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“Venezuela consagrada al Santísimo Sacramento” por Padre Edduar Molina

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“Venezuela consagrada al Santísimo Sacramento” por Padre Edduar Molina


Estamos celebrando en nuestra patria los 125 años de la Consagración de Venezuela al Santísimo Sacramento. Gratitud y compromiso delante del Señor “Pan de Vida”, con la lucha de todos los venezolanos, el deseo de un país en paz, unidad, justicia y fraterna convivencia.

 

Siguiendo el ejemplo de Mons. Juan Bautista Castro, Arzobispo de Caracas y amante del Santísimo Sacramento, cuando aquel 2 de julio de 1899 consagró Venezuela al “Amor de los amores”, hoy más que nunca estamos llamados, “por la misericordia de Dios a ofrecer nuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios, éste es nuestro culto racional”. (Rm 12,1)

 

Para la época, Caracas parecía despertar del letargo de sus tristezas y sus días críticos en todos los campos de la vida nacional. Después de 125 años vemos que la historia de la Patria se repite, de ahí que tenemos que volver a Dios, presente en el Santísimo Sacramento.

 

En el diario el Vigilante del 2 de julio de 1999, se publica la solemne eucaristía del centenario de consagración, en palabras del Reverendo Padre Víctor Angulo, para entonces Asesor Arquidiocesano de la Unión de Cofradías del Santísimo Sacramento, expresaba: “Queridos hermanos, lo que se decía ayer se dice hoy: Que la Patria no se va a curar con cambios de hombres, de constituciones y de leyes, es la conversión del corazón para ser ciudadanos que trabajen por el bien de la Patria, guardando la justicia y la paz ciudadana”.

 

La historia de este acontecimiento está rodeada de hechos interesantes. Para cuando Cipriano Castro toma posesión de la presidencia en octubre, ya su predecesor había huido al extranjero. Aunado a esto, el estado de salud del Arzobispo caraqueño Críspulo Uzcátegui, se irá deteriorando más, hasta declararlo incapacitado mental el Cabildo Eclesiástico de Caracas.

 

Así pues, ni el Presidente de la República ni tan siquiera el Arzobispo de Caracas serán los realizadores de la significativa Consagración.

 

Por los caminos del Señor surge la personalidad visionaria de un hombre de Dios, fogueado por los avatares religiosos y políticos que aquejan al país, monseñor Juan Bautista Castro. Había recibido la ordenación sacerdotal en Barcelona (Edo. Aragua) de manos del arzobispo Guevara y Lira la noche de Navidad de 1870, cuando éste se dirigía al destierro impuesto por caprichos del autócrata civilizador Guzmán Blanco.

 

Para 1880 se desempeñó como Rector de la Escuela Episcopal, un seminario camuflado al estar éstos abolidos por el Gobierno de Guzmán Blanco. A la muerte del arzobispo José A. Ponte (1876- 1883), el Vicario General Ilmo. Sr. Manuel Briceño, lo nombra capellán de la Santa Capilla y Director de la Adoración Perpetua, fundada el año anterior. En mayo de 1891 establece la Exposición diaria del Santísimo Sacramento de la Santa Capilla, que ha perdurado hasta nuestros días. El 7 de septiembre de 1896, en aquel entonces fiesta de San Tarsicio, orden protomártir de la Eucaristía, establece una agrupación de siete señoritas con el nombre de Siervas del Santísimo Sacramento: Fueron retiradas violentamente de noche por agentes del orden público, comisionados por el Ministro de Relaciones Interiores. A los dos meses de la caída del Ministro, Mons. Castro logra consolidar su esfuerzo con la fundación de la Congregación religiosa de las Siervas del Santísimo, en humilde casa de La Pastora.

 

 En 1899 es nombrado Vicario General y en función de tal le correspondió consagrar la República de Venezuela al Santísimo Sacramento. Todavía en 1900 logrará del nuevo Presidente General Cipriano Castro, la derogación del Decreto de Guzmán Blanco de extinción de los Seminarios en territorio venezolano. El mismo asumió el Rectorado de ese centro de formación, que llevó por nombre Seminario Metropolitano del Santísimo Sacramento. También, ya como Arzobispo de Caracas desde 1904, le corresponderá organizar en la sede el primer Congreso Eucarístico Nacional en América Latina.

 

Así estamos llegando a estos 125 fecundos años de la Consagración de la República de Venezuela al Santísimo, tiempo de gracia y renovación para los venezolanos, tiempo privilegiado por el Señor para levantar el optimismo de nuestro pueblo, crear la unidad, reconciliar la familia y la sociedad, mirarnos como hermanos, el respeto a la persona; tiempo para los sacerdotes afianzar nuestro ministerio en la razón de ser, nuestra eucaristía.

 

Todos celebremos en nuestras parroquias esta fecha tan importante para Venezuela, y en nuestra Arquidiócesis lo festejamos con una sentida celebración el pasado martes 2 de julio en unión de todas las cofradías, sacerdotes, religiosas y devotos, nuestro Arzobispo Metropolitano, Monseñor Helizandro Terán, en solemne eucaristía en la parroquia de Belén, luego de una alegre procesión desde la Capilla del Carmen, repitió la oración de consagración: “En Tus Manos ponemos nuestra suerte y con ella los destinos de nuestra Patria. Recíbenos, Salvador nuestro, y concédenos que venga a nosotros Tu Reino Eucarístico. Levanta bien alto Tu Trono en nuestra República, a fin de que en ella Te veas glorificado por singular manera y sea honra nuestra, de distinción inapreciable, el llamarnos la República de Venezuela del Santísimo Sacramento del Altar”.

¡Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar!

 

Mérida, 7 de julio de 2024. 





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