abril constituyó el preámbulo de un proceso emancipador que desencadenó cambios que culminaron al siguiente año en la firma del Acta de la Independencia, el 5 de julio de 1811.

Fue el primer movimiento emancipador de las colonias de la América meridional y del sur. Los procesos en Bogotá, Buenos Aires, Ecuador y Santiago de Chile, fueron posteriores.

En síntesis fue el despertar de la soberanía popular y el comienzo de una nueva era.

La primera República tuvo corta vida. Dos hechos incidieron en la pérdida, el terremoto de 1812 y la presencia del capitan de fragata  Domingo Monteverde.

El terremoto del 12 de marzo fue de tal magnitud que afectó toda la cordillera andina y la cordillera de la costa. Caracas quedó parciamente destruida igual que la ciudad de Mérida. Aquel Jueves Santo 12 de marzo fue aprovechado por clérigos enemigos de la independencia como Narciso Col y Prat, para predicar que era un castigo de Dios.

Monteverde ingresó por Coro en febrero de 1812 y ordena a Ceballos avanzar. Algunas tropas patriotas se pasan al bando realista. El occidente es controlado por Monteverde. La Junta Suprema de Caracas nombra al Generalísimo Francisco de Miranda jefe supremo de las tropas republicanas. El coronel Ustáriz es designado por Miranda para defender Valencia y el coronel Bolívar para defender Puerto Cabello. Ambos coroneles perdieron las plazas de Valencia y Puerto Cabello. Se produce la capitulación de Miranda frente al poder de Monteverde.

En julio de 1812 con la intervención del marqués Casa de León se efectúa la negociación entre Miranda y Monteverde. Miranda se retira a la Guaira donde es apresado por los patriotas jóvenes, Bolívar entre ellos, por considerarlo traídores a la causa patriota.

La República de reciente nacimiento cae en manos de las fuerzas realistas al frente de Domingo Monteverde.

 

Qué significó para la historia de Venezuela aquel 19 de abril de 1810.

Un despertar de conciencias que se truncó después que la nación llegó a la mayoría de edad, tempranamente, aunque voces autorizadas han expresado que llegó tardíamente.

El advenimiento de la República al separarse de la Gran Colombia con el General José Antonio Páez y la identidad plena como nación independiente, el país, excepto muy contadas excepciones, entró en un periodo de ciclos gobernados por el caudillismo militar. Aquellos que lucharon con el Libertador Simón Bolívar que se consideraban herederos de su legado. Siete décadas de esa hegemonía militarezca que dominó la escena política del país.

El centralismo, el estatismo y el caudillismo fue el común denominador del periodo que se extendió desde 1830 hasta finales del siglo XIX, que amenazaron con la salud de las instituciones. Cada caudillo modificaba o cambiaba la constitución a su entender y saber, como traje a su medida.

De manera que el legado del 19 de abril de 1810, fue remembrado el 5 de julio de 1811. Se desvaneció con el transcurrir de las siguientes décadas.

Al anterior largo periodo, llegó la hegemonía de otro militarismo, ahora llamado andino, que durante casi medio siglo conculcó los valores tangibles de la democracia y del orden constitucional.

La naciente revolución democrática que para muchos se inició el 45 del pasado siglo, que permitió la elección directa del primer presidente, Don Rómulo Gallegos, fue derrocada por un golpe de estado que truncó prematuramente el ensayo incipiente democrático, que se reinició con el advenimiento de un periodo de real disfrute del sistema democrático, el año de 1958, periodo que se extendió por 45 años, cuando se impuso el actual, el llamado Socialismo del siglo XXI.

Y cuál es la realidad actual que vive el país, que percibe el ciudadano común, el estudiante que asiste a su escuela, el ama de casa que buscas el avío para su hogar, el campesino que sale de madrugada a cultivar la tierra, el obrero que se prepara a diario para acudir a la fábrica, el maestro que enseña al alumno, el profesor que prepara el seminario para dictarlo en el 4º nivel, el académico, en fin, los ciudadanos que a diario sufren las consecuencias de las políticas erradas y administraciones corruptas.

Podemos afirmar con propiedad que en Venezuela no se castiga la corrupción, al corrupto se le premia con un cargo ministerial o una embajada. El corrupto no acepta la vergüenza de su propio mal, sino que luce con orgullo su condición. Lo anterior trae como consecuencia una subversión de valores, un resquebrajamiento de las fibras éticas y morales.

Pero ahora la interrogante. Realmente estamos a las puertas de un cambio, de una nueva etapa en la historia del país. El próximo año probablemente se celebrarán las nuevas elecciones.

El año 2027 nos plantea una coyuntura de cambio. El momento de la gran rectificación. Un gran entendimiento, para demostrarle al mundo y a nosotros mismo como ciudadanos, que más allá de las diferencias y coyunturas circunstanciales al sistema democrático, no se ha desvanecido la capacidad de entendernos a los intereses del país.

Historiadores avezados han expresado que la historia del país ha marchado en ciclos de 30 años cada uno. Periodo de tiempo que representa la vida útil de una generación.

En 1777 con la creación de la Capitanía General de Venezuela, se inició nuestra existencia como historia. En 1810, 30 años más tarde, se produce el grito del 19 de abril, que se consolida el 5 de julio de 1811 con la declaración de la independencia y la promulgación de la Primera Constitución, la primera constitución de la América del Sur. Declaración de la independencia que se consagra en el glorioso Campo de Carabobo.

El siguiente ciclo que se inicia el año de 1830, conlleva la separación de Venezuela de la Gran Colombia y el inicio como nación independiente.

Luego llegamos a una nueva etapa, la del liberalismo y la federación, el año de 1960. Treinta años más tarde, 1899, llega la Revolución Restauradora, con el lema, Nuevos hombres, nuevos ideales y nuevos procedimientos“.

