Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 09:22 pm
La era revolucionaria que
cautivo a los venezolanos con sus falsas promesas de propulsar la equidad,
exaltar los valores éticos y morales, el empoderar al pueblo a través de un
falso corrupto, manipulado y engañoso poder popular; el desarrollo potencial
del país, la correcta y proporcional distribución de las riquezas y hacer de
Venezuela una potencia, hoy después de más de 2 décadas resulto diametralmente
todo lo contrario. Desde el ascenso al poder de los proponentes e ideólogos de
la revolución bolivariana solo hemos visto la degradación de la
administración pública , la complicidad
de los poderes públicos que progresivamente fueron secuestrados para ponerlos
al servicio de la corrupción representada en cientos de funcionarios y del
liderazgo oficialista que reiteradamente han desfalcado a la nación venezolana.
En el presente vemos un
macro escándalo, nuevamente en la industria petrolera, de niveles alarmantes,
cifras multimillonarias que contrastan con el sacrificio salarial al que es
sometida toda la población , con el estado de orfandad de los jubilados y
pensionados, , el robo de las prestaciones sociales de miles de venezolanos ,
la ruina de la economía familiar mientras un puñado de delincuentes civiles y
militares de cuello rojo hacen alarde de grandes fortunas y se dan vida junto a
sus familiares de manera ostentosa obscena
y aberrante.
Recordemos las cientos de
obras convertidas en elefantes rojos en todo el territorio venezolano; el plan bolívar
2000, la misión vivienda, el caso del CAEZ , las expropiaciones de miles de
empresas y unidades de producción agropecuaria,
el desfalco de Corpoelec, el caso del asalto a PDVSA por parte de Rafael
Ramírez , el caso ODEBREAH, el desangre diario de los recursos de los
venezolanos que ese han destinado para mantener la revolución cubana, los
recursos que se erogaron para fundar y mantener las instituciones como el ALBA,
Petro Caribe entre otras. el petróleo
regalado a países pequeños que se convirtieron en cómplices del régimen
imperante a cambio de descuentos o condonación de sus deudas, por nombrar
algunos escándalos. La sumatoria de estos y otros casos más generan una cifra
descomunal e irrecuperable que tiene sus responsables directos y son quienes
han controlado y secuestrado al país y se niegan a reconocer su fracaso y su
gran logro, el empobrecimiento y arruinado a la familia venezolana.
El sistema comunal
fundamento en los niveles bajos de la dirigencia política oficialista la
corrupción a menor escala, ante el
reparto irregular de recursos sin , que se tradujeron en bienestar para los administradores
de la miseria; aquellos que reparten el gas, el Clap, el cemento , el zinc, los
que consiguen un cupo para echar la
gasolina subsidiada , manipulan con el sistema patria y sus bonos miserables,
le consiguen un carguito a algún necesitado, tramitan una operación o servicio médico o reparten un blíster de medicamentos, entre
otras políticas de control social.
En todos los niveles los
recursos del estado en épocas de bonanza y de escases han sido manejados
irregularmente, aun existiendo una contraloría general de la republica con sus
dependencias regionales que esta en el deber de garantiza la inversión de los
recursos públicos y su correcta erogación.
Ante tanta desidia,
complicidad y corrupción el pueblo venezolano debe vencer el pesimismo, el miedo,
la sumisión, la cobardía y el conformismo que cooperan en mantener a la nación,
bajo el control de un régimen prescrito y fallido, débilmente sustentado en un
mar nauseabundo y pestilente que diezma, corroe, asfixia y liquida a la
sociedad venezolana. No se puede seguir siendo cómplice por omisión a la
evidente destrucción del país y instituciones mucho menos a la entrega de
nuestra soberanía, hoy repartida entre los países socios comerciales del
régimen.
En este país todo se ha
extralimitado. Se pierde la capacidad de asombro ante hechos abominables a
veces indescriptibles. Venezuela es de todos y nuestro deber es reaccionar ya,
ante la grave situación ética, moral, política, económica y social que vivimos.
