Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:23 pm
Cuarenta días después de
Navidad celebramos el acontecimiento de la Presentación del Señor. Es un Dios
que va al encuentro de su pueblo. En el Oriente cristiano, a esta fiesta se la
llama precisamente la “Fiesta del encuentro”. Y cada 2 de febrero en la parroquia
Santiago Apóstol de la Punta salimos a encontrarnos vasallos y devotos,
cofrades y amantes de la tradición mariana con la Virgen que nos da la Luz que
no se apaga.
Es el día en el que se bendicen
las velas, precisamente inspirados en el episodio del Evangelio, cuando el
Anciano Simeón recibe sus brazos al Niño Jesús y lo presenta como “luz que
alumbra a las naciones”. También hoy nosotros estamos llamados como Simeón a tener al Señor “en brazos” y sentir la luz
de la verdad en un mundo de tanta mentira, la luz de la esperanza en un mundo
de tanto sufrimiento, la luz del amor que nos llama a reconciliarnos, unirnos y
sentirnos una sola familia.
También en
este día celebramos el día de la vida consagrada, damos
gracias a Dios por los religiosos y religiosas de nuestra Parroquia: Las hermanas de la
Inmaculada, Las Siervas de Jesús, Las Dominicas de Santo Domingo de Granada, El
Opus Dei y nuestra Hermana América, gracias por su entrega generosa, en ellos nace y renace el encuentro con Jesús tal como es: pobre, casto y
obediente. Para ellos nuestra oración y gratitud.
A lo largo de estos días la
venerada imagen a recorrido las calles, los barrios, las urbanizaciones y
rincones de las parroquias Santiago y Pablo VI, recibiendo el fervor de su
gente sencilla, la creatividad de la piedad popular y lo mejor de cada familia,
su oración y compromiso por la vida.
Las fiestas centrales tuvieron
lugar desde el primero de febrero con las solemnes vísperas en la eucaristía
por todos los vasallos difuntos en casa de doña Melania Rangel, familia de
capitanes vasallos y custodios de la tradición. Luego en la plaza Bolívar se
desarrolló el último ensayo de la danza de los vasallos, el rosario iluminado,
dirigido por nuestros jóvenes Samuelitos de la Parroquia junto al apostolado de
los Guadalupanos.
Seguidamente
la noche brilló con la presentación de las “voces risueñas de Carayaca”,
patrimonio cultural de nuestra nación con sus parrandas y villancicos, como
dice su canción “son 73 años celebrando” como referente de la tradición popular
navideña.
No pudo faltar el talento infantil con el niño
Fernando Ramírez de Bailadores y nuestras danzas Chía y Zué. Lo mejor del
talento para honrar a nuestra Virgen de la Luz.
El 2 de febrero día de la fiesta central con la
misa campal y la bendición de las velas, junto a la procesión solemne por las
calles de La Parroquia, acompañados por la banda “Antonio Valero” de la Mesa de
Ejido y los caballos de Lusitanos, con el rejoneador José Luis Rodríguez.
Para concluir con el baile de los vasallos, como
la mejor danza en honor al trabajo,
todo un símil de lo que debe ser el trabajo del alma: rebajar los montes de la
soberbia, quitar las malezas del egoísmo, sembrar semillas de justicia y paz,
abonar con la oración y la caridad y recoger los frutos con la conciencia del deber
cumplido, saboreando los frutos de nuestros esfuerzos y fatigas. Todo en una
danza de gratitud a la Madre que nos alcanza semejantes favores.
Vivir nuestra vida como vasallos, sabiendo que somos
servidores de la humanidad, a ejemplo de María la Vasalla del Señor, con la
lámpara de la fe encendida que hará resplandecer una Venezuela de unión,
solidaridad y progreso.
Mérida, 04 de febrero de 2024