Mérida, Octubre Sábado 10, 2026, 06:28 am
En los días santos es inevitable
reflexionar sobre lo profano y lo divino, lo inmediato, previsible y esperado.
Dejamos aquí unas pocas observaciones sobre la hora.
1. Las rebeliones se alimentan, en gran medida, de resentimientos. El que manda, debe cuidarse de generar la menor cantidad posible.
2. En tiempos de rebelión, hasta los más
cultos y moderados, puestos en circunstancias, terminan arrastrados por la
vorágine de la irracionalidad.
3. En política nadie sabe para quién
trabaja y los que invocan al demonio, rara vez están allí cuando llega: “A
situación diferente, hombres diferentes”.
4. Muy pocos entienden que mientras más
alto se sube, más dura puede ser la caída. La humillación es proporcional a la
soberbia.
5. En cualquier circunstancia, la toma de
decisiones no puede desentenderse de la prudencia, aunque si ésta es abundante
paraliza y, si falta, acerca el fracaso. Cómo en la física, las acciones
generan reacciones.
6. En política se pagan caro los fracasos,
pero los éxitos se cobran con sencillo. Por eso es fundamental saber lo que se
hace, cómo se hace y con quién se hace.
7. La demagogia siempre es mala compañera.
Pero hay que tener cuidado, porque la mayoría sólo escucha lo que le conviene.
8. No se deben asumir tareas para las que
no se tiene preparación. La audacia y la mentira tienen patas cortas.
9. El fanatismo ciega, la realidad es
testadura y quién vive de ilusiones, muere de desengaños. Es suicida perder la
conexión con la realidad.
10. La gente es como es, no como nos
gustaría o queremos. Es más provechoso intentar conocer a las personas, que
pedirle peras al olmo.
11. El que no hace bien, si le provocan,
puede hacer mucho mal. Es mejor respetar y no subestimar a nadie. Aunque hay
gente temeraria que es preciso enfrentar, porque no entienden de respeto, ni de
nada.
12. Todo proceso tiene su propia naturaleza. No entenderla, forzando su dinámica, siempre genera trastornos.
13. La retaliación, la venganza, el cobro
de facturas y las campañas de odio son enemigas de la justicia. Ésta no tiene
hormonas. Además, "la ley es la razón desprovista de pasión" y,
definitivamente, “con la vara que midas, serás medido".
14. Como dijo Savater, el ser humano es el
único animal capaz de rebelarse, de romper las reglas de su grupo y de no
seguir las órdenes establecidas. Pero siempre encontrará la forma de
justificarse. Tanto para revelarse, cómo para obedecer, buscará razones
válidas.