Tenemos la posibilidad electoral planteada bajo acuerdos aun no concretados que
debemos transitar y no abandonar pese a las indefiniciones, criticas y
frustraciones, pero ante los recientes hechos acaecidos, donde la
responsabilidad directa es del señor Nicolas Maduro debemos insistir, como lo
han hecho algunos otros, en su renuncia, ante los hechos de corrupción de sus
funcionarios de alto rango responsables de administrar la primera fuente de
ingresos para la nación. No podemos aceptar que es un hecho más, esto debe cesar.
El país necesita una salida a la crisis inaguantable e insostenible. En los
tiempos por venir de cara a un proceso electoral, de qué manera el ejecutivo y
los poderes el legislativo, el judicial y el estamento militar, todos
involucrados en escándalos de corrupción pueden seguir pidiéndole al pueblo
venezolano que aguante la pela, cuando no hay justificación alguna para llevar
una vida de pobreza y en otros casos de indigencia. La ingobernabilidad y
perspectivas para los próximos meses abre escenarios posibles que pudieran no
ser tan crueles y duros si se llama a unas elecciones generales anticipadas que
equilibren las emociones, plasmen en su conducción la nueva realidad política y
amplíe y allane el tortuoso camino que se transita inevitablemente hacia la
transformación urgente del país.
Los venezolanos entre
subsistir diariamente, venciendo la desinformación y la manipulación de los
sectores políticos viciados, comienzan a expresar claramente su intención de
contribuir con un cambio de modelo, las protestas por las reivindicaciones
laborales muestran el punto de quiebre absoluto e irreconciliable de la masa
laboral con el modelo socialista, revolucionario, chavista o madurista como lo quieran
denominar. La llama del sentido patrio, comenzó a encenderse contra todo
pronóstico. El llamado es a los liderazgos emergentes a actuar con responsabilidad en los tiempos por venir,
para asumir todos los escenarios que se abren , ante un oficialismo desacreditado, fracasado
y contra las cuerdas, por el fracaso inobjetable de su modelo y un sector de oposición;
mutilado, cuestionado ,frenético y desgastado que representan más que el
antagonismo al régimen , una copia del
oficialismo sectario, desnaturalizado y empoderado de soberbia, ambos desconectados de la realidad del
venezolano.
El pueblo venezolano debe
pronunciarse apegados a los derechos que le da la constitución ante los desfalcos
al patrimonio de todos, con repercusión al futuro de las nuevas generaciones.
Recordemos que Carlos Andrés Pérez se le cuestiono por situaciones de menor cuantía
considerado por muchos como justificables para el momento y por consecuencias
generadas por un ajuste económico en su segundo mandato, no muy transcendental
y abismal como lo que hemos visto en los últimos años de esta nefasta y
engañosa revolución. Nuestro deber ciudadano es despertar y actuar. Los jerarcas
del régimen pese a tantos señalamientos públicos y notorios venden su imagen de
inmaculados y en todos los casos siempre han caído los funcionarios medios y
los que evaden la justicia están en paraísos fiscales en calidad de intocables
la mayoría y otros procesados por la justicia internacional convictos y
confesos. ¿Será que el señor Maduro, sus ministros y diputados; civiles y
militares además del contralor general no sabían nada? quien manda en esta hora
menguada que vive la patria? ¿Quién es el responsable de la administración de
los recursos del estado? sobre todo ¿quién reparte? Dicen que es al que le queda la mejor parte.
Lo inverosímil de esta historia de otras muchas por ver, es escuchar a un
ministro y presidente de PDVSA poniéndose a la orden del PSUV para facilitar
las investigaciones. Acaso no es ponerse a la orden de la justicia. Con estas
declaraciones pasamos a entender que es la jefatura del PSUV quien la imparte.
Venezuela en una
encrucijada que demanda la unidad y actuación ciudadana. Vamos consientes de la
persistencia de los amañados en el poder en no acatar el clamor popular, que
cegados atropellan un país en ruinas y empobrecido.
El “por ahora” del precursor de esta tragedia es transformado por todos los
venezolanos en “es la hora”
El enfermo que tiene
mucho dinero para su tratamiento, para pagar los mejores médicos y centros asistenciales,
ante un diagnóstico de estado terminal puede prolongar en algo el tiempo de vida,
aunque vivirá un tiempo de agonía, esa es su única esperanza, no más. La luz
sale para Venezuela y las sombras se disipan ,replegándose a su oscurantismo de
origen. Dios y la Virgen nos acompañen.