Mérida, Junio Viernes 05, 2026, 06:48 pm
Asombroso, tenebroso, angustiante y obviamente un
desafío de amplio espectro observar el
retorno, sin remedio, de los elementos que han diezmando a la población y
fragmentado la vulnerable sociedad venezolana, .realidad que requiere una
solución urgente a la crisis política,
que agudiza sin pausa la crisis social y
económica.
Luego del resultado electoral presidencial donde se
libró una exitosa gran batalla, la ciudadanía se mantiene firme y en con grandes
expectativas ante el desconocimiento por parte de los poderes públicos, de la
voluntad popular expresada en las urnas electorales, que evidentemente no
favorecieron al régimen que bajo practicas inusuales e inaceptables dibuja un
escenario que compromete negativamente el futuro del país, en un ambiente de
imposición, ilegalidad , inconstitucionalidad y hostigamiento para alcanzar sus
objetivos que son rechazados y bajo ningún concepto validados por la mayoría de
la población y casi la totalidad de la comunidad internacional.
La revolución Bolivariana concebida para dar la mayor
suma de felicidad posible al pueblo venezolano, lograr la igualdad y
participación protagónica de cada ciudadano en las decisiones trascendentales
del país, se fue transformando paulatinamente entre el derroche, el
despilfarro y descontrol de las finanzas públicas en un frasco vacío, dentro de
su visión ideológica y sus ya evaluados resultados finales, al haber alcanzado
su decadencia y descalificación absoluta en cuanto al ejercicio continuo del
poder, como modelo político, económico y social.
El poder comunal que pretendía, en el papel,
empoderar al pueblo, se convirtió en una estructura manipuladora, subordinada e
impulsora del detestable control social , alimentada con políticas efectistas,
casi todas fallidas, que crearon dependencia de la sociedad empobrecida
premeditadamente, frente a esas estructuras oficialistas, todas tarifadas,
ideologizadas y pervertidas, qué condicionaron durante años el acceso a los
bienes y servicios básicos, contemplados como derechos constitucionales cuya
exigencias y acceso a los mismos quedo a discrecionalidad de los defensores de
la revolución chavista.
Las pretensiones y aspiraciones de la minoría
madurista de permanencia en el poder, para brindar a los promotores y
defensores del socialismo del siglo XXI, del gozo, uso y disfrute de las
riquezas del país, no pueden pretender sostenerse en el tiempo, pues el
clamor del pueblo venezolano de un cambio radical, está fundamentado en lograr
instaurar un nuevo modelo o pacto social que pinte y desarrolle políticas
acertadas que abran un abanico de oportunidades reales a todos los venezolanos.
La premisa para el desarrollo de un país es la
descentralización y en un modelo presidencialista, centralista, distorsionado
además por el sobre protagonismo e intromisión del militarismo en la
función pública, sin ningún organismo contralor responsable, profesional,
ético, eficiente e independiente, no le dice, ni garantiza nada a los
venezolanos hoy sitiados, esclavizados, subyugados y empobrecidos.
Lo que los venezolanos hemos padecido, más que
vivido en la era revolucionaria, nos permite cuestionarlos y reprobarlos en
todos los sentidos.
El daño moral, ético, económico, político,
institucional y emocional que se le ha causado a la nación entera es de gran
magnitud, verdaderamente incuantificable y muy difícil de ocultar ya que está
presente y a la vista y sentir de todos en el país y el mundo que
solidariamente alza su voz y busca mecanismos en todos los niveles para lograr una negociación que restablezca la
constitucionalidad, la democracia y se reconozcan los contundentes y claros
resultados electorales presidenciales.
Los elementos de juicio puestos en la balanza de la
justicia, la equidad, la racionalidad y la verdad, terminaran ejerciendo su
peso ineludible e incuestionable sobre el chantaje, la confabulación, la manipulación y la mentira. La evaluación
objetiva, la observancia permanente de
las actuaciones y el análisis correcto de los mismos han permitido
determinar de qué lado está la razón.
Un frasco vacío, sin algo atractivo, no es un
producto que pueda venderse y mucho menos digerirse luego de recordar, conocer
y haber probado su contenido que no dejo ninguna satisfacción y ni beneficio
colectivo , disemino muchos sinsabores y
amargos recuerdos. Lo que indudablemente si hay que reconocerle es el posicionamiento
que logro en algún momento en el mercado electoral, por su poderosa
promoción mediática, que aun así se fue
convirtiendo en algo imperceptible, poco agradable y no consonó con la
idiosincrasia del venezolano , históricamente libre..
Ningún producto con fecha de vencimiento ya
cumplida, es adquirido para su consumo solo puede ser vendido por la vía del
engaño y sin embargo al determinarse las condiciones de mal estado y la mala
intención siempre originan el reclamo de quien haya sido víctima.
La complejidad de la etapa que debemos aun superar,
está llena de conflictos y lo más resaltante está inmersa en juego de intereses
de toda naturaleza, que deben ir siendo decantados unos y asociados otros, para
despejar el camino a libertad absoluta y no condicionada de los venezolanos
Pese a las adversidades hemos ganado mucho terreno
y lo más importante, esta gloriosa gesta goza de credibilidad y gran fortaleza,
que no puede ser desconocida, ignorada y mucho menos vulnerada por lo acertada
de su legal e impecable actuación demostrada y perfectamente documentada.
El haber desnudado la vulnerabilidad de la democracia maquillada en nuestro país,
las condiciones electorales precarias de participación en Venezuela y
desmoronamiento de los poderes frente a la derrota del ejecutivo, ponen en
alerta al continente para que se genere hacia el futuro procesos electorales
bajo un manejo distinto , verdaderamente auditables y realizados condiciones de igualdad y equidad. Venezuela
mostro en este último proceso electoral que el poder popular y la unidad
nacional pueden vencer todos los
obstáculos pero a su vez envió un mensaje claro de la necesidad de que en este
caso y otros más y hacia el futuro se involucren más a fondo toda la comunidad
internacional. Que respetando la soberanía, en casos de fuerza mayor demostrados, existan mecanismos que
contribuyan al respeto de la voluntad de los pueblos de elegir su destino y que
se pueda reestablecer el orden
constitucional, en caso que se requiera por los excesos y abuso de poder en
cualquier región que así lo amerite.
Hoy somos un referente y un ejemplo claro de
dignidad, valentía y coraje. Lo que parecía imposible es hoy una realidad.
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