Mérida, Octubre Domingo 25, 2026, 02:09 am
La ASEAN comenzó a reconocer la neblina como una preocupación regional en 1985 con la adopción del Acuerdo sobre la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales, que específicamente hacía referencia a la contaminación del aire y los "efectos ambientales transfronterizos". Más adelante, tras los eventos acontecidos entre 1997 y 1998, se estableció el Acuerdo de la ASEAN sobre contaminación transfronteriza por neblina (AATHP, por sus siglas en inglés) suscrito en 2002. Dicho acuerdo incluyó el compromiso de los Estados miembros de la ASEAN de combatir las fuentes de la espesa neblina que afecta la calidad de vida en la región. Pero al no tener estatus legalmente vinculante, el acuerdo se diluyó durante el proceso de negociación, hasta su entrada en vigor desde 2014, luego de la ratificación de Indonesia.
Dentro de lo establecido en el acuerdo, sobresale el rol asignado a la actividad científica y la coordinación regional para contener los problemas generados por los incendios y hacer frente a los nuevos retos medioambientales a los que se enfrenta la región. Así, el artículo 17 de la AATHP estipula que los Estados miembros deben apoyar programas de investigación científica y técnica relacionados con la contaminación por neblina transfronteriza. Y el artículo 5 de la recomienda el establecimiento del Centro de Coordinación de la ASEAN para el Control de la Contaminación por Neblina Transfronteriza, con el propósito de facilitar la cooperación sobre la contaminación por neblina derivada de incendios terrestres y forestales.
Las funciones provisionales de dicho centro son compartidas por la División de Medio Ambiente de la Secretaría de la ASEAN y el Centro Meteorológico Especializado de la ASEAN (ASMC). Pero el desacuerdo sobre el papel del ASMC en el futuro inmediato se ha convertido en un importante obstáculo. En principio, el ASMC se estableció como el centro regional para monitorear y evaluar los incendios terrestres y forestales, además de proporcionar alertas tempranas sobre la neblina. Pero la falta de consenso sobre los conjuntos de datos meteorológicos de los Estados miembros ha dado lugar a disputas sobre la validez de los datos que utiliza y emite el centro.
De esta manera, queda claro la prioridad dada a la coordinación académica y científica para atender un problema regional, pero son retos por superar: a) despolitizar la ciencia, b) incrementar el apoyo financiero a los programas de investigación científica y técnica, y c) priorizar objetivos alcanzables en materia de biodiversidad, cambio climático, educación ambiental, ciencia, tecnología y sostenibilidad. En otras palabras, se debe avanzar en la diplomacia y la cooperación política para adoptar mecanismos que permitan combatir las causas de los incendios y sancionar a los promotores de esta práctica.
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