Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 09:43 pm
Estamos
a las puertas de un trascendental proceso electoral venezolano es por ello que,
en la CXXII Asamblea Ordinaria Plenaria de la
Conferencia Episcopal Venezolana, nuestros Pastores han iluminado este
acontecimiento desde la fe, con el mensaje que lleva por título “Caminar juntos
con esperanza”, publicado el pasado 11 de julio, en donde se nos invitó a tomar
en serio “la participación libre, consciente y responsable en estas elecciones,
pues son de gran importancia para diseñar un futuro con
esperanza y construir un país de progreso, paz, justicia y libertad.
Sólo venciendo el abstencionismo y la apatía política, podremos avanzar en la
reconstrucción del país”, aseguran los Obispos venezolanos.
La importancia del voto en
Venezuela está reflejada desde el mismo inicio de la República. Son varias las
experiencias de sufragios, las más connotadas a partir de 1958 con el inicio de
la llamada era democrática el pueblo elige a su Presidente y en 1989 las
elecciones a nivel regional.
A lo largo de las históricas
páginas del decano de la prensa merideña “El Vigilante”, nos encontramos con
destacados análisis políticos, denuncias, resultados, personajes y la cotidianidad
de las distintas jornadas electorales que han acompañado los gobiernos de turno
en nuestra patria.
Así tenemos, el 2 de diciembre de 1988 el llamado de la mitra
merideña “A votar sin odios y sin ver enemigos: Como Pastores de esta Iglesia
merideña nos permitimos invitar a todos a ejercer el deber y el derecho del
voto con una bien madurada reflexión. Que no sea la pasión, sino la razón y la
conciencia las que dirijan nuestras manos al depositar el voto, dicen los jefes
de la Iglesia merideña en su mensaje pastoral… Por tanto: a tomar plena
conciencia del acto trascendental que vamos a realizar. Que lo hagamos pensando
en la Patria, escogiendo a quien pueda gobernarnos mejor, en quien pueda regir
con mayor acierto los destinos de la República en las circunstancias difíciles
que vive el país. Y que después del cuatro de diciembre, olvidemos las
diferencias para unirnos en procura de una patria mejor”, destacó este rotativo
en 1988.
El domingo 4 de diciembre de
1983 se celebraron elecciones presidenciales en Venezuela, junto a la
renovación del Poder Legislativo, la editorial de este día no deja de ser actual:
“Ahora todo depende de ti ¿lo
has pensado?... Estamos cansados de oír la excusa de que no hay dinero para
nada, menos para obras en barrios o comunidades. ¿De dónde sale el dinero de la
campaña? Es muy difícil que a estas alturas del proceso podamos tener la cabeza
suficientemente fría, como para tratar de ser objetivos. Hay que intentarlo.
Debemos estar conscientes para dar el voto. Sea por el que sea, que por lo
menos estemos claros y no nos dejemos, simplemente, llevar por la corriente
publicitaria o emotiva. Hemos oído en estos últimos tiempos hablar con
insistencia del voto cruzado, voto nulo o abstención, o cosas como perder el
voto, o darte tu voto al ganador. No podemos en estas pocas líneas hablar de
cada una de esas expresiones. Solo quisiéramos destacar el deber que como
cristianos tenemos de no dejarnos influir por expresiones que fabrican los
partidos, que los que les interesa es ganar elecciones, para apropiarse de una "gran
botija" que es Venezuela, repartirse su contenido sin importar para eso
mentir, engañar y derrochar el dinero ya escaso… Las elecciones no son la lotería.
Para decidir hay que pensar con cuales personas gobernaría, el favorecido por
nosotros, cuál de todos reúne las mayores cualidades… Tenemos una
responsabilidad en nuestras manos. Nuestra decisión puede acercar o alejar el
Reinado de Dios por el que todos queremos trabajar”, precisaba el editorial de
aquella edición de 1983, día de elecciones.
Y en
otra de sus páginas agregaba: “puesta de jugadores al azar, a la suerte en esta
sexta elección presidencial desde 1958 que es verdadero carnaval en el cual
botan toneladas de papel, hacen correr ríos de tinta de imprenta. Muestra ahora
predicciones de triunfo y derrota ajena en próximas elecciones del domingo 4 de
diciembre, 1983”, también lo resaltaba la pluma pujante de aquel diario de la
Arquidiócesis de Mérida, fundado en 1924.
El domingo 3 de diciembre de
1978, otro sufragio electoral presidencial, llenó la prensa regional, en
conjunto se celebraron las elecciones parlamentarias. El Decano de la Prensa
Merideña titulaba en su editorial: "Pilares de la democracia son los que no malgastan, despilfarran,
derrochan centenares de millones de bolívares en campaña por radio, prensa y
televisión… volvamos a los pilares de la "democracia" establecida en
1958 con el espíritu del 23 de enero… Que nada ni nadie podrá alterar el
resultado electoral, por lo tanto, el pueblo venezolano tiene absoluta
seguridad de que su voluntad será respetada y su decisión ante las urnas será
el único factor decisivo para la conducción del país en los próximos cinco
años”.
En las
elecciones generales de 1973, el Vigilante Católico, colocaba en su portada:
“Nada ni Nadie Alterará el Resultado Electoral: A decir verdad, esta insistente
reiteración referida al respeto ante los resultados electorales no obedece a
ningún temor específico, al contrario, más bien se trata de la correcta
utilización de un elemento psicológico delante de la comunidad nacional para
reafirmar la madurez y vigor de la democracia que tenemos y que de nuevo es
sometida a una prueba crucial… A veces, cuando la diferencia del vencedor es
mínima o muy pequeña pueden surgir algunas dificultades en sectores apasionados
de los partidos, sobre todo si había ahondado en convicción prematura de
triunfo”.
Hace pocos días celebramos la fiesta de Santiago
Apóstol, en el Evangelio encontramos que su victoria fue desde la cruz y el
servicio. la única posibilidad para una
transición de poder, dice el padre Arturo Sosa, superior de los Jesuitas, es
escuchar las heridas de la gente, entrar en diálogo con ellas, partir de la
realidad y hasta encaramarse en la Cruz para mirar desde la Cruz. Que no olvidemos
hoy que el camino apenas comienza, que solo unidos podemos avanzar en la
construcción del Reino de la paz, el amor y la justicia.
Mérida,
28 de julio de 2024