El siguiente ciclo de 30 años comienza en 1928, con las protestas estudiantiles contra el régimen de turno del General Juan Vicente Gómez y la aparición de la llamada generación del 28. Generación que tendrá una participación destacadísima en los años siguientes.

Llegamos al 23 de enero de 1958 con el derrocamiento del régimen del General Marcos Pérez Jiménez.

Y el último ciclo, 1999, se inicia con el triunfo del Comandante Chávez.

Después de casi treinta años, el país es llamado a conquistar por la vía del voto, un cambio fundamental, tal vez el mas trascedente en toda su historia, de recuperación del sistema democrático con la separación y autonomía de los poderes públicos y el rescate del voto como único camino para la elección presidencial.

El país exclama a los cuatro vientos un cambio. Más y mejor democracia. Empleos estables, salarios dignos, oportunidades para que seamos un país de propietarios, una clase media robusta, democratización del capital, un sistema de salud que llegue a los lugares más reconditos de la geografía nacional, una educación primaria y secundaria de calidad que prepare al joven para afrontar los avatares de la vida y una educación superior que prestigie el talento y la capacidad.

Una gran tarea se asoma a corto y a mediano plazo. Un reto de dimensiones no vividas antes.

Se reclama más descentralización. El exceso de centralismo que ha asfixiado a la provincia debe superarse.

El exceso de estatismo que no permite la iniciativa privada, al contrario, la coarta.

Es impostergable revisar el rol de los partidos en la democracia. Pues si bien es cierto que la democracia debe transitar por los partidos políticos, estos nunca deben asfixiarla.

Mirar con atención a movimientos sociales como las asociaciones de vecinos, es importante en cuanto al rol que cumplen como ente cercano al ciudadano.

El estado debe transformarse en el gerente del bien común. Que interviene para proteger al débil, que administra la justicia y orienta a la sociedad en la dirección que democráticamente ha elegido.

Un clamor impostergable reclama reforma del sistema electoral para elegir tanto a los representantes ante los cuerpos deliberantes como al presidente de la República. Una reelección con periodos presidenciales de cuatro años y un congreso bicameral. Separación de las elecciones presidenciales de los cuerpos deliberantes y de las municipales.

El fortalecimiento del municipio con los Consejos Municipales y el alcalde, que es el funcionario más directamente compenetrado con el ciudadano, que conoce sus problemas y necesidades. Debe estudiar la posibilidad de elección a mitad de periodo para renovar parcialmente las cámaras legislativas.

La incorporación de las fuerzas productivas, estimular la libre iniciativa, y ofrecer oportunidades de desarrollo a la juventud.

Ofrecer oportunidades a la creatividad y a la innovación.

Estamos en la antesala de un nuevo mundo, cambiante, que a pasos agigantados avanza hacia una tecnología en los más elevados niveles.

Hace 15 días regresé del Congreso Americano de Cardiología. El desarrollo tecnológico aplicado al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, es impresionante. Estamos hablando de la inteligencia artificial aplicada a la medicina y a la ingeniería. Dentro de 10 años no sabemos qué pasará con la Inteligencia Artificial. Reemplazará al cerebro humano, será un complemento de la inteligencia humana. No lo sabemos. Pero debemos prepararnos para los días por venir.

Para afrontar ese reto, la juventud debe prepararse. Estudiar en áreas del conocimientos y carreras que miren a futuro.

Dentro de este contexto que hemos hablado en estos minutos que ustedes pacientemente me han escuchado, el municipio será la entidad que se consustanciará mas con el común del ciudadano. Será el motor por excelencia en el desarrollo y progreso de las regiones.

No soy optimista, pero estoy lleno de esperanza, declaró el general vietnamita en la mesa de negociaciones en París hace 60 años, mientras que en el campo de batalla se peleaban y lanzaban bombas napalm.

Reconstruir el país será una labor de todos. La escritora y periodista muy talentosa Soledad Morillo Belloso, lo ha expresado con las siguientes palabras“Venezuela se va a arreglar, no como quien endereza un cuadro torcido con dos golpecitos, sino como quien rescata una casa vieja heredada, con goteras que se rien de uno, paredes que crujen como viejas chismosas y un jardín que decidió convertirse en salva tropical. Y aún así, ahí vamos con todo, sin pausa y sin prisa. No será fácil ni rápido. Ninguna gesta lo es. Y esto nos guste o no nos guste, es una gesta. Las naciones, como ciertos volcanes viejos, parecen dormidas mientras por dentro acumulan fuerza para levantarse otra vez“.

El país tiene potencialidades de desarrollo y progreso como no lo tiene ningún otro país en la actualidad. Sólo necesitamos ordenar las cuentas y actuar con inteligencia y talento.

Ya a manera de colofón, agradezco en lo más profundo la oportunidad que ustedes me han concedido. Al señor Alcalde Víctor Bustamante, un personaje que con talento y perseverancia realiza un labor admirable. A su señora esposa que lo acompaña en este desafío de imprimirle excelencia y calidad a la gestión municipal. A ustedes señores concejales que al producir ordenanzas y leyes asertivas, le imprimen a la gestión mayor y mejor resultados.

A toda la población de este hermoso municipio de Zea, a la propia comunidad de Zea y a Caño Seco, un municipio que ha sido generoso en talentos y virtudes.

A todos ustedes mi eterno agradecimiento por permitirme estos minutos de reflexión sobre lo que significó y ha significado para la vida del país, aquel 19 de abril de 1810.

De aquella epopeya, han trascurrido 216 años, la misma edad de nuestra Universidad de Los Andes.


Gracias, muchas gracias a todos.


CGCD/25 de abril de 2025