Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:06 pm
La tarde de este viernes 30 de diciembre la sesión de la Asamblea Nacional electa en 2015 dio por concluido el Gobierno Interino de Juan Guaidó, tras una votación donde la Reforma sobre la Ley del Estatuto de Transición resultó apoyada. Esta propuesta fue planteada por los partidos políticos Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Movimiento por Venezuela.
Ni siquiera un intento de levantamiento contra Maduro en abril de 2019 -que acabó en nada-, ni una ovación brindada en 2020 por la élite política de Washington encabezada por Donald Trump, entonces presidente de Estados Unidos, lograron el efecto que Guaidó esperaba, y el declive siguió su curso.
Justamente el cambio en EE. UU., con Joe Biden en el poder desde enero de 2021, restó fuerza a la causa de Guaidó, que dejó de ser una prioridad en la Casa Blanca, lo que abrió la puerta a una flexibilización en el resto de democracias occidentales que empezaron a mirar a Maduro con menos rechazo.
Esa relativización avanzó hasta la normalización de relaciones diplomáticas y comerciales entre la llamada revolución bolivariana y gobiernos que una vez la tildaron de dictadura, y alcanzaron su cénit este año cuando se confirmaron acuerdos directos entre las administraciones de Maduro y Biden.
Las denuncias sobre corrupción, que involucraban a funcionarios designados por el opositor Juan Guaidó para proteger los activos venezolanos en el extranjero, también afectaron la imagen del interinato.
Colombia y Estados Unidos, países que brindaron todo el apoyo al «Gobierno interino», registraron los mayores escándalos de malversación de recursos dentro de empresas venezolanas que estaban bajo la gestión del presidente encargado, que salió ileso de todas las investigaciones internas del parlamento paralelo, también liderado por él.
Los partidos opositores apoyaron al unísono a Guaidó durante todo 2019, seguido por un 2020 con minúsculas críticas, imperceptibles en el año de la pandemia. Así hasta que en 2021 los cuestionamientos empezaron a sonar más fuerte, mostrando a antiguos aliados como detractores del interinato, que pasó a asociarse con una idea sin éxito y, además, corrupta.
Todo esto desembocó en un 2022 sin tapujos, en el que organizaciones políticas y dirigentes del antichavismo rechazaron la legitimidad, pertinencia y eficacia del «Gobierno interino», un repudio estridente que alcanzó la nota más alta con la votación de este viernes, que dio por vencida la presidencia de Guaidó.
Las voces en contra ya sonaban en las redes sociales, estudios de opinión y manifestaciones callejeras, en las que los ciudadanos expresaron su rechazo a la continuidad de Guaidó limitaron su poder de convocatoria, asegura la agencia de noticias EFE.
Y, como si se tratara de mala suerte, el séquito internacional quedó diezmado por un giro a la izquierda en Latinoamérica y por el hastío de gobiernos que necesitan normalizar relaciones con la nación más petrolera del mundo, al que puede salvar de una crisis energética con un levantamiento de sanciones que ya deja de parecer imposible.
Con información y análisis de la agecia de noticias EFE.