Mérida, Octubre Sábado 24, 2026, 02:00 pm
El fenómeno de la globalización está íntimamente ligado
al aumento de los niveles de conectividad, interdependencia entre partes,
grupos y generalidades de personas, economías y sociedades. La globalización
representó uno de las grandes transformaciones contemporáneas del orden
mundial. Sin embargo, en el 2019 todos aquellos aspectos que definieron a la
globalización dentro del sistema internacional de flujos, movimientos,
permanencias y cambios en los agentes, agencias y sistemas vieron su merma, ya
que, los Estados- Nación tenían una urgencia; salvar vidas nacionales.
Es así como en 2022, los recursos autonómicos de los
Estados-Nación para enfrentar las nuevas oportunidades o amenazas del contexto
creado de des globalización implica, un nuevos conjuntos, asociaciones o grupos
de relaciones factibles en el marco de los recursos y preferencias. La imagen
del mundo hoy en 2022 ha cambiado, no existe una aldea global, aunque sea
paradójico y contradictorio porque los acontecimientos relacionados con la
globalización son persistentes y parecen fomentar el estímulo hacia la cooperación
y coordinación dentro de transformaciones y estabilidades globales.
Sin embargo, al tiempo en el sistema internacional la
economía internacional y la sociedad doméstica o nacional pujan entre la contracción
y la expansión de la interdependencia, porque la inestabilidad de los
conflictos civilizatorios, los conflictos comerciales, los conflictos políticos
personalistas, los conflictos bélicos, también como parte de las relaciones
internacionales convierten a las características del sistema mundial en la
perfecta excusa para contribuir hacia la legitimidad de gobiernos que solo se
sientan y coordinan en áreas particulares que están desdibujando la
institucionalidad y la coordinación internacional de las acciones nacionales
con impacto internacional.
Dentro de lo mencionado, China y Estados Unidos se
presentan como ejemplo de la pérdida de la gobernanza internacional de muchos. Sus
acuerdos están marcados por el bilateralismo discriminatorio de gran influencia
en los países poderosos-fuertes y, menos poderosos-débiles, ya que, ambos
Estados-Nación son de amplia influencia global. La práctica de sus políticas
externas, no solo han establecido una nueva forma de coordinación global, sino
que además ha surgido una tenue, desdibujada pero muy presente coordinación ad
hoc de hacer, para este propósito y para esto. Los lazos bilaterales entre
China y Estados Unidos a pesar de la marca por tensiones y distensiones con interdependencia
positiva y negativa, circundan la acumulación de capital entre el deterioro y
desconfianza del ascenso del otro, llevando a una dinámica de contención del
otro para incrementar la entropía global y seguir el “de hacer”, “para este
propósito” y “para esto”.
Además, las empresas transnacionales en ambos
Estados-Nación conectan sectores específicos, pero también, conectan hechos
políticos, económicos, militares y culturales. La carrera Estado-Nación-Transnacional
no es hacia la estabilidad, en su lugar, se encuentra la difusión y
compensación de la contención del otro, implicando que China y Estados Unidos contengan
y reconozcan el margen de actuación del otro, con el único objetivo, no de armonización,
sino la no interferencia del otro en los asuntos por áreas del par.
La oposición a los acuerdos entre China y Estados Unidos es
indivisible de los principios por los que se realizan y la conducta que los
niega. Existe una reciprocidad difusa pero evidente cuando ambos
Estados-Naciones logran sus metas y objetivos por áreas de influencia. Con
ello, la reciprocidad difusa dentro de la entropía global, resultan en una
combinación nacional de preferencias y exigencias individuales, pero con impacto
universal.
Entonces la prevención no ocurre para la restauración o
permanencia de la paz, el bienestar y la justicia de impacto global, surge por
la posible interferencia en las operaciones de mercado de cada Estado-Nación. Es
así como el bilateralismo y minilateralismo dentro de la temática
particularizada y especifica entre China y Estados Unidos permite la gobernanza
escasamente institucionalizadas, pero con grandes redes alimentadas por
camarillas de intereses comunes, selectivos que facilitan la cooperación en el
minilateralismo y bilateralismo, reemplazando normativas globales frente a la
solución del estancamiento de la negociación.
@zerpasad*