Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:18 pm
“La historia de Tovar hasta el año de
1850 se confunde con la historia de Bailadores”
Dr. José Ramón Rangel Molina
Los únicos que no saben que celebran los tovareños cada 19 de abril son sus autoridades, que cada año insisten -por su ignorancia histórica y salta de asesoramiento- en invitar para conmemorar el “Día de la Ciudad de Tovar”, que es el 22 de enero, con el descubrimiento que ahora son los “…174 años de la emancipación política de la Villa de Tovar”. Al pan pan y al vino vino. Zapatero a sus zapatos.
Lo que
sucedió realmente en Tovar el 19 de abril de 1850, fue simplemente y de la
manera más sencilla que alcanzó su independencia político administrativa de la
Villa de Bailadores, después de una larga lucha y cabildeo político que inicio
el 31 de octubre de 1844 cuando los dos jueces 1° y 2° de paz, el síndico y 72
vecinos de la parroquia Bailadores (hoy Tovar) suscriben la solicitud de
independizarse del Cantón y que los constituyan en el Cantón “Bolívar”
integrado por Guaraque y la parroquia. Proceso que culminó el 21 de febrero de
1850 cuando el Poder Ejecutivo le puso el ejecútese al Decreto número 734 publicado
en la página 775 de la Gaceta Oficial que en su artículo 1, contempla: “Se
traslada la cabezera del Cantón Bailadores a la parroquia de este nombre.
Cambiándolo por el de Villa Tovar” y ordenándole al Gobernador de
Mérida mediante oficio de fecha 27 que el acto de traslación se fija para el 19
de abril de 1850, exhortándolo a su vez al cumplimiento y que dicté las ordenes
convenientes a fin que: “…dicho día queden trasladadas las
autoridades y funcionarios a la nueva cabecera, así como también los archivos
que hoy se encuentran en la villa de Bailadores…” Así fue la historia acontecida
hace 174 años, ocurrió que Bailadores de ser cabeza de León pasó a ser cola
de ratón, sin funcionarios, sin archivos y a depender políticamente de la
Villa de Tovar hasta 1859.

Ahora desde la Alcaldía y partir del año pasado se celebra también el día de la tovareñidad, como si las fechas fuese suficiente con imponerlas por Decreto sin antes darles contenido. Contrario a lo que algunos opinan sin exponer razones convincentes el 19 de abril de 1850 no puede ni debe considerarse como el día de la llamada “tovareñidad”, que mal puede circunscribirse al gentilicio, sino que debe ir un poco más allá y considerar la mentalidad, que en síntesis es la que define los rasgos insondables del espacio físico que ocupa Tovar desde 1850 al 2024. También podría definirse el ser tovareño como tovarensidad, tovareñeidad y tovareñania, el vocablo es lo que menos importa.

El concepto de tovareñeidad -que considero más apropiado- debe discutirse y puntualizarse como categoría histórica y filosófica. El ser tovareño, más allá de considerarse -insisto- como el gentilicio surgido a partir del 19 de abril de 1850, porque ese día se le dio el epónimo de Tovar a la Villa creada, lo define la pertinencia a un sentimiento y memoria colectiva con usos, costumbres y creencias, una visión muy particular que nos pone en contexto con el mundo. Bien lo señala el poeta y catedrático Miguel Burgos Manella: “En Tovar no hay extraños. Su hidalguía, su hospitalidad es el pan y la sal de su generoso techo. Uno se siente en Tovar como en su propio pueblo” Porque Tovar es una ciudad de creadores y constituye una reserva moral de la Venezuela insurgente.

Ahora ustedes se preguntarán si no es el 19 de abril el día de la mal llamada tovareñidad, como tampoco lo era el 21 de diciembre que nos quisieron imponer en el 2021… entonces ¿qué día podemos considerarlo como de la tovareñeidad?, me gusta más y me inclino por ese término. Revisando nuestra historia podemos afirmar que el 19 de abril de 1850 no afloró ningún sentimiento colectivo, se impuso una lucha; menos el 21 de diciembre que nunca pude averiguar porque lo propuso la Fundación del Reencuentro.
Por
supuesto que sí existe un episodio transcendente que sobrepasó todos los
límites y desbordo en un sentimiento colectivo inigualable, que hizo gala de la
mentalidad del tovareño, de su postura histórica y filosófica, de su
intelectualidad en el marco de su tradición más importante como lo es la
Festividad Patronal y feria septembrina, que hace 50 años conllevó a sus hijos
a convocar el Primer Reencuentro de los
tovareños, que de todas partes llegaron a su terruño el 5 de septiembre
de 1974 como bien lo señalo Don Alfonso Ramírez en su discurso en forma de
verso “Son tantos los tovareños/ que vinieron al reencuentro,/ que cuando les
pegue sueño/ ¡pocos dormirán adentro!”, si contrastamos ambas fechas el
5 de septiembre de 1974 fue una verdadera fiesta del pueblo para el
pueblo, donde hubo un solo sentimiento y en abrazo fraterno los hijos de Tovar
juraron reencontrarse año tras año y así nos lo recuerda del Dr. Rigoberto
Henríquez Vera en la presentación del folleto El tovareño y su tierra, publicado en 1975, que recoge las palabras
de quienes discurrieron durante la inauguración del Reencuentro “…un
acto público en el cual propios y extraños se dieron la mano en el común
compromiso de mantener vivas y actuantes las tradiciones que honran el terruño,
así como también continuar luchando por un mejor destino para la ciudad
laboriosa, acogedora y gentil”, sin lugar a dudas fue allí cuando
realmente nació la tovareñeidad en
las voces representativas de diferentes generaciones sumadas a un solo fin el
progreso y bienestar de Tovar, que me perdonen quienes creen y afirman lo
contrario, pero los hechos históricos debemos verlos sin apasionamientos y las
fechas no se inventan, se deben sustentar con realidades palmarias. En palabras
del mismo Dr. Rigoberto Henríquez Vera: “…el tovareño es un hombre entrañablemente
vinculado de por vida a su tierra. Puede estar distante, convivir en cualquier
lugar del planeta, pero siempre aferrado amorosamente al recuerdo de su lar
nativo” y esta filosofía de vida del tovareño es más palpable aun
cuando de manera lapidaria afirma “El tovareño no reconoce fronteras a la hora
y punto de ofrecer su amistad o de brindar su pan o su techo. Con un concepto
de universalidad, su altivez cívica ha proyectado siempre su inquietud
intelectual…” el tovareño es único en su amor y lucha por el bienestar
de su lar nativo. Estos 50 años del Primer Reencuentro deben servir para
reafirmar esa visión de vida y ese sentimiento de ser tovareño, que en
suma es la tovareñeidad bien
entendida y representada en esa frase idealizada por el Dr. Domingo Alberto
Rangel en su libro “Versos de Amor
Silvestre” (1994) “Tovar, de leyenda y fantasía,/ fino el ingenio, la lengua de
veneno,/ pueblo de amor, de trago y poesía/
Néstor Abad Sánchez
La Abadía, abril 19, 2024