Mérida, Julio Miércoles 15, 2026, 07:06 am
Cada día vemos como el
país se ha venido quedando prácticamente aislado tanto internacionalmente al no
contar con la cuantía de líneas, conexiones e itinerarios internacionales e
igualmente en el contexto nacional o al interno ya no sólo no hay casi
movilidad aérea sino terrestre, el parque automotor publicado y privado está
prácticamente colapsado, unido a cortes de luz, limitaciones importante en la
movilidad de los trabajadores, universitarios, público en general. El panorama
es desolador no solo por los millones de compatriotas idos del país en búsqueda
de trabajo, alimentos y esperanzas, sino por lo que diariamente vemos en
nuestras calles y avenidas plagadas de miseria, dolor, indiferencia,
desatención y demás.
La llama democrática,
libertaria, corajuda y enérgica que define al venezolano parece estar
intermitente, pareciera que los ánimos, el ímpetu se apagan a diario y se
expresa en la resignación de muchos. Nadie en su sano juicio pudo pensar,
proyectar o hacer una prospectiva en la cual el país, la economía y la sociedad
venezolana junto a los venezolanos llegaríamos
a estos niveles de postración y deterioro. El país literalmente fue
arruinado, saqueado e hipotecado.
No hay día en estos
últimos años, meses, semanas y demás que no observe, que no tropiece con la
miseria, el dolor y desesperación, en la farmacia, en el abasto, en el
supermercado, en el semáforo de cualquier calle de Venezuela madres pidiendo
dinero, ancianos mendingando, niños desnutridos pidiendo alimentos. El aumento
del deterioro humano es exponencial y no hay manera de ser indolentes frente a
ese dolor, frente a la calamidad de la enfermedad o la muerte de un deudo
primero la tragedia al no poder haber salvado su vida por carencia de medicinas
y luego la tragedia del sepelio no sólo en términos del dolor espiritual sino
costos. No hay otra manera de transformar este caos sino con voluntad, coraje,
con verdadera unidad de toda la sociedad venezolana, ya no se trata de Chávez o
Maduro, de opositores y chavistas, se trata de salvar a Venezuela y a los
venezolanos que decidimos quedarnos acá. No claudiquemos, no renunciemos a un
país diferente Venezuela por el amor de Dios no te apagues.
(*) E-mail: joseriv67@hotmail.com