Mérida, Abril Miércoles 15, 2026, 08:18 am
La propuesta presidencial presentada en cadena
nacional de radio y televisión de eliminar los requisitos básicos académicos
para que los médicos integrales comunitarios (MIC) ingresen a los postgrados de
las especialidades clínico-quirúrgicas, supone la ruptura de las condiciones
mínimas que debe cumplir el aspirante que garanticen, en lo posible, un
rendimiento adecuado y la calidad del egresado, el médico especialista.
Requisitos que entre otros contempla, la exigencia del cumplimiento del
artículo 8 de la Ley del Ejercicio de la Medicina de haber ejercido como médico
rural un año o como interno rotatorio de postgrado en un hospital dos años,
además de una prueba de conocimientos de Medicina General y valoración de las
credenciales que están contemplados en los Reglamentos Internos de las
Universidades Nacionales.
Eliminar de tajo por decreto presidencial los
requisitos anteriores dándoles prioridad o preferencia a los MIC constituiría
una crasa injusticia con los médicos egresados de la Universidades Autónomas,
jóvenes que han cursado la carrera de Medicina durante 6 años, bajo un
currículum académico que contempla materias básicas de Medicina como Anatomía
Humana, Histología y Embriología, materias esenciales del preclínico como
Fisiología, Fisiopatología, Clínica Propedéutica, Semiología y Terapéutica
Clínica y los años clínicos de rotación hospitalaria en las áreas de Medicina,
Cirugía, Obstetricia y Ginecología, Pediatría y Puericultura y Medicina
Comunitaria.
Los médicos especialistas no han migrado a otras latitudes porque hayan sido sustraídos por los países desarrollados o los vecinos latinoamericanos. Las causas de esas migraciones han sido consecuencia de las desacertadas políticas en materia de salud por el gobierno nacional, las pésimas condiciones laborales de los hospitales públicos, las condiciones de inseguridad personal en el área hospitalaria, la ausencia de medicamentos para el tratamiento de diversas patologías, la inoperatividad de los equipos diagnósticos y los miserables sueldos devengados por los médicos especialistas. Mi salario mensual como especialista en cardiología es el equivalente a 4.9 bolívares soberanos (490 mil de los fuertes).
La pretensión de mantener la vigencia de un modelo que ha fracasado en todos los niveles de la atención de la salud, sólo logrará el mayor sufrimiento de los pacientes que tocan las puertas del hospital, sin encontrar solución a su enfermedad. Es la hora de garantizar la salud y la vida a todos los ciudadanos sin distingo alguno, a todos por igual, al campesino de los páramos, al agricultor de los llanos, al pescador de las costas, al ama de casa, al obrero y al estudiante, al profesional y al universitario, al empleado público y privado. A todos por igual.