Mérida, Diciembre Jueves 01, 2022, 12:53 pm

Inicio

Opinión



Al Filo de La Verdad

Respeto patrimonial por Giovanni Cegarra

Diario Frontera, Frontera Digital,  Giovanni Cegarra, Opinión, ,Respeto patrimonial por Giovanni Cegarra
Giovanni Cegarra


Mérida, capital del municipio Libertador del estado homónimo, en pleno centro de la región andina venezolana, es quizás la única ciudad del país, que aún conserva  intactas, algunas viviendas y edificaciones, en cuyo alrededor ha girado la vida de sus habitantes, que marcan en estos tiempos modernos, su modo de ser, existir e idiosincrasia, a lo que se suma todo un extraordinario e incalculable acervo histórico cultural religioso señorial patrimonial, que la distingue y diferencia de las demás del resto del territorio nacional.

 

Sí bien es cierto, que la modernidad impera en este Siglo XXI, ello no quiere decir, que su fisonomía antañona ambiental cultural sea vulnerada, así como así, se merece todo el respeto patrimonial, que bajo concepto e idea alguna, debe ser desfigurado, con pintura policromática por demás inadecuada a su imagen andina.

 

Si la memoria no me falla, uno de los articulados de la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, que data de los años 90, estipula que el patrimonio cultural de una población, lo conforman sus bienes muebles e inmuebles de cualquier época, con su valor histórico, artístico, social, arqueológico, arquitectónico, ambiental, tradicional, religioso, junto a sus manifestaciones culturales musicales, costumbres, entorno urbano o suburbano, declarados en ley, dignos de protección y conservación y en sus efectos, cualquier cambio fisonómico deberá estar sujeto a la ley en referencia.

 

En la Mérida de hoy, en la que se compagina lo señorial con lo moderno, la anarquía en la construcción de edificaciones que violan aquella Ordenanza Municipal que fuese aprobada en tiempos de la Presidencia del Dr. Jesús Rondón Nucete, en el Concejo Municipal del Libertador, que prohibía el construir edificios de más de cuatro pisos, se impone el debido e inminente respeto patrimonial, se lo merece la ciudad, por lo que no cuadra, en todo el sentido de la palabra, el lesionar su imagen fisonómica, con una policromía que en nada identifica su idiosincrasia andina, por mucho modernismo que se tenga por delante y punto.





Contenido Relacionado