Mérida, Julio Sábado 11, 2026, 04:17 pm
Este domingo 22 de mayo se celebra en toda la Tierra, el Día Internacional
de la Diversidad Biológica, bajo el lema: “construir un futuro compartido
para toda la vida en la tierra”, los hombres y mujeres de bien hacemos un alto
para tomar conciencia que, aunque disponemos de muchos
avances tecnológicos, dependemos completamente de la salud y preservación de
los ecosistemas.
Un día importante para asumir juntos el llamado del
Papa Francisco “al cuidado de la casa común”, Un cuidado que tiene su objetivo
concreto y a corto plazo, no solo la urgente tarea de mitigar el cambio
climático que está poniendo en peligro, no la existencia de la Tierra como
planeta de sistema solar, sino la tierra como lugar donde ha sido y es posible el
don precioso de la vida. Cuidar la casa común es cuidar la
vida en la tierra y esto implica salvar la humanidad y evitarle enormes
sufrimientos, tal como apunta el Santo Padre.
Este día internacional ambientalista, tiene la forma de Convenio sobre la Diversidad
Biológica y fue firmado por 196 países en el año de 1992, en la
Cumbre para la Tierra de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su objetivo es
crear conciencia acerca de la importancia que tiene la biodiversidad para los
seres humanos y la necesidad de cuidarla y preservarla para las futuras
generaciones.
La diversidad biológica o biodiversidad se refiere a la
variedad de seres vivos existentes y las diferencias genéticas de cada especie,
tanto de animales, plantas y microorganismos que nacen, crecen y se desarrollan
en un determinado ecosistema. Incluye los distintos procesos y cambios evolutivos
que ocurren con las especies y todo el entorno que les rodea.
En la carta encíclica “Laudato
Si”, el Papa identifica los apremiantes problemas ecológicos modernos: La
contaminación del medio ambiente y el cambio climático (20- 26); el tema del agua
(27-31); la disminución de la calidad de vida humana y la destrucción de la
sociedad (43-47); y la desigualdad global (48-52), la pérdida de biodiversidad,
debido a la extinción de poblaciones y especies,
(32-42). Es la tarea inacabada de toda la humanidad, que seamos capaces de convivir
en un mundo mucho más sostenible, con mayor justicia y equidad, donde la
distribución de los recursos naturales pueda llegar a un mayor número de
personas, que lamentablemente hoy sufren de hambre, miseria y muerte por falta
de ellos.
Para
lograr que todos los seres humanos vivamos en un mundo más sostenible, es
necesario aplicar medidas drásticas y urgentes que permitan la protección y
preservación de todos los ecosistemas, así como de la diversidad biológica que
los habitan.
La ciudad de
Mérida está rodeada por un excepcional escenario natural de bosques nublados,
páramos además de otros ecosistemas de vital importancia para el mantenimiento
de la calidad de vida de los habitantes de la ciudad y del Estado, el desafío
urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de todos por
unir esfuerzos ante un intenso deterioro de nuestros bosques y fauna, ante las
indiscriminadas formas de cultivo. Toda una verdadera conversión ecológica que
nos lleve a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro
del planeta, sobre la necesidad de un cambio en el paradigma hacia un verdadero
desarrollo sustentable e integrado.
Una vez dijo la Madre Teresa de
Calcuta, "a veces sentimos que lo
que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le
faltara esa gota”, es por eso la importancia de que cada persona asuma ese
pequeño cambio, con un nuevo estilo de vida y relación con la diversidad
ambiental, con la conciencia que todos estamos cuidando, valorando y nuestro
entorno, cuidar los recursos naturales y respetar a la naturaleza, para que
poco a poco pueda retornar a su equilibrio natural.
Mérida, 22 de mayo de
2022