Mérida, Abril Lunes 27, 2026, 12:27 pm
La extracción de Nicolás Maduro por el gobierno norteamericano es un hecho inédito en la historia que suscita muchas interrogantes, sobre todo en materia constitucional y de Derecho Internacional. Por supuesto que también en materia política, que no tocaremos por ahora. Un país entra en otro de manera avisada e impunemente y saca a su jefe de Estado ante la inacción de sus fuerzas armadas, que hasta ahora no han dado ninguna explicación.
El mundo quedó sorprendido y, salvo algunos gobiernos de la misma camarilla, sintieron alegría y satisfacción. Después de 27 años de tiranía, saqueo de la riqueza nacional y violación de los derechos humanos, había una luz al final del túnel.
Quienes somos estudiosos del Derecho nos preguntamos sobre las bases jurídicas constitucionales y del Derecho Internacional de semejantes hechos. Es evidente que esa acción viola la soberanía de Venezuela consagrada en la Constitución Venezolana y garantizada para todos los estados por las Naciones Unidas, pero el gobierno norteamericano considera que Venezuela es un narcoestado que ha invadido a Estados Unidos con delincuentes como los del Tren de Aragua, drogas, armas y dinero sucio, ante la impotencia de las Naciones Unidas, ya agotada e incapaz de garantizar un orden internacional.
La Enmienda XIV (1868), sección 1 de la Constitución norteamericana, dispone que “toda persona nacida o naturalizada en los Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción será ciudadana de los Estados Unidos y del estado en el que resida”.Estirando un poco esta disposición y amparado en sus leyes, Estados Unidos protege a la Nación de amenazas y terrorismo, y asegura la protección de sus ciudadanos en el extranjero. Basado en estas normas, el presidente Donald Trum tomó la insólita iniciativa de sacar a la fuerza a Nicolás Maduro y someterlo a la justicia norteamericana.
De manera que ni la Constitución de Venezuela ni el Derecho Internacional, la primera destruida por el narcorégimen y el segundo por la inacción de los organismos internacionales, podían ser las bases para poner fin a las desgracias de los venezolanos por más de 27 años.
Con esta acción y otras como en Irán, el gobierno norteamericano impone su propio orden internacional, por supuesto en resguardo de sus intereses, pero con efectos gigantescos sobre el moribundo orden internacional surgido a partir de la segunda guerra mundial. Amanecerá y veremos.