Mérida, Mayo Viernes 29, 2026, 01:30 pm
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En él estuvo la
grandeza de luchar por una causa justa por nunca haber sido sumiso a un poder
contra el cual se enfrentó. Su resistencia tenía por objeto la liberación del
país. Era su sueño, aun sabiendo que lo esperaba la cárcel o la muerte. Dedicamos
esta crónica a un joven ejemplo de lucha, por la que entrego su vida, me
refiero a Armando Zuloaga Blanco, quien fue de la valiente generación del 28, y
fue asesinado al enfrentarse a las tropas del gomecismo.
En tiempos de
oscuridad, de posiciones falsas y de comodidades, jóvenes como Zuloaga Blanco lo
dejaron todo para enfrentarse a esa dictadura férrea que tanto daño hizo a
quienes nunca conocieron la democracia. Algunos perseguidos prefirieron el
exilio o la cárcel al silencio. Armando Zuloaga Blanco nos dejó ese símbolo de
lucha, porque fue un verdadero líder tanto estudiantil como político, cuya
fuerza debemos desempolvar para tomar su legado.
Sus primeros
estudios fueron en el colegio francés de Caracas, y la secundaria en el liceo
Luis Espelosín. Para 1923, ingresaba a la Universidad Central de Venezuela
(UCV), esa que vence las sombras, a la escuela de derecho; y ya para 1928
formaba parte de la directiva de aquella honorable y valiente Federación de
Estudiantes de Venezuela.
A Armando
Zuloaga Blanco le va a tocar la participación activa en las protestas contra el
atroz mando gomecista en la celebración de la semana del estudiante. Esa
participación le va a costar la cárcel, y por eso lo mandan al Castillo de
Puerto Cabello. Sin embargo, después va a participar en el movimiento cívico militar
armado del 7 de abril de 1928, que se proponía la toma de Miraflores, y que fue
liderado por el capitán Rafael Alvarado Franco. Dicha intentona tenía como
objetivo tomar el palacio de Miraflores, pero fue reprimida por el general
Eleazar López Contreras. Los alzados no
recibieron el respaldo militar esperado de otros cuarteles, y los cabecillas
fueron apresados; otros se exiliaron, como el caso de Armando Zuloaga Blanco, y
el resto fueron ejecutados. Es importante señalar que el propio hijo del
general López Contreras estaba en la conspiración, Eleazar López Wolkmar, quien
era jefe de la guarnición de Caracas.
Alvarado Franco muere en el Castillo de Puerto
Cabello el 12 de diciembre de 1933.
El país
transitaba bajo la tutela de las bayonetas Gómez, pero a cada dictadura le salen
insurrecciones. Muchas de éstas irrumpieron durante los carnavales de Caracas
por aquellos jóvenes venidos de distintas capas sociales cuyo amor por la
liberación de Venezuela los llenó de coraje. Armando Zuloaga Blanco desafió a
la inmutable dictadura que parecía eterna (duró 27 años, de diciembre de 1908 a
diciembre de 1935), sometiendo al pueblo a penurias, censura, persecuciones y
cárcel.
Es necesario mirar
atrás y reflexionar sobre el lugar de aquellos valientes muchachos que se
inmolaron por la patria, y para que nunca se olvide la gesta de estos verdaderos
dirigentes dignos y patrióticos, de combate ético y moral. Recordemos a Armando
Zuloaga Blanco, líder de conciencia venezolanista, democrática, patriótica y
soberana; ese joven que dejó sus comodidades personales, y a su hermosa
prometida, porque su espíritu lo llamaba a ejercer el fuego libertario contra la
peor dictadura de su tiempo.
Zuloaga Blanco
se juntó a aquellos hombres que venían en aquel barco llamado el Falke,
y que era comandado por el general merideño Román Delgado Chalbaud, y que no
transportaba simplemente soldados, sino hombres comprometidos con la liberación
de su patria querida, ultrajada por las crueldades de Gómez y sus lacayos.
Armando Zuloaga
Blanco es un símbolo de lucha incansable junto a esos hombres que Humberto Tejera denominó “La
estirpe de los Inadaptados”, refiriéndose a los que dejaron huellas imborrables
en la historia política de la Venezuela de inicios del siglo XX: Emilio Arévalo
Cedeño, Francisco Linares alcántara (hijo), José María Ortega Martínez,
Leopoldo Batista, Rafael Simón Urbina, Román Delgado Chalbaud y Armando Zuloaga
Blanco. Nunca se rindieron y entregaron su vida a un nuevo amanecer de honor y
gloria a su país.
Armando Zuloga
Blanco fue nieto del escritor Eduardo Blanco, hijo de Carlos Guillermo Zuloaga
Tovar y de Josefina Trinidad Blanco, descendiente de Simón Bolívar. Armando
Zuloaga Blanco nació en Caracas el 4 de junio de 1905 y murió en combate el 11
de agosto de 1929 en el desembarco del Falke en las costas de Cumaná contra las
huestes del gomecismo.
Armando Zuloga
Blanco bebió del sol de Corinto, y vaticinó aquella liberación que, al cruzar
los mares de la libertad, vendría finalmente a la luz como ese pájaro que
cantaba ante el claror del futuro, invocando un nuevo amanecer.