Mérida, Mayo Jueves 14, 2026, 11:17 am
La Distinción Bicentenaria que otorga la Universidad de Los Andes (ULA) fue recibida por el doctor Guillermo Sarmiento y el maestro Gilberto Rebolledo durante un acto en el Paraninfo realizado este 13 de mayo de 2026.
Guillermo Sarmiento: investigador de ecosistemas venezolanos
Sarmiento, reconocido especialista e investigador de la Facultad de Ciencias en las áreas de ecosistemas y paisajes de las sabanas venezolanas y americanas, fue homenajeado por sus aportes académicos invaluables a la ULA.
El rector Mario Bonucci manifestó que el reconocimiento se gesta en el marco del simposio “Evocación del paisaje en las tonadas venezolanas”, a efectuarse del 13 al 15 de mayo, como una actividad de extensión de la Escuela de Geografía (FCFA-ULA) junto con la Escuela de Música de la Facultad de Arte.
“Este insigne ulandino tuvo aproximadamente 40 años de labor académica de excelencia en el ámbito de la ecología de los ecosistemas de sabanas neotropicales”, resaltó Bonucci.
Sarmiento recordó que lo más histórico del año 1980 fue la inauguración del edificio de La Hechicera, cuando contaban con laboratorios para las prácticas y se comenzaron con los estudios de postgrados y maestrías.
Gilberto Rebolledo: más de 60 años de trayectoria artística
El mismo reconocimiento se le entregó al maestro Gilberto Rebolledo por su labor artística y académica de más de 60 años de trayectoria ininterrumpida.
Rebolledo puntualizó que para los músicos obtener una titulación musical en 4 o 5 años es realmente poco tiempo. “La disciplina artística, en el caso de la música, inicia desde que se es niño”, dijo.
Tonadas y paisajes
El decano de la Facultad de Arte, Jorge Torres, subrayó que el propósito central del encuentro es establecer un diálogo multidisciplinario entre campos aparentemente distantes que convergen en una visión caleidoscópica del territorio: la geografía cultural, la ecología del paisaje y las disciplinas humanistas de la música y la literatura.
Torres indicó que las jornadas se proponen explorar cómo la música y sus letras actúan como una suerte de etnografía del espacio, mientras que la tonada se centra en el paisaje natural representado por los cantos y las faenas de trabajo del campo.
“Al escuchar una tonada buscamos que se encienda la llama de la vocación, no solo como un ejercicio de memoria, sino como un llamado a valorar y proteger la riqueza ecosistémica y cultural”, agregó.
El paisaje desde la música
La profesora Rebecca Pérez señaló que en este espacio se sumergen en los senderos musicales de las tonadas, que invitan a evocar y pensar el paisaje desde la música conectada con la geografía y la ecología del paisaje. (Prensa ULA / Elianys Salas / CNP 18723 / Fotos: Lánder Altuve).