Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 10:55 pm

Teresa Omaña Martínez
Teresaomana3@gmail.com
La mujer venezolana ha jugado, y continúa
ejecutando, diversos roles en esas grandes luchas emprendidas a través de la
historia para encontrar espacios de participación en los cargos públicos y
políticos con voz propia. No obstante,
pese a los grandes avances que al respecto se han dado se aprecia que en
los escenarios sociales y políticos, así
como en los espacios de toma de decisiones y en la política misma, persisten acciones
de exclusión en aspectos cruciales para las mujeres como el ser personas de derecho civil,
trabajadoras, pensantes, protagonistas
de grandes causas, sin renunciar a sus
propios intereses y donde el sistema de
representación dé cuenta de la
pluralidad y no de la presencia de una
moda individualista, que impida desarrollar mecanismos de participación sin intervención discriminatoria, donde los procedimientos incluyan aprendizaje
para el surgimiento de nuevas reglas de juego, para propiciar y sostener una ética de
convicción, así como construir sistemas
de poder simétricos y respetuosos de las diferencias que serían parte de la agenda que se necesita para impulsar
las estrategias políticas en los nuevos
tiempos.
Para ejercer cargos de dirección dentro de
los partidos políticos y lograr el ascenso al liderazgo cada día es más cuesta
arriba porque se tiene que lidiar con prejuicios, roles de género,
preocupaciones y sentimientos de culpa en el plano personal, elementos que de
una u otra forma ayudan a disminuir la representación política de la mujer y
falta de inclusión en la vida pública
Tal
situación motivó a la periodista a entrevistar y conversar, en una primera
fase, para compartir con los lectores sus opiniones sobre este tema que se
mantiene en la palestra, al considerar que se hace necesario conocer la opinión
que sobre el particular tienen las mujeres que hacen política en Mérida, que
además de ocupar cargos públicos, son empresarias, aunado a la base de unas próximas elecciones presidenciales y otros
cargos, tanto políticos como de gobierno, a ejecutarse en el 2024, y la cercanía
de las elecciones primarias previstas por factores de la oposición para el 22
de octubre de 2023,
Alejandra
Luna, presidenta de la Cámara de Turismo en la
entidad, manifiesta que la participación de la mujer en la política o en cargos
públicos es uno de sus objetivos, las leyes la respaldan para que ejerza
cualquier cargo, porque en la política venezolana las mujeres son parte o
copartícipe de estas acciones. Lo importante para Luna es que tenga proyectos
concisos y realizables donde prevalezca
la inclusión y la sostenibilidad.
Luna comentó que la mujer debe prepararse
para lograr sus objetivos, partir de un proyecto que la impulse como un destino
para llegar a la meta, que aborde espacios y participe en la toma de decisiones
para lograr los cambios político y social del país. Lo importante es mantener
la lucha, generar acuerdos para tener la posibilidad de permanecer en Venezuela, y los que se
marcharon regresen, en sí es estar comprometida, hacer el bien en común.
Por su parte, la especialista en Derecho con
inclinación al área procesal penal, Andrea
Barrera, confiesa que desde lo legal la mujer está limitada por la cultura
machista que persiste en el país, porque con esta posición del hombre se denota
una inclinación a considerar que la mujer no tiene capacidad para dirigir a sus
ciudadanos. También acota que culturalmente está dominada por el hombre, por
sus creencias, por la crianza recibida, entre otros elementos, que le impiden
alzar la voz y entrar en este escenario. Indica que existe una Ley de Violencia contra
la Mujer creada, inclusive, para evitar que se limite a la mujer a participar
en la vida política o en cargos públicos.
Lamenta Barrera que para el momento no se
observen iniciativas por parte de las mujeres merideñas a fomentar su
participación activa como candidatas en un partido político o que éste las
promueva, pero lo que sí resalta es que son los hombres quienes tienen con
mayor frecuencia la oportunidad de postularse y ocupar estos cargos.
Explica la abogado Barrera que en la Carta Magna claramente se señala que las ciudadanas y ciudadanos pueden participar en la vida pública
nacional, “solo está allí en la Constitución pero tampoco ha ocurrido un evento donde la mujer reclame ese derecho
propiamente y se le respete tal derecho”, termina preguntándose “como
profesional del derecho ¿dónde está aplicado ese principio de igualdad, cuál?
Otra merideña, que dio su opinión sobre el
tema en cuestión, es Fabiana Santamaría,
legisladora y coordinadora operativa regional del partido Voluntad Popular, explica
que pocas son las mujeres que asumen este rol debido a diversos factores, entre
los que destaca la responsabilidad que tiene en el hogar, en la familia para
poder alcanzar una sociedad más justa, inclusiva, más tolerante. Otras no se
sienten capaces, por tanto, es importante que se formen para gobernar y que el
partido político donde se ubiquen le brinde las herramientas necesarias para
formarse en este campo.
Reitera Santamaría la necesidad de que surjan
más consultas internas en los partidos políticos porque en la actualidad las
decisiones las toma directamente Caracas, pero sucede que en las
municipalidades escuchamos a personas con pensamiento extraordinarios, a ellos
no los están escuchando desde el nivel central. La realidad de las regiones es
muy distinta y por situaciones como estas se entra en conflicto con los
partidos políticos. También expresa que Mérida eminentemente es un estado conservador,
católico y esto influye en temas de toma de decisión para tener una mujer
rectora o gobernadora. En este sentido, los hombres necesitan comprender el por
qué la necesidad de la lucha de género y las mujeres saber plantear cada una
sus posturas, sin colocarse trabas, sin tener miedo.
En sí, pareciera que las mujeres otorgan una
visión distinta de la política por su manera de ejercerla, la toma de
decisiones es importante para ellas porque requieren de múltiples sentidos de
ser vistas, la importancia radica en abrirse a ella y es una de las tantas razones
por lo que se requiere más mujeres en los cargos.