Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:46 pm
¡Aleluya, aleluya! Es el canto exultante de gozo que
canta la humanidad entera para anunciar que nuestro Dios ha Resucitado, en Él
la muerte ha sido vencida. En Él todos tenemos Vida en abundancia.
Hoy contemplamos en todo su esplendor el misterio
del amor de Dios, que es el hilo conductor de nuestra fe. Dios te ama tanto que
te ha creado para vivir con Él para siempre, para toda la eternidad: no hay
nada ni nadie que nos pueda separar del amor de Dios… ni siquiera la muerte (Rom
8).
Hoy celebramos la vitoria de Jesucristo, que también
puede ser la tuya si la recibes en tu corazón, porque el Señor te regala la
salvación: si crees, ¡Verás la gloria de Dios! (Jn 11,40) Si recibes en tu
corazón está buena noticia y te la crees, también tú comenzarás a experimentar
la salvación.
Estamos llamados a experimentar que no estamos solos,
que el Señor está con nosotros, camina contigo y conmigo, actúa en nuestra vida
todos los días. Vivirás en tu vida la presencia de Jesucristo Resucitado que,
por el don del Espíritu Santo, lo hace todo nuevo. Por eso, el primer fruto que
aparece es la alegría. En medio de las dificultades y problemas. Es el gozo del
milagro permanente, el milagro de la Pascua: el paso del Señor por tu vida, por
tus problemas que te saca de la esclavitud y te lleva a la libertad, a la paz
del alma, a la fuerza que viene de lo alto y te levanta de tus caídas.
Estamos invitados a experimentar paz, no la paz que
ofrece el mundo, a conveniencias y condiciones, la paz que Jesús Resucitado nos
ofrece es esa que nos hace vivir que mi fuerza y mi poder es el Señor (Jn
14,27). Esto es lo que estamos llamados a vivir. El que cree, el que se
encuentra con Jesucristo, experimenta una vida nueva, experimenta que vive “lleno
de luz”.
En la vigilia pascual tenemos el más hondo
significado con el lucernario y durante toda la Pascua con el Cirio Pascual. El
hombre, herido por el pecado original, vive en la oscuridad y necesita ser
iluminado por Aquél que es la luz del mundo: Jesucristo.
El que está “iluminado” no es el que se quiere
apropiar de la luz para hacer con ella lo que le place. No, El que está
“iluminado” es el que cada día se deja iluminar por el Señor, por su Palabra, y
tiene luz, tiene discernimiento, y lucha en su vida por encarnar los mismos
sentimientos y actitudes que Cristo Jesús (Flp 2).
El que está “iluminado” puede “saborear” la vida,
porque tiene la sabiduría del Espíritu. Y por eso, puede vivir en la bendición
y en la alabanza, en todo tiempo, porque todo lo vive con el Señor. El que está
“iluminado” vive buscando los bienes de arriba, (Col 3,1-2) porque sabe que su
vida está con Cristo escondida en Dios.
Jesucristo ha resucitado, ¡Cristo vive! Este la gran
noticia de la Pascua. Este es el anuncio sorprendente que nos hace hoy la
Palabra de Dios. Esto es lo que el Señor te quiere regalar: una vida nueva.
¡Ánimo! Si todavía no has tenido este encuentro con Jesucristo Resucitado,
¡pídeselo! Si ya te has encontrado con Él, ¡disfrútalo! Y con tu testimonio de
vida ayuda a que otros se puedan encontrar con Él.
Termino con las palabras del Papa Francisco en su
mensaje de hoy “urbe et orbi”: “Jesucristo ha resucitado, y sólo Él es
capaz de quitar las piedras que cierran el camino hacia la vida. Más aún,
Él mismo, el Viviente, es el Camino; el Camino de la vida, de la paz, de la
reconciliación, de la fraternidad”.
Mérida, 31 de marzo de 2024