Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 05:20 pm
El Archivo Arquidiocesano de
Mérida “Luis Eduardo Cardona” arriba este martes 11 de junio a sus su CXIX
aniversario de fundación. Por iniciativa de nuestro primer Arzobispo Monseñor
Antonio Ramón Silva, impulsor de la evangelización de la cultura, tuvo sus
orígenes como custodio perenne de fe y cultura.
En 1908 el Arzobispo Silva encabezaba
su gran obra escrita, “Historia de la Diócesis de Mérida”, con estas palabras: “Cuando
por secretos designios de la Divina Providencia y sin mérito alguno de nuestra
parte, fuimos colocados en la silla Episcopal de Mérida, nos propusimos conocer
la legislación interna de la Diócesis… Para nuestro desconsuelo no tuvo límites
al ver el deplorable estado en que encontramos el archivo de la curia episcopal,
uno de los más ricos que había existido en la República…”. Hace mención
explícita de los hechos penosos que llevaron al deterioro y las iniciativas
emprendidas por sus predecesores en la Mitra merideña. Como la iniciativa de
Lasso de la Vega de reunir los restos de aquel tesoro, y colocarlos en el
edificio del Seminario por él reedificado, enriqueciéndolos con documentos de
valor inestimable.
Continua Monseñor Silva: “…en vista de eso y deseando
realizar, hasta donde fuera posible nuestro propósito, emprendimos la
improbable tarea de examinar uno a otros los archivos parroquiales de toda la Diócesis;
y así lo hicimos en la primera y segunda visitas pastorales. El resultado fue
tan satisfactorio como podían esperarse; pues trajimos de dichos archivos todos
los documentos originales que pudimos encontrar y tomamos nota de todos los
demás que estaban copiados en los libros de gobierno de los que más tarde
hicimos sacar copias auténticas. Con estos materiales y con los documentos que
nos proporcionó el Archivo del Capítulo y también de la curia, después de reorganizado
por nuestras provisiones por nuestros Provisores los doctores Carrero, Franco,
Lizardo y Mejía hemos formado cinco volúmenes “in folio” donde se encuentran,
por orden cronológico, los pastorales y decretos de nuestros predecesores en
una multitud de documentos preciosos que darán la luz por la historia de esta
Diócesis”.
Testimonio perenne del padre y pastor que como dice
Jesús en el Evangelio “va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo” (Mt
13-47-53) para dar lo mejor a sus hijos.
En este centésimo décimo noveno aniversario, queremos
hacer memoria del gran continuador de la obra archivística del Arzobispo Silva,
“Luis Eduardo Cardona”, es la del inmortal sacerdote perteneciente a
la comunidad religiosa Eudista, epónimo de nuestra Institución.
Algunos datos importantes de su
biografía escrita por el sacerdote Eudista Alfonso Ruiz, en nuestro Boletín
Arquidiocesano (tomo I. 1988), nos dicen que el Padre Luis Eduardo Cardona
Meyer nació en Bogotá el 16 de febrero de 1908, siendo sus padres el Ing. Ramón
J. Cardona y Doña Dolores Meyer de Cardona, familia de origen antioqueño
residente en la capital. Ingresa a la Comunidad de los Sagrados Corazones con
su noviciado en 1926, en el seminario de Jericó, dirigido también por los
Eudistas. En enero de 1932 viaja a la ciudad de Pamplona, donde los Eudistas
dirigen el Seminario Diocesano. Allí va a ayudar dando clases en el seminario
Menor y a estudiar el último año de Teología. El 23 de septiembre de 1933
recibe la ordenación sacerdotal en Bogotá. Su incorporación a la Congregación
de Jesús y María tuvo lugar el 13 de febrero de 1930.
Desde el principio de su ministerio
destaca como profesor en la enseñanza de las ciencias naturales. La biología,
la botánica, la mineralogía, a pesar de los escasos recursos con que se cuenta
en aquella época, es un creativo y entusiasta pedagogo para conseguir atraer la
atención de sus estudiantes. Destaca en el laboratorio de física y química en
el seminario de Valmaría, que sirvió a muchas generaciones de alumnos. Además
del trabajo de clases atendía la economía, la imprenta "San Juan
Eudes", donde inicia su labor de difusor del patrimonio cultural de la
Iglesia. Hasta 1952 trabajó en los
seminarios de Usaquén, Pamplona, Pasto, donde fue rector, y Santa Rosa de Osos,
donde tuvo que atender también la finca agropecuaria del seminario.
En 1953 se le concede un año
sabático que aprovecha para mejorar sus conocimientos del inglés en Washington,
en la residencia de los Eudistas y del francés en el Canadá. En enero de 1954
viene por primera vez a Mérida; son los tiempos del traslado de la nueva
edificación para el seminario hay mucho que arreglar, crear y poner en marcha.
Se interrumpe su labor con su traslado a la capital del país, para 1954 con la
fundación del Seminario de Caracas, lo que demanda la presencia de personal
eudista. Junto al recordado padre Plantard organiza el estudio de las ciencias
en el Seminario capitalino, con la creación de los laboratorios de biología,
física y química. En 1959 regresa a Mérida y acepta la enorme tarea de Director
del Archivo Arquidiocesano de Mérida.
En su memorial sobre su obra
realizada entre junio de 1968 y septiembre de 1971, presenta detallado informe
en los que da cuente de sus labores de archivero, comenzando por pedir licencia
al Arzobispo Pérez Cisneros para “salvar y organizar los documentos que
encerraba”. De sus visitas a los archivos de Colombia trae la experiencia a
Mérida de ordenamiento
y clasificación, como el mismo lo dice: “la conveniencia de emplear cajas de
cartón con diseño especial para proteger el material contra el polvo, la Luz y
deterioro; en segundo lugar, la clasificación dividirlo desde el principio en
grandes secciones con subdivisiones, hasta llegar a obtener la serie de títulos,
en enero de 1970, que aparecen el numeral quinto del presente informe”.
Es el Padre Cardona quien establece la primera gran
división general del Archivo en tres grandes sesiones: Primera: manuscritos
generales. Segunda: Correspondencia particular del Gobierno de Monseñor Antonio
Ramón Silva; y la Tercera: Colección de libros Parroquiales y Administrativos de
toda la Arquidiócesis.
Dicha correspondencia de Monseñor Silva comprende 58
cajas clasificadas cronológicamente por índice alfabético, con gran reverencia
y profesionalismo el archivero Cardona escribe: “consideré casi un deber
sagrado el conservar en estos volúmenes en su organización primera; solamente
cuidé cerrar cada uno de ellos en caja de cartón para preservados de cualquier
otra causa de deterioro. Estas cajas, así como todas las demás que quedan en el
archivo, llevan grabado en tinta China el material que encierran”.
Después
de su renuncia como Dirección del Archivo, en 1971, los superiores lo destinan
a San Cristóbal. Allí también combina su actividad de científico y académico
con la de pastor, organiza la biblioteca del seminario en el nuevo edificio. Junto
con la cátedra de Moral, sin dejar de atender los enfermos del Sanatorio
Antituberculoso.
Una vida tan activa y
fructífera en favor de la Iglesia y de la Patria recibió público
reconocimiento: la Santa Sede le honró con la CRUX PRO ECCLESIA ET PONTIFICE y
Venezuela con la Orden al Mérito en el Trabajo en su Primera Clase. Después de
una vida cargada de buenos frutos, parte al encuentro del Señor, el 28 de enero
de 1987, descendió a la cripta de la iglesia parroquial de Palmira, con olor a
santidad y testimonio inmortal de pasión por la ciencia y la fe.
En palabras del sabio Papa
Benedicto XVI: “Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble
de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son
capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida
verdadera, ésa que no tiene fin”.
Mérida, 9 de junio de 2024
¡IMPORTANTE!
El Portal de Noticias Frontera Digital no se hace responsable de todas las opiniones que se emitan en este sitio puesto que son de carácter individual de las personas, y no necesariamente reflejan la posición editorial de este Portal de Noticias