Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:31 pm
El viernes de la semana anterior me correspondió visitar
nuevamente la pujante ciudad de El Vigía, la capital del sur del lago de
Maracaibo. Lo digo de esta manera, amplia, porque, sin duda, se trata de la
urbe más importante de los dos segmentos surlacustres, tanto el de arriba
zuliano como el de abajo merideño.
El Vigía es la más joven de las hoy tres grandes merideñas.
Mérida y Ejido la superan en antigüedad. Pasaron cuatro siglos desde la
presencia de la misión municipal pamplonesa al pie de la sierra nevada para que
comenzara a tener presencia el ser humano en los ahora predios vigienses.
Hija político territorial de Tovar, es una grata ciudad que
tiene un futuro halagador si los gobernantes estadales y nacionales disponen de
un programa local de desarrollo que mejore sus servicios públicos y que, por
adición, también se ocupe de los otros cuatro municipios merideños: Juan Ramos
de Lora, Caracciolo Parra Olmedo, Tulio Febres Cordero y Julio César Salas. Por
cierto, junto con Alberto Adriani, son entidades locales con mucha consonancia
merideñista.
Acompañado del legislador Rafael Rincón y del concejal
Gerardo Pacheco, promotores del movimiento estadal Unidos por Mérida, sostuve
tres reuniones de afirmativo y optimista diálogo con factores políticos y
sociales del municipio adrianista, en las cuales escuché opiniones y criterios
de numerosos ciudadanos.
Siempre me he caracterizado por celebrar auténticos diálogos,
escuchando a los asistentes, y nunca he sido promotor de aquel estilo de
reuniones en las cuales hay un discurso con emotividad política, acusaciones
contra el régimen y promesas de una vida mejor, asuntos que, finalmente, ni se
evalúan y menos se cumplen.
El desarrollo vigiense debe abordarse mediante una ley –
programa nacional, para que se hagan inversiones sociales dentro de un concepto
integral que cubra igualmente los territorios de los otros cuatro municipios de
esa inmensa franja territorial ubicada debajo del reservorio lacustre.
A futuro esos municipios, y otros del Estado Zulia, deben
conformar una nueva entidad de la federación venezolana, porque eso ampliará
las posibilidades de crecimiento con calidad de vida y se estará agrupando a
territorios con identidad parecida.
Haré unas breves precisiones.
Los servicios públicos deben ser mejorados radicalmente,
comenzando por el agua. No solo con pozos profundos, sino con un acueducto
intermunicipal, complementado con eficiente disposición de fluido eléctrico.
Dentro de este último no se puede descartar que la fracasada planta “Luis
Zambrano” sea reactivada por una empresa seria y responsable.
La educación debe comenzar por ampliar el núcleo ulandino
“Alberto Adriani”, para seguir con nuevas estructuras físicas de escuelas con
los niveles inicial, primaria y secundaria, convirtiendo el bachillerato en
técnico. Se requiere volver a la alimentación gratuita a los escolares.
El hospital que ya funciona debe ser algo similar al
universitario de Mérida, de la misma manera como los centros de salud de Santa
Elena de Arenales, Tucaní, Nueva Bolivia y Arapuey tienen que ser renovados, en
todos los sentidos, al igual que las medicaturas.
La carretera panamericana tiene que ser otra, de primera
categoría, emparentada con mercados nuevos, de mayoristas y minoristas, en cada
capital municipal, con incorporación de artesanos y artistas plásticos a una
amplia red de venta local y exportación más allá de los límites estadales.
En fin, de esto podemos seguir escribiendo. En todo caso, Unidos por Mérida, se suma a la propuesta de crear el Distrito Metropolitano Panamericano, con capital en El Vigía.